Vigente, obra y aportación de Víctor Hugo Rascón Banda

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Óscar Gutiérrez Meza.-

A 67 años del nacimiento del dramaturgo mexicano Víctor Hugo Rascón Banda, y siete de su fallecimiento, parte de su obra y las aportaciones que hizo a los escenarios están registradas en los títulos “Temas de teatro” (1995), de Miguel Ángel Pineda Baltazar, “Ires y venires del teatro en México” (1996), de Olga Harmony, y “Así es el teatro” (2005), de Alegría Martínez.

Es Lorena Salazar Manchin, actual presidenta de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), institución de la cual el autor chihuahuense fue titular, quien expresa que “a siete años de su muerte extrañamos su presencia, añoramos su sonrisa e intentamos consolarnos con la certeza de que su obra de indudable calidad humanística y  literaria lo mantendrá con nosotros”.

Señaló que Rascón Banda encontró su vocación con el simple hecho de que fuera bautizado con ese nombre: Víctor Hugo, por lo que tuvo la convicción de negarse a dedicarse a a la minería, al campo o cualquiera de las actividades de sus coterráneos.

Salazar Machain resaltó que es indudable que la calidad humana se manifiesta con mayor plenitud, cuando el hombre se entrega con pasión a los aspectos creadores y emotivos del espíritu, ya sean estos dirigidos a las tareas artísticas o en la realización de ideales de servicio a la comunidad: “Víctor Hugo seguía esta calidad y nos las mostraba constantemente”.

Después de graduarse como maestro normalista, Víctor Hugo Rascón Banda  llegó a México para estudiar leyes y en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, con algunos compañeros, fundó un grupo de teatro  en el que sus sueños comienzan a tomar forma ya que adapta, escribe y dirige varias obras”, agregó la presidenta de la Sogem.

Es el autor de “Temas de teatro”, Miguel Ángel Pineda quien cita que: “La verdad es que me han colgado muchas etiquetas. Dicen que escribo teatro documental, subversivo, contestatario. Yo creo que ninguna de esas clasificaciones es acertada porque en principio no concibo que una obra, bajo determinado género, vaya a servirme  de pretexto para manifestarme sobre un aspecto social que me cause alguna preocupación”.

Finales pesimistas

El escritor, quien murió el 31 de julio de 2008  en la Ciudad de México, explica sobre el grave error de los autores al etiquetar primero la obra y luego escribirla, pues el autor de manera directa está  predisponiendo la temática y la manipulación que ejercerá sobre los personajes, lo que hace que se pierda la frescura de la obra.

En la publicación “Temas de teatro”, el autor chihuahuense, quien fue presidente de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), describe que no fue hasta que luego de terminar “Voces en el umbral” se percata de haber manejado un “realismo poético” y fuera de las pocas obras en que lo manejara, como también ocurrió en  “Armas blancas”.

Asimismo, resalta sus “finales pesimistas”, pues comenta que se relaciona directamente con el mundo actual-real, pues a la mayoría de las personas les toca la de perder. De ahí que los desenlaces son trágicos, pues es tal y como pasa en la realidad.

Además, el dramaturgo, nacido el 6 de agosto de 1948  Uruachi, Chihuahua, comparte a qué dramaturgos y directores admiraba, como Hugo Argüelles, Emilio Carballido, Héctor Azar, Luisa Josefina Hernández y Vicente Leñero.

El libro incluye reseñas de obras de Rascón Banda como “Máscara contra cabellera” (1985), “La fiera del Ajusco” (1984), “Voces en el umbral” (1977) y “Playa Azul”  (1982), misma pieza de la cual también hace referencia la también dramaturga Olga Harmony, al señalar que fue censurada “con la muy tímida ‘renovación moral’ del presidente De la Madrid.

Harmony también refiere las piezas “Contrabando” (1991), que “intenta y consigue devolver a la palabra toda la fuerza dramática de la que se estaba desojando en nuestros escenarios en aras del espectáculo”; y “El criminal de Tacuba” (1991), que renueva su interés por el derecho, como su preocupación constante al abordar temas como la justicia.

Por su parte, la autora de “Así es el teatro”, Alegría Martínez, reseña obras como: “Homicidio calificado” (1994) obra que aborda el “caso Santos”, hecho verídico ocurrido en Dallas, Texas, el 23 de julio de 1973, cuando un policía mató a un menor dentro de una patrulla, en medio de las sospechas de que el niño sustrajo de una gasolinera nueve dólares y un refresco de cola.

La obra va mucho más allá de la anécdota; Víctor Hugo Rascón Banda, como abogado que es, plantea la acción en la corte, donde un juez porta un fuete en vez de mazo y donde los abogados vestidos a la usanza de los setenta, con enormes y coloridos zapatos de plataforma, repiten una y otra vez sus preguntas y formulan sus hipótesis veladas”, menciona la periodista.

La promotora cultural y critica de teatro también realizó análisis de “Cada quien su vida” (1995), “una especie de invitación a un mundo hostil que nos obstinamos en olvidar”; “La banca” (1997), que aborda el tema de la aparente “seguridad” que ofrecen los bancos en una era “moderna”; y “La Malinche” (1998) obra que atrajo a teatristas, funcionarios y críticos de toda clase para observar la polivisión de la mítica mujer.

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