Velada bohemia con Martín Urieta y los hermanos Martell en el Lunario

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Jaime Rosales Domínguez.-

Con la voz que nunca ha tenido, pero con un sentimiento y una simpatía que conectan de inmediato con el público, el compositor Martín Urieta se presentó este 27 de enero en el Lunario del Auditorio Nacional, donde desplegó su repertorio, pero también una vena humorística poco conocida.

“Acá entre nos” podemos afirmar que este “Bohemio de afición” que ha dedicado muchas de sus letras a las “Mujeres divinas”, es además un comediante consumado, al que “Urge” ir a ver a donde se presente, pues el show está garantizado.

Con esa voz entre ahogada y doliente ‒“voz de tequila y madrugada”‒ como la calificó alguna vez Paco Ignacio Taibo, según recordaba Jaime Almeida, Urieta desplegó su arte de letrista melodioso e inspirado ante un Lunario colmado que aplaudió con fuerza cada uno de los temas, más que cantados, casi platicados que el compositor fue desgranando a lo largo de la velada.

No esperen mucho de mí esta noche”, inició advirtiendo el de Huetamo, Michoacán, pues al tanto de sus limitadas posibilidades vocales, reconoció que “Dios no me dotó de una gran voz, aunque tampoco de vergüenza”, dijo para desatar la primera carretada de risas.

No obstante, posee la magia para hacer olvidar muy pronto a sus escuchas esas limitaciones al suplirlas con el contenido de sus letras y con interpretaciones de una hondura y un romanticismo que se acrecientan conforme transcurre la presentación.

Martin urieta 2

Sería yo un ingrato si no compartiera con ustedes unas dos o tres canciones de las 80 que compuse esta semana”, dijo con sorna para resaltar su humildad. “Soy tan humilde”, completó, “que una vez al terminar de hacer el amor con una jovencita ésta exclamó: ‘¡Dios mío!’, a lo que yo respondí: ‘llámame Martín simplemente’”.

En esa vena festiva recordó además que cuando de pequeño dijo a su mamá que quería ser cantante, ésta le respondió: “Estás bien pendejo”. Cuando le confió su deseo a su padre, don Pedro Urieta le dijo: “Estás pero si bien pendejo”. Fue luego con su abuelo con quien se quejó: “Fíjese abuelo que yo estoy bien pendejo”. –“¡Ah, entonces por qué no te metes de cantante!”, le respondió.

Con esas anécdotas Urieta fue aderezando cada una de sus interpretaciones y al oírlo uno termina diciéndose “Qué de raro tiene” el éxito de este hombre cuyas letras han sido cantadas en los escenarios de México y el mundo por figuras de la canción como Vicente Fernández, Gerardo Reyes, Antonio Aguilar, Valentín Leyva, Pepe Aguilar, Los tigres del Norte, Límite, Los invasores de Nuevo León, Bronco, Los temerarios y El recodo, entre otros.

Previo a su presentación, el espectáculo fue introducido por los hermanos Martell (Enrique y Raúl), quienes presentaron composiciones propias y de su padre, Héctor, como “La bruja”, “Sangre caliente”, “Alma de maíz”, “Como de treinta”, “Viejo” y “Amor añejo”, temas que el público celebró y cantó,pese a que para muchos significó la primera vez que escuchaban al dueto.

El espectáculo titulado “Bohemios de afición” fue presenciado además por herederos de otros notables compositores mexicanos como Emma Elena Valdelamar, Álvaro Carrillo, SalvadorChavaFlores y Jorge Macías.

Fotografías: Jaime Rosales Domínguez

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