Una conversación con los autores de “Mostrología del cine mexicano”

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Jaime Rosales Domínguez.-

En circulación desde febrero de este año, el libro “Mostrología del cine mexicano”, escrito por Marco González Ambriz, José Luis Ortega Torres, Rodrigo Vidal Tamayo y Octavio Serra, es una galería de 50 personajes fantásticos extraídos de las películas rodadas entre 1933 (“La llorona”) y 2014 (“Más negro que la noche”, la nueva versión de Henry Bedwell).

El libro, editado por La caja de cerillos y el Conaculta (hoy Secretaría de Cultura), es una obra contrastante que se mueve entre la sorna con que son tratados los personajes descritos y la pretensión vindicativa con que los autores encararon el proyecto, pues de acuerdo con ellos, si bien no es un libro para especialistas, su seriedad o falta de ésta no debe juzgarse por el tono jocoso en que fue escrito, sino por el material analizado.

Sobre estos temas Filmeweb (FWB) platicó con tres de sus autores en la Cineteca Nacional.

– FWB: ¿En qué tipo de público pensaron al escribir el libro?

Marco González Ambriz: “Nunca tuvimos un público específico; sabíamos que el público natural iba a ser de quienes estuvieran interesados en cine y sobre todo en cine mexicano, pero el tono del libro que es muy irónico y jocoso, se presta para que llegue a gente que no sabe nada, pero que tiene cierta curiosidad, pues muchos personajes del libro son muy reconocibles, como los del cine de Carlos Enrique Taboada o el vampiro de Germán Robles, que se transmiten mucho por televisión.

No es un libro para especialistas sino abierto a quienes sientan curiosidad por el tema, aunque sí cuidamos mucho que le aportara algo a la gente que sí conoce del tema y eso lo logramos dándole este tono de bestiario irónico que según entendemos no se había hecho antes”.

Rodrigo Vidal Tamayo: “Una de las críticas que ha recibido el libro es que mucha gente pensó que sería la guía definitiva del cine mexicano fantástico y que iba a analizar toda la concepción de este tipo de cine, y nunca fue la idea. Quisimos hacer una obra divertida para que la gente viera que el cine mexicano no es esta cosa ‘chafita’ a la que estamos acostumbrados, que es una cosa con la que uno se pueda reír perfectamente, no burlarse de él sino reírse con él y de ahí el tono lúdico con el que decidimos escribirlo”.

– FWB: ¿No resulta excesivo este pretendido lenguaje anti solemne? Ustedes escriben en la introducción que para estos personajes la solemnidad es veneno mortal, pero así como está escrito, con un lenguaje casi burlesco, ¿no resulta más aniquilador?

Marco González Ambriz: “Habría que remontarnos como al origen del proyecto que fue una cápsula de radio que teníamos en 2006; presentábamos estampas de zoología fantástica que eran más en broma, muy parecido a lo que es el libro del que siempre se mantuvo la idea de hacerlo en un tono de broma, divertido y jocoso.

Sí reconocemos que es necesario hacer un análisis más serio del cine mexicano, sobre todo en cuanto a sus condiciones de filmación, significados, de si refleja o no la sociedad de su tiempo, pero en este proyecto no era la intensión”.

Mostrologia 2

– FWB: El asunto es que se adopta un estilo que se pretende jocoso e irónico, pero al que se le nota esa intencionalidad y cuando uno adivina que esa ironía es buscada, entonces ya el tono suena afectado.

Rodrigo Vidal Tamayo: “Bueno, hay que entender también y esto hay que remarcarlo: no es un libro de análisis del cine mexicano y estamos haciendo una recreación literaria con las figuras, estamos jugando a imaginar que todas estas criaturas fueran reales y que nosotros somos investigadores y a partir de ahí escribimos las fichas como se hacía en los bestiarios del siglo XVII o XVIII.

No había un rigor científico en esos bestiarios y tampoco hay un rigor científico en este libro. Era tomar el personaje e imaginarnos cómo sería su historia, ya fuera su biología, ya fuera su comportamiento en una sociedad como la mexicana. Es un ejercicio literario y desde un principio se planteó que fuera jocoso.

Seguramente hace falta la obra que analice al cine fantástico mexicano, pero nosotros no quisimos hacerla, solo quisimos jugar con este cine, transmitirle a la gente esta sensación de bienestar que nos provoca ver estas películas, las carcajadas que provocan”.

José Luis Ortega Torres: “Aquí cabría hacer la diferenciación de que es un libro gozoso, no un libro burlón. La idea era crear un lenguaje literario que combinara con el lenguaje audiovisual que tenemos frente a la pantalla. Vimos todas las 50 películas de los 50 personajes, así que el rigor y la seriedad del libro no está en la manera en que está escrito sino en el material que se está trabajando. Las fichas han sido contrastadas con las películas trabajadas, con datos a partir de la película y ahí es donde está el rigor y la seriedad del libro”.

– FWB: Y sin embargo, en el libro el tratamiento de algunos personajes sí está descontextualizado. En el caso de “La tía Alejandra”, por ejemplo, al describir a sus enemigos hablan del bajo presupuesto de las instituciones para las personas de la tercera edad, o señalan como su enemiga a la “Mata Viejitas”. Eso está totalmente fuera de la realidad del personaje, ahí no hay rigor en tanto que no se apegan a los datos que da la película sobre el personaje.

José Luis Ortega Torres: “¡Claro, porque el personaje está fuera de la realidad!”.

FWB: Bueno, pero tiene una realidad literaria a la que deben atenerse…

Marco González Ambriz: “Aquí hablo porque yo escribí esa ficha. Era un poco desligar al personaje de la película como tal. Si me hubiera apegado a la película tendría que haber mencionado como enemigo al personaje que hace Manuel Ojeda, pero sentía, y esto sucedió con otros personajes, que en algunos casos eso limitaba el juego literario. Sí está desvinculado del personaje, pero es a propósito; en algunos casos sí nos apegamos a la película y aquí era tratar a la tía Alejandra como una leyenda urbana, y enriquecer al personaje al tratarlo de ese modo”.

Mostrologia 3

– FWB: Cuando se lee un libro como este se espera encontrar a los personajes tal como son, aunque se les presente con un tono lúdico, y no que le inventen atributos que no le corresponden, que sus enemigos y poderes tuvieran que ver con la historia fílmica del personaje.

Rodrigo Vidal Tamayo: “Es que justo ahí viene el juego con el espectador, y ese era uno de los objetivos del libro: escribir la ficha de tal manera que quien conozca la película diga, ‘ah, pues sí cierto ¡cómo no había pensado en eso cuando vi la película!’, pero quienes no la conozcan que digan, ‘¿eso pasa en la película?’, o sea despertarle la curiosidad.

Lo que hicimos como mostrólogos, esta pseudociencia que nos inventamos, era pensar cómo ubicar a estos personajes si habitaran en una realidad como la mexicana, y en esta realidad las personas de la tercera edad la pasan muy mal, no tenemos instituciones dedicadas a ellos, ni instalaciones adecuadas.

Si hubiera un personaje hoy en día como la tía Alejandra, tendría problemas para llevar a cabo sus malévolos planes: primero, conseguir el sustento diario siendo de la tercera edad. Ese tipo de descontextualizaciones forman parte de las gracejadas que sacamos y de cierta crítica que estamos haciendo, porque no se puede analizar el cine mexicano sin ver este país tan fuera de la realidad en el que vivimos.

Así que son descontextualizaciones a propósito como parte de este ejercicio literario y para que la gente se saque de onda y se acerque a las películas, que las compare con las fichas y que digan, ‘Ah bueno, lo que estos hicieron fue un chistorete’”.

Mostrologia 4

– FWB: Sin embargo, habrá lectores que sí vieron las películas y en cuanto se topan con esas tergiversaciones digan: “esto no es serio y entonces dejen de leer el libro”.

José Luis Ortega Torres: “Es una postura válida, pero creo que también es hacer que el público salga de esos estándares que ya están delimitados, ¿por qué enmarcarse en lo que se ha venido repitiendo de muy mala manera en libros como los de Emilio García Riera que es totalmente comprobado que el buen hombre ni siquiera veía las películas para hacer su ‘Historia documental del cine mexicano’? ¿Para qué continuar repitiendo vicios o continuar con una solemnidad que al cine mexicano ni le sirve ni le ayuda para ser más visto? Y el cine a final de cuentas es un espectáculo lúdico, si de por sí el cine se presta para este tipo de lecturas, más aún un cine como el cine fantástico mexicano”.

¿Por qué no tratar de darle una vuelta y hacer que el público se sienta, si no identificado, por lo menos invitado a que regresen estas películas? Si al leer esto se sienten ganas de dejar de leer justo se están repitiendo estos vicios que como público se tienen ya que superar”.

– FWB: ¿Habrá una segunda parte del libro, dado el material que se les quedó fuera?

José Luis Ortega Torres: “Esperamos que el éxito del libro dé pie a una segunda edición y si sigue así, pues hay material para un segundo volumen”.

Rodrigo Vidal Tamayo: “Ahora, hay que ver que el libro ha tenido éxito porque no existe un material parecido, porque es novedoso, pero un segundo volumen yo dudo que tuviera el mismo impacto, entonces hay que ver si seguimos por la misma línea o volvemos a innovar con algo diferente”.

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Fotografía: Nadia Galaviz

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