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Suzanne Pleshette murió sin ocupar lugar de gran actriz

noviembre 22, 2017

Por: Redacción

Solamente los fanáticos de Alfred Hitchcock y los especialistas en las comedias de Hollywood de los años sesenta recuerdan a Suzanne Pleshette, quien murió el 19 de enero de 2008, en Los Ángeles, a unos cuantos días (el 31de enero), para que cumpliera 71 años.

Esta actriz de voz sensual, con un toque de ronquera que la hacía todavía más atractiva, se fue sin llegar a conocer realmente el lugar que merecía en el panorama cinematográfico, a pesar de su enorme talento y sensibilidad para destacar en forma definitiva, porque sus actuaciones hacían pensar que habría de trascender esos papeles secundarios a los que siempre estuvo confinada, tal vez por ese estigma que acompaña  a los artistas que no llegan a tener realmente el control de su verdadero potencial.

Nunca fue una desempleada, porque siempre había para ella trabajo en una serie de televisión o bien en películas que eran más numerosas cuando Suzanne era una veinteañera que había cursado con honores sus estudios de arte dramático en Nueva York, en la escuela del famoso ‘método’ de Lee Strasberg.

Fue una revelación precisamente en Broadway, cuando reemplazó a Anne Bancroft en La maestra milagrosa, logrando con su trabajo que los exigentes críticos de ese mundillo le dedicaran grandes elogios a Suzanne, pero tal vez fue en ese momento que habría de quedar señalado su destino como ejecutante de una segunda trompeta en el concierto de las bellas artes.

Cuando llegó al cine para debutar con Jerry Lewis en The Geisha Boy, ya había adquirido mucha experiencia en series de televisión. Al teatro neoyorkino nunca habría de regresar sobre todo después de que fracasó con una comedia que luego de muchas funciones de prueba, sólo tuvo su función de estreno y despedida. Alfred Hitchcock la descubrió actuando en su serie de televisión y la escogió para interpretar a ‘otra enamorada’ de Rod Taylor en Los pájaros, donde la estrella femenina era la rubia favorita del director, Tippi Hedren.

Suzanne interpretaba el papel de una maestra de un pueblo en la bahía de San Francisco, donde ocurre precisamente el insólito ataque de las aves feroces, recordándose la escena donde se pone a fumar antes de la tragedia.

La productora Warner Bros., le dio un contrato en exclusiva pero nada excepcional ocurrió con el diseño de su carrera cinematográfica y pueden salvarse de ese periodo la comedia romántica Los amantes deben aprender (Rome Adventure), dirigida por Delmer Daves, donde alternó con el galán Troy Donahue, del cual se enamoró y con quien llegó a efectuar alocada unión matrimonial que sólo duró ocho meses.

Con Troy también hizo A Distant Trumpet, que dirigió Raoul Walsh. Delmer Daves también volvió a dirigir a Suzanne Pleshette en “Youngblood Hawke”, con James Franciscus; y luego otro maestro del western Henry Hathway, la llevó con Steve McQueen en Nevada Smith.

En el terreno de la comedia también destacó con 40 kilos de líos, con Tony Curtis, donde Suzanne cantó por primera y única vez en la pantalla. De todos sus trabajos en series televisivas llegó a recibir de nuevo los elogios de los críticos y una nominación al Emmy (el Oscar de la televisión en Estados Unidos) en la biografía de la temeraria millonaria Leona Hemsley, un telefilme que hasta la fecha se programa en funciones de trasnoche en la pantalla chica.

Para los amantes de datos curiosos, es bueno que sepan que Suzanne Pleshette hablaba a la perfección el español porque vivió y estudió un tiempo en México y aquí residió durante mucho tiempo su hermana Liz Pleshette, viuda de un ex funcionario del cine estatal, José María Sbert. En resumen, Suzanne fue una demi star a la altura de una Ann Sheridan o de la misma Anne Bancfrot. Tenía madera y talento para llenar la pantalla.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

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