Soundtrack: Sin City

agosto 6, 2018

Por: Redacción

En una de las entregas de esta columna se mencionaban los nombres de algunos directores cuya tarea iba más allá de la de estar al frente de la realización, pues se inmiscuían en tareas de pre y post producción, como la de la composición del score o música para sus historias.

Uno que curiosamente no se mencionó fue el de Robert Rodríguez, autor cuya labor guerrillera en el cine ha sorprendido a propios y extraños, y a pesar de la opinión de la crítica ha demostrado claramente que no todo está escrito en el cine, y que la realización de películas sorprendentes pueden llevarse a cabo fuera de todos los lineamientos y leyes establecidas en la industria.

Pues sí, Rodríguez es claramente un autor mucho muy original y capaz en la actual y hermética industria de cine, y desde Once Upon a Time in Mexico (2003), la tercera parte de su trilogía de El Mariachi, hemos podido ver su interés por participar en la música de sus producciones.

Si bien, su forma independiente y hacer uso de todos los elementos a la mano para producir cine han resultado inolvidables, en 2005 sorprendió a toda la industria al adaptar al cine la historieta Sin City de Frank Miller (quien junto con Quentin Tarantino la co-dirigió), pues se trata de la inmersión total de un medio a otro. Rodríguez hizo usó y creó nuevas formas tecnológicas para generar un mundo irreal combinado con actores y lugares existentes. El resultado fue un filme inolvidable y cuyas imágenes han sido grabadas en nuestra mente.

La música por supuesto fue un elemento íntegro al filme, y desde luego es obra de Rodríguez, junto con John Debney y Graeme Revell.

Se trata de un score muy disfrutable, alejado totalmente de lo que actualmente se utiliza para cualquier thriller; de hecho, tan alejado se encuentra porque se trata de una rememoración de sonidos jazz con el agregado de un felling muy rockero.

Sin duda, o al menos a oídos de quien esto escribe, la principal inspiración tras este trabajo es la de Henry Mancini, el trascendente músico estadounidense que le dio un importante cariz al cine hollywoodense de los años 50 y 60 al agregarle al trabajo orquestal la experimentación jazzistica.

Y arrancando con el mismo tema de Sin City dicha influencia se deja ver; pareciera incluso una especie de variación al famoso tema de Peter Gunn de Mancini: la ronroneante guitarra y el piano al unísono en el trabajo de Mancini se transforman en un poderoso bajeo en el de Rodríguez, que termina por trazar el ambiente del filme, por supuesto acompañado de poderosos metales.

Recordemos que éste se construye a partir de tres historias realizadas por Miller, y es de la misma forma que Rodríguez buscó darle cierto sentido especial a cada una, de ahí la participación de tres músicos. No obstante, así como el encuentro de las tres historias genera una idea integral, lo mismo sucede con la música que, a pesar de constituirse por tres ideas peculiares, respeta la línea dramática.

Es de esa forma que el score se construye entre electricidad y el sonido de los metales; por supuesto, sin olvidar la presencia de las percusiones, que en algunos casos llega a un protagonismo sobresaliente que igualmente hace recordar otro trabajo de Mancini, el realizado para el clásico Touch of Evil, de Orson Welles.

Y tras toda esta opinión, resulta curioso observar en el texto escrito por Rodríguez que acompaña al booklet del CD, que se menciona a Sensemaya, de Silvestre Revueltas, como la inspiración para la música de este filme. El realizador comenta que esta obra del compositor mexicano es una de sus piezas de concierto favoritas desde hace años, y si como comenta su razón principal para realizar el filme fue construirlo a partir de música, Sensemaya entonces es la razón principal de que el filme haya podido realizarse.

De hecho, asegura que desde hace años deseaba construir una historia que reprodujera el carácter épico del pieza musical, por lo que desde el momento que comenzó a trabajar en el concepto de Sin City una de sus preocupaciones principales fue contar con la composición dentro de la historia, para lo cual armó una secuencia de seis minutos casi al final de la película.

Ya sea con la película o sin la película, pero el score de Sin City puede disfrutarse indistintamente.

Por: Mauricio Matamoros | @MMatamorosD

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