Soundtrack: La danza de los Vampiros

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Pues bueno, en este espacio ya se ha hablado ampliamente de la nostalgia, se seguirá haciendo y, en muchos casos, podríamos decir que está dedicada a eso mismo.

Y no como ese producto que de un decenio de años para acá, más o menos, ha significado un elemento importante para la mercadotecnia al componer una excusa para explotar de nueva cuenta sonidos, imágenes e ideas que en su momento de origen resultaron ridículas y hoy, tras pasar por el filtro del posmodernismo, devienen en productos de divertimento vacuo, aunque aprobado por nuestro mundo, instituciones y modas igual de estúpidas.

En fin, el caso es que en esta ocasión nos remontamos cuatro décadas atrás para poner los ojos y los oídos sobre una de las grandes obras de la cultura del siglo pasado: The Fearles Vampire Killers, or: Pardon Me Buth Your Teeth Are In My Neck, desde luego conocida en México como La danza de los Vampiros.

Este cuarto filme en la prolífica y brillante carrera de Roman Polanski conformó una adición sobresaliente más a la rica y variopinta filmografía que ha construido desde hace medio siglo el realizador polaco. Tras tres variaciones tempranas al thriller que lo hicieron célebre en el mundo entero (El cuchillo en el agua, Callejón sin salida y Repulsión), Polanski decidió abordar entonces uno de los mitos más exitosos -pero poco explorados en realidad- del cine: el del vampiro, creando una de las comedias más recordadas del medio.

La burla que realizó del mito vampírico, a través de una puesta en escena deslumbrante y unas actuaciones extraordinarias, han quedado como uno de los homenajes más brillantes al cine de terror, en el que igualmente trascendieron la presencia erótica de Sharon Tate y la música de Krzystof Komeda.

Komeda, sobresaliente pianista y compositor de jazz polaco cuyo empeño y amor por dicho género musical permitió la entrada del mismo en Polonia, colaboró con Polanski desde la realización de sus primeros cortos (Dos hombres y un ropero y Gdy spadaja anioly), hasta Rosemary’s Baby (1968).

Es obvio que con la escuela del jazz, Komeda no tuvo problemas para adaptarse a los distintos momentos y estados que las imágenes de Polanski requerían en sus distintos filmes; no obstante, el score de Fearless Vampire Killers muestra a un músico que más allá de su capacidad para la experimentación y la improvisación, compone un conocedor de los instrumentos y de la historia de la música.

Los coros y los sopranos abundan en este score, pero el arriesgue de un músico de jazz se impone con el barroco y exuberante encuentro entre guitarras, clavicordios, órganos, flautas y demás instrumentos.

Con el tema que acompaña los inolvidables créditos animados del filme, de entrada estamos ya ante algo que combina distintas épocas musicales; con Sarah in Bath, que acompaña el baño del personaje interpretado por Sharon Tate, una especie de canción de cuna hermosa e igualmente inolvidable circunda la secuencia, y el resto pasa por el gótico, el barroco y hasta el pop y el jazz.

Este soundtrack, a juicio de quien esto escribe, conforma una de esas obras cuya experimentación sonora permite la conjura de una época y una historia.

Tanto Sharon Tate como Komeda desaparecerían poco antes del estreno de la siguiente obra maestra de Polanski, “Rosemary’s Baby” (1968)

Este soundtrack puede conseguirse en www.polishjazz.com, o en la edición inglesa editado por Harkit Records.

Por: Mauricio Matamoros | @MMatamorosD