Soundtrack: Häxan, de Art Zoyd.

marzo 4, 2018

Por: Redacción

Con 96 años de historia, Häxan –o la Brujería a través de los siglos, como se le ha conocido en Occidente-, permanece como un irrepetible documento de investigación; en el que no es precisamente la información vertida lo que brilla desmesuradamente, sino la manera de presentarla: a través de una serie de actos o cuadros que dramatizan cada uno de los momentos históricos escogidos por Benjamin Christensen, el realizador, para trazar la evolución de la brujería y las supersticiones a la par de la fe católica.

Este filme danés es considerado como el primer falso documental de la historia del cine, pues sus dramatizaciones de aquelarres, posesiones entre otros actos satánicos, son presentados como si hubiesen sido captados al momento… algo imposible, por supuesto, pues se trata de sucesos acaecidos varios siglos atrás.

El hecho es que este filme alcanza un hiperrealismo sin precedente, a partir de escenarios muy teatrales y actuaciones granguiñolescas dadas, por supuesto, a partir de la escuela del truco, la magia y la fantasía creada por el maestro Georges Méliès.

Este fabuloso filme ha sido rescatado en distintas épocas. En 1968, en Inglaterra, se distribuyó una versión con narración a cargo de William Burroughs, y música de un grupo de jazz en el que el violinista Jean-Luc Ponty estaba al frente. Otros de los scores creados para este filme han sido realizados por el músico Geoff Smith, así como por la banda Broont Industries Capital.

Hace algunos años, en el Palacio de Bellas Artes el ensamble francés Art Zoyd se presentó durante tres fechas para musicalizar mismo número de clásicos del cine silente: Nosferatu, Fausto y Häxan. Tuve ocasión de asistir a la presentación de esta última y me resultó una experiencia extraña.

Si bien, fue fabuloso presenciar la proyección del filme en cine y bajo la arquitectura del lugar, la musicalización me causó cierto choque, pues Art Zoyd es una banda que mezcla rock, jazz y música contemporánea para producir ‘ambient music’, cuya característica por supuesto es crear ambientes a partir de toda clase de instrumentos, y en los que los sintetizadores y otros aparatos electrónicos dictan mucho el camino que el discurso sonoro llevará.

En este aspecto, los sonidos generados por la orden electrónica pueden generar contradicción en la percepción de ciertos escuchas –como el que esto escribe-, pues se trata de un mensaje a destiempo con las imágenes proyectadas. El sonido producido por la detonación de un flash de cámara fotográfica, por ejemplo, puede causar incluso cierta molestia al escucharse mientras vemos escenas de brujas en la Edad Media (y aún más si este corte sonoro está tomado de la música que la agrupación creó para una exposición fotográfica de Philippe Schlienger; es decir, nada que ver en apariencia).

Pero, igualmente, es cierto también que conforme el tiempo pasa nuestra mente histórica y nuestra percepción del mundo real, es decir, de lo que vemos día a día, parecen fusionarse o deslavarse hasta llegar a un punto en el que vamos simplemente absorbiendo cosas, y guardando y desechando según sea el caso.

Así, me parece que ya no es necesario, o suficiente, con enfrentar la incongruencia histórica del filme de Christensen y la de los instrumentos musicales utilizados por los músicos de Art Zoyd: simplemente hay que expectar el producto conjunto, y sopesar el resultado. En lo particular me parece que a momentos es muy disfrutable.

El score creado por Art Zoyd para Häxan puede encontrarse en Atonal Records, y el filme de Christensen ha sido editado por Criterion Colection.

Por: Mauricio Matamoros | @MMatamorosD

Relacionados

ecofilm 2018