Soundtrack: Blue Velvet Terciopelo Azul

enero 26, 2018

Por: Redacción

Resulta complicado centrarse en el soundtrack de una película cuando el conjunto de ésta es extraordinario. Blue Velvet (Terciopelo Azul, 1986) de David Lynch, es esa clase de película: la realización, la historia, las actuaciones y la música trabajan al mismo nivel.

Se trata de uno de esos filmes que poco a poco ha ido forjando un fuerte culto entre sus seguidores, y una nueva manera de ver un cine, tal vez iconoclasta, atonal, o simplemente extraño a una industria cinematográfica que, tarde o temprano, va tomando elementos de esa peculiar propuesta para agregarlo a su lineal discurso.

En fin, que aquella historia de un joven curioso que decide investigar la procedencia de una oreja cercenada tirada en un pastizal, para inmiscuirse en un sórdido mundo que le muestra desde otra perspectiva la ‘tranquila’ sociedad en la que habita, estamos de acuerdo, se ha convertido en un clásico a 20 años de su estreno.

Dino de Laurentiis decidió pagarle a Lynch produciéndole una película modesta, pero con total libertad, tras el esfuerzo del realizador al dirigir Dune (Dunas, 1984) apegado a los estatutos de producción del mecenas cinematográfico italiano. Con esa propuesta, Lynch finalmente pudo realizar una historia que le estaba rondando en la cabeza desde que construyó su ópera prima, Eraserhead (1977), y que a la postre se convirtió en Blue Velvet.

Como podrán recordar quienes han visto esta producción, hay una secuencia en la que Isabela Rossellini, quien personifica a la atormentada ‘Dorothy Vallens’, interpreta en un club la canción que le da título al filme y que hiciera famosa Bobby Vinton varias décadas atrás. Pues bien, esa es una las interpretaciones más cachondas de las que se tenga memoria en el cine, y su éxito se debe a Angelo Badalamenti, quien compuso la banda sonora del filme y se convertiría, así, en el comparsa musical de Lynch para su posterior filmografía.

Durante la filmación de la película, Lynch no estaba nada contento con la ejecución vocal de Rossellini, y fue de esa forma que a recomendación del también productor Fred Caruso decidió apoyarse en Badalamenti. El músico y arreglista pronto decidió ponerse a trabajar con Rosellini en un piano que había en el hotel donde se hospedaban durante el rodaje, y en cosa de una mañana hizo una grabación que le presentó a Lynch, quien decidió esa sería la misma que utilizarían en el filme.

No extraña entonces que a Badalamenti se le encargará el score del filme, iniciando desde entonces una dupla sugerente, oscura y muy ambient con Lynch.

Los arreglos de cuerdas, metales y, en ocasiones, algo de guitarra eléctrica y percusiones que realizó para la película, logran pronunciar la atmósfera enrarecida del mundo que Lynch creó: la voz de Vinton con Blue Velvet al inicio del filme da una apariencia de supuesta tranquilidad y normalidad, esa es la idea que el mundo externo al cineasta ha dado –es decir el mundo que Hollywood nos ha vendido-, pero él se dispuso a hablar de otra forma. Y es así que Badalamenti entra para apoyarlo con una serie de arreglos plenamente construidos con una sensibilidad orquestal que rescata aquella del mejor thriller de mitad del siglo pasado, incrustándose y contrastado con el color de las imágenes del filme de tal forma que logra una experiencia de incertidumbre placentera.

A esto, se le agrega la presencia de composiciones que pertenecen a otros tiempos, como la misma Blue Velvet, y que le dan ese carácter de un tiempo pasado atrapado en el presente: recordemos el irrepetible playback que Dean Stockwell, en su papel del padrote gay ‘Ben’, hace a In Dreams, de Roy Orbison, mientras la perdición parece acumularse en el futuro inmediato de ‘Jeffrey Beaumont’, el personaje protagónico interpretado por Kyle MacLachlan.

Y así, el trabajo y la búsqueda musical brillantes continúan durante la historia, hasta rematar con Misteries of Love, con letra de Lynch, música de Badalamenti e interpretación vocal de Julee Cruise, otro artista que se convertiría en incondicional de Lynch durante algunos proyectos (hasta que hubo una ruptura artística entre ambos). Esta canción bien resume el trabajo musical en la obra de Lynch, e igualmente parte importante de las inquietudes temáticas de su obra: resolver la claridad con una inmersión profunda en la oscuridad (… kiss forever in a darkness and the mysteries of love come clear…).

Por: Mauricio Matamoros | @MMatamorosD

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