Soundtrack: About a Boy

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No cabe duda de que About a boy (conocida en México como Un buen chico), película de 2002 dirigida por Paul y Chris Weitz, sobresale sobre muchas comedias recientes e, incluso, sobre muchas de las mismas protagonizadas por el propio Hugh Grant, al frente de esta misma y quien, de alguna manera, se ha caracterizado por escoger proyectos que sean, mínimo, correctos.

El filme -que se basa en el libro escrito por Nick Hornby y, parece, se trata igualmente de un trabajo sobresaliente- construye su historia alrededor de Will, un treintañero feliz porque vive como desea y sin esfuerzo alguno, gracias a las regalías de un villancico compuesto por su padre varias décadas atrás. Will vive en su propia ‘isla’, sin que nadie lo moleste, hasta que el mundo decide fijarse en él y darle una tarea que consiste en hacerse cargo de Marcos, un niño que trastocará de manera fenomenal su percepción de la vida.

Si bien, el filme posee cierta moraleja, no deja de ser original, divertido, catártico y hasta tierno, y en esa línea, el mismo soundtrack logra de manera fenomenal acoplarse al mood del filme y, además, sobresalir por cuenta propia.

El acompañamiento musical fue encargado al entonces inexperto Badly Drawn Boy, músico inglés que un par de años atrás de esta producción se dio a conocer con su disco debut The Hour of Bewilderbest, trabajo que, si bien presentó un músico un tanto extravagante y juguetón, mostró que detrás del seudónimo de Badly Drawn Boy se encuentra Damon Gough, un músico con capacidad e imaginación melódica.

About a Boy

Dicha agilidad musical está expresada firmemente en About a Boy, una replica musical –más que score- a las imágenes, las acciones y las ideas vistas en la película. Se trata de un trabajo que, a juicio de quien esto escribe, se encuentra en la misma línea que el de Burt Bacharac en Butch Cassidy and the Sundance Kid y Simon & Garfunkel en The Graduate, pues si bien no ha alcanzado el nivel de importancia de los mencionados sí logra el mismo involucramiento dramático, volviendo imposible la rememoración de la imagen sin el ritmo sonoro e, igualmente, funcionar por sí solo sin la imagen como comparsa.

Un folk y rock muy ameno se entrelazan en los 16 cortes de este trabajo, en el que piano, guitarra, bajo y batería van como guías y elementos primordiales –con arreglos de orquesta a ratos-, y que llegan a momentos brillantes, sobre todo, en cortes como ‘Something To Talk About’ y ‘Silent Sigh’, cuyos excepcionales arreglos hacen pensar invariablemente en las baladas y el pop que durante los 70 hicieron artistas como McCartney y Lennon por separado, y que a momentos, igualmente, se acerca a lo que el grupo Supergrass gusta hacer, aunque menos ácido. De verdad…y en ese sentido no extraña que ambos sencillos hayan tenido un éxito considerable en su continente de origen.

Este disco fue editado en su momento por Sum Records, cuyo catálogo actualmente es manejado por Corporación Discográfica Interamericana, y seguramente andará a la mano en alguna tienda de discos del país.

Por: Mauricio Matamoros (@MMatamorosD)