Sin miedo a los prejuicios: “Casa Roshell” irrumpe en la pantalla grande

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Hombre de día, mujer de noche. En Casa Roshell dirigida por Camila José Donoso, los personajes visitan un espacio que es un escaparate para sus deseos más profundos, en él, pueden desplegar su sexualidad libremente sin temor a ser juzgados. La cinta recupera un sentido filosófico y existencialista acerca de la búsqueda de una identidad ubicada más allá del género biológico.

Roshell Terranova es una de las protagonistas de esta historia. Poseedora de un club nocturno bajo su nombre y presentado como un centro cultural travesti convoca cada martes y viernes a unos talleres de personalidad. Allí, acuden hombres interesados en explorar los límites de su género y comienzan a profundizar en el arte del transformismo.

Se trata de un refugio que no únicamente les dota de vestuario, maquillaje, zapatos de tacón, peluca y demás accesorios. Para ellos, significa un proceso de introspección intenso que al mismo se torna en un acto colectivo de trasgresión donde el hecho de compartir una misma inquietud los lleva a cohesionar un grupo social de apoyo y sostén emocional.

El segundo largometraje de la cineasta mexicana es uno de los quince elegidos para ser proyectados como parte del 37 Foro Internacional de la Cineteca Nacional, esto antes de su estreno en cines comerciales. Oportunidad única para los espectadores quienes podrán apreciar el segundo trabajo que José Donoso realiza para relatar una realidad reprimida.

Al respecto de la participación de Naomi Campbell, –codirigida con Nicolás Videla—, Camila ha expresado que “durante las exhibiciones de Naomi Campbel, una película protagonizada por una mujer transexual, conocí a importantes activistas, entre ellas Roshell Terranova, quien me invitó a su club privado, lugar desde donde se despliega este proyecto y donde conocí a las personas que lo protagonizan”.

Mencionó que uno de los principales problemas a los que se enfrentaron fue la falta de financiamiento, “comencé la película con una beca que me permitió vivir en México durante el proceso de investigación y producción. Cuando buscamos financiamiento para el rodaje, las productoras me decían que no era posible hacer una película con tan poca plata”. Cabe destacar que la coproducción chileno-mexicana recibió finalmente apoyo de Interior 13 y Cine Tonalá.

La estrategia de producción que armamos responde a que no queríamos esperar a postular a los fondos, como nos decían algunos productores. Yo insistí en no esperar y hacerla con lo que teníamos. Si hubiésemos esperado, todavía estaríamos esperando. Fue filmada de manera íntima, con un equipo reducido, sin grandes necesidades de producción y desde el vínculo creativo que tengo con Roshell”, relató Camila.

La película, que se mueve entre la ficción y el documental, realizada con técnicas análogas y digitales, apuesta por un tipo de cine que reafirma su constitución desde lo trans, más allá de lo identitario. La directora posa su mirada cómplice con una forma de vida, más que para exhibirla, para hacer resonar su misterio a través imágenes que emergen de la penumbra y diálogos que exponen, pero a la vez confunden.

Por Nadia Galaviz