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Sarita Montiel, máxima Diva española en la vida artística mexicana

marzo 20, 2018

Por: Redacción

Desde que María Antonia Abad, para el mundo del cine conocida como Sara Montiel, llegó al celuloide mexicano en 1950, fue rebautizada como Sarita, porque ella misma lo eligió, pues le gustó mucho la costumbre de los diminutivos para los nombres propios que se estila en el habla popular del mexicano, además de que ya existía otra Sara, de gran importancia en la vida artística mexicana: Sara García, y por ello no podía repetirlo.

En España se sorprendían mucho que aquí la conociéramos como Sarita Montiel, y de hecho ella conservaba su nombre sin diminutivos desde su primera etapa en el cine español, y también al momento de su gran impacto con El último cuplé, cuando redescubrieron que ella podía ser La Sara Nacional o, como la bautizó el escritor y teórico del cine Terenci Moix, Saritísima.

Llamada pues Sarita Montiel a partir de su primera película: Furia roja, con Arturo de Córdova en 1951, cuando ya había obtenido la nacionalidad mexicana por un procedimiento que la señalaba como exiliada en nuestro territorio, pues en ese entonces el país no tenía relaciones diplomáticas con la España franquista, y porque además a ella se la asociaba con artistas y escritores de su país, como León Felipe y Max Aub, que eran ‘rojos’ por sus ideas políticas.

Con todos ellos y muchos más, Sarita convivía diariamente en un café de bohemios en la calle Lafragua —cercano al Monumento a la Revolución—, donde los meseros siempre la recordarían aun cuando se transformó en una gran estrella de nuestras pantallas, en películas donde alternó con Pedro Infante, Arturo de Córdova, Miroslava y Katy Jurado, que serían sus grandes amigos para toda la vida.

Pocos meses antes de cumplir sus 85 años, el canal Televisión Española trasmitió una crónica de lo que fue el último viaje de Sara Montiel al Continente Americano, en esa ocasión para recibir un homenaje en una institución que honra a la hispanidad, donde cantó y recordó su trayectoria. Siempre hizo gala de una excelente memoria y recordaba lo buen compañero que había sido para ella Pedro Infante, y lo honrada que se sentía por haber filmado tres películas con el ídolo.

Sara Montiel también tenía muy fresco el recuerdo del trabajo de investigación que realizó con Miroslava cuando filmaron Cárcel de mujeres, en 1951, donde llevaban créditos estelares cruzados, para interpretar a dos reclusas rivales que se confrontaban tras las rejas, ya que después de compartir un amante, interpretado por Víctor Junco, ofrecían un sabroso suspenso para el público porque una de ellas lo había asesinado y a la inocente, también la estaban condenando.

Esa historia era original de Mauricio Magdaleno y Max Aub, quienes imponen su calidad literaria en este melodrama de Miguel M. Delgado, en el que 67 años después de su realización, todavía nos permite disfrutar el alto rango histriónico de Miroslava y Sarita Montiel. El cine mexicano la adoptó inmediatamente y en ese 1951 hizo cuatro películas más, en todas compartiendo con Pedro Infante: Necesito dinero, Ahí viene Martín Corona y El enamorado, en donde la española ya era ‘artista exclusiva’ de Producciones Zacarías.

La verdad es que don Miguel Zacarías, el director de esas tres películas donde hizo pareja con Infante, fue el gran impulsor de la carrera de Sarita Montiel en ese periodo inicial en el cine mexicano, y siempre le estuvo muy agradecida, ya que después de todo hubo para ella una gran proyección de su carrera en el continente americano, aunque no en España, donde se hizo casi de milagro El último cuplé en 1957, cuando ella volvió triunfadora de Hollywood, porque nadie quería invertir en ese filme musical que es un hito en la historia del cine hispano.

A veces, la miopía de los productores recorre décadas, pues lo mismo le sucedió a Pedro Almodóvar, a quien se consideraba un juguete del movimiento del reventón juvenil de ‘la movida madrileña’, y luego ha llegó a desbancar a los grandes prestigios del cine español, quienes supieron adaptarse a la censura de la dictadura franquista, para beneficiarse y copar al talento emergente representado por Almodóvar y sus películas en la década del 80 del siglo pasado

Cabe mencionar, en relación al director manchego, que este logró evocar la presencia de Sara Montiel en el cine español contemporáneo rindiéndole un gran tributo en La mala educación (2004), a través del personaje de Gael García Bernal, que canta el tema Quizás, quizás, esto debido a que Montiel no aceptó actuar en la cinta porque ya se había retirado del cine.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

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