Rockorfeón: El nazareno superestrella

Chucho Tepepa.-

Dice la historia más grande del mundo jamás contada, aunque siempre narrada, que hace dos mil catorce años  (próximamente serán dos mil quince) nació aquél que redimiría al ser humano de sus pecados, por ello dio su vida clavado en una cruz sobre la cima del Gólgota —cerro de la calavera—. Le llamaban Jesús el Cristo.

En octubre de mil novecientos setenta, se estrenó la puesta en escena “Jesus Christ Superstar”, llevando en el rol protagónico al vocalista de Deep Purple, Ian Gillan; como Judas el de Iscarioth a Murray Head; y personificando a María la de Magdala a la hawaiana Yvonne Elliman. Esta magnífica ópera-rock se debe a la inspiración de Andrew Lloyd Webber y su gran amigo Tim Rice.

Tres años después el celuloide hace lo propio con algunos cambios en el elenco: el cantante Ted Neeley es el nazareno, la misma Yvonne vuelve a dar vida a Magdalena, mientras que el traidor por excelencia a través de los siglos cae en la persona del moreno Carl Anderson.

En México no se podía ser menos. Así pues la productora Julia Isabel de Llano Macedo, popularmente nombrada Julissa, lleva hasta el teatro la pasión de Cristo. Algunas veces el redentor fue estelarizado por Juan Santana; también Olinsser participó en el mismo rol; ella se atavió de María Magdalena y Judas vivió en la persona de Del Olmo.

Hace no muchos calendarios se repitió la puesta con singular éxito teniendo a Erick Rubín en el papel de Iscariote.

Los observadores le han dado diversos matices a este pasaje bíblico: algunos dicen que fue un movimiento netamente político, pues los sacerdotes temían perder poder si los destituían de sus puestos; otros hablan de un enfrentamiento entre Jesús y Judas a causa de Magdalena.

Lo que se diga o se deje de decir será mera especulación. Ya todo ha pasado. Cada año se revive el calvario; lo cierto es que la fe aún está presente y Jesús de Nazaret continuará siendo por siempre Superstar.

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