Revive anécdotas durante la filmación: Kim Novak reflexiona sobre Vértigo

marzo 30, 2018

Por: Redacción

El otoño pasado, en su hacienda en el sur de Oregon, la actriz Kim Novak se encontró haciendo lo que califica como su “propia pintura de Me Too”. Novak, quien cumplió 85 años, se había fracturado recientemente la muñeca izquierda — la de la mano con la que pinta — pero estaba lo suficientemente motivada como para intentarlo con la derecha.

El ver a una mujer tras otra pronunciarse con historias de acoso avivó sus propios recuerdos. Tituló el resultado — un abstracto arremolinado de colores vibrantes con un rostro amenazador acechando a una mujer — A Time of Reckoning, que puede traducirse como un momento de ajuste de cuentas.

En esa época ocurrían las mismas cosas. Yo nunca conté estas historias pero mi pintura lo dice todo”, dijo Novak en una entrevista telefónica desde su propiedad de 97 hectáreas (240 acres), donde vive con su esposo Robert Malloy, un veterinario jubilado. “Fue muy catártico, seguramente así como las chicas de hoy encontraron catártico contar sus historias”.

Recientemente concedió su primera entrevista en varios años con motivo del 60 aniversario de la película Vértigo, la obra maestra de Alfred Hitchcock de 1958. Como parte de la serie TCM Big Screen Classics, dicha cinta se proyectó nuevamente en 650 salas de cine de Estados Unidos.

Aunque la reseña inicial de Vértigo fue poco entusiasta y la recaudación en taquilla decepcionante, su reputación ha crecido a través de los años. En el 2012 incluso desplazó a El ciudadano Kane, tras un reinado de 50 años, como la mejor película en la encuesta de críticos de Sight & Sound.

Y con el ascenso del filme también ha sido reconocido el trabajo de Novak junto a Jimmy Stewart. El crítico de cine David Thomson la llamó “una de las mejores actuaciones femeninas en el cine”. Francois Truffaut, en sus afamadas entrevistas con Hitchcock (quien fue muy crítico de Novak en el papel) intentó convencer al director de que estaba equivocado: “Puedo asegurarte que quienes admiran ‘Vértigo’ gustan de Kim Novak en ella”.

La actuación de Novak en Vértigo es excepcional no sólo por su papel dual — hace tanto de la misteriosa y suicida ‘Madeleine’ como de ‘Judy’, una mujer cuyo parecido físico con ‘Madeleine’ es mistificado por ‘Scottie’ (Stewart), el detective obsesionado que le siguió la pista antes de su aparente muerte —, sino por el modo en que representa cómo las fantasías de los hombres son proyectadas en las mujeres. En el elaborado esfuerzo de ‘Scottie’ por recrear a ‘Judy’ como ‘Madeleine’, Novak reconoció a Hollywood manipulándola a ella misma.

Me identifico tanto con el papel, porque fue exactamente lo que Harry Cohn y lo que Hollywood estaban tratando de hacer conmigo: convertirme en algo que no era”, dijo Novak en referencia al autoritario fundador de Columbia Pictures que la contrató. “Al principio te contratan por cómo te ves, obviamente, y aun así tratan de cambiarte los labios, la boca, el pelo, cada aspecto de cómo luces, cómo hablas, cómo te vistes. Así que fue una lucha constante mantener algo de mí misma. Una siente: debe haber algo que les gustó, y aun así quieren cambiarte”.

Esa lucha hace de Novak una importante precursora de las actrices que hoy pelean por la igualdad de género en el Hollywood post Harvey Weinstein. Contratada por Columbia como la sucesora de Rita Hayworth y arreglada como un bombón rubio para competir con Marilyn Monroe, Novak a menudo rechazó el modo en que fue empaquetada.

Se negó a cambiar su apellido checo y, antes de Vértigo, insistió en que le pagaran un salario más alto. Pasó tres años como la máxima estrella femenina, pero dejó la industria del cine en 1965 y desde entonces volvió sólo ocasionalmente. “¿Qué tiene de bueno ser bonita?”, preguntó en la cinta Picnic en 1955. “Quizás estoy cansada de que sólo me miren”.

La última película de Novak fue Liebestraum, de 1991. Tras participar como presentadora en los Oscar del 2014, muchos en internet, incluido Donald Trump, insultaron su apariencia. La actriz respondió que nunca más se contendría de hablar en contra de los bullies.

Hitchcock quería a Vera Miles para Vértigo, pero ésta quedó embarazada poco antes que empezara la producción. Aunque a Cohn no le parecía gran cosa el guión, aceptó prestarle a Novak a Paramount para el filme. Cuando arribó, Hitchcock no quedó impresionado de inmediato. “La señorita Novak llegó al plató con todo tipo de ideas preconcebidas que yo de ningún modo podía aceptar”, le dijo el director a Truffaut.

Novak se consoló un poco pensando que no había provocado a Hitchcock. En sus memorias de 2016, la actriz Tippi Hedren, estrella de Los pájaros y Marnie, dijo que el cineasta se propasó sexualmente y amenazó con arruinarle la carrera cuando ella se resistió.

Nunca he experimentado nada como eso. Él nunca se comportó de ese modo conmigo”, dijo Novak, pero agregó que “hubo otras personas”.

No reveló nombres específicos ni experiencias, pero habló bien del jefe del estudio que tuvo tanta influencia en su carrera. “Nunca tuve ningún problema con Harry Cohn”, dijo.

Él necesitaba tanto tener el control. Nunca quiso que nadie tuviera nada que decir de él”. (Cohn supuestamente insistió a varias estrellas de cine que tuvieran relaciones sexuales con él, incluida Hayworth, quien detalla sus negativas en un libro de memorias de 1989).

Lo más notable de la actuación de Novak en Vértigo es cómo expresa su aprehensión al ser jalada al mundo de un hombre perturbado que desea una versión de ella que no es.

Novak luce incómoda en el papel, un sentimiento que le acredita a Hitchcock por habérselo inculcado adrede. Al principio ambos estuvieron en desacuerdo sobre el emblemático atuendo de ‘Madeleine’: un traje gris y zapatos negros.

Estaba muy incómoda y se lo dije. Le dije: ‘¿Sabes? realmente no me gusta el atuendo que escogiste para mí. Ese traje gris es incómodo, no es algo que yo hubiese elegido ponerme’”, relató Novak. “Y él me dijo, ‘No, querida, ese es exactamente el atuendo que quiero que uses’. Pensé, ‘Claro, quiere que Madeleine se sienta incómoda’”.

Pero Novak también guarda recuerdos maravillosos de Vértigo. Elogia la libertad que Hitchcock le dio para interpretar el personaje, y se entusiasma al hablar de Stewart como coestelar: “Él fue sencillamente la mejor persona de todas”.

Aunque Novak trabajó con muchos de los grandes directores de la época — Otto Preminger, Billy Wilder, George Sidney — Vértigo se mantiene incuestionablemente como el ápice de su carrera. Pero para ella, sus años en Hollywood siguen siendo una especie de desvío en su vida. Luego que un viaje por el país como modelo alteró por siempre su trayecto, asistió a la Escuela del Instituto de Arte de Chicago con una beca.

Siempre sentí que mi talento era como artista plástica. Fui alejada de mi verdadero llamado. Cuando dejé Hollywood, volví a ser una artista”. Pero así como Vértigo — brillante y perversa — continúa obsesionando a los cinéfilos seis décadas después, lo mismo le ocurre a Novak.

Siempre siento tanto cuando la veo. Me siento como cuando la hice, casi. La vuelvo a vivir de algún modo”.

Fuente: AP

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