Recordando a Carmen Montejo, consentida de los directores

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Fue tan extensa la trayectoria de Carmen Montejo, que son varias generaciones las que pueden dar cuenta de sus trabajos como actriz y recordarla como lo merece. Hay seguidores que la recuerdan como la tía generosa de Diana Bracho en la telenovela Cuna de lobos y hay otros todavía más jóvenes a quienes les tocó verla en teatro en la comedia Adorables enemigas, haciendo mancuerna con otra leyenda: Marga López.

Su carrera abarcó por lo menos siete décadas, porque su trabajo en cine comenzó en 1943, en No matarás. Ese mismo año hizo cuatro películas, lo que significa que gracias a su talento, se convirtió en la consentida de los buenos directores.

De ese periodo como podemos mencionar también El camino de los gatos, en donde se puede comprobar que poseía una impactante belleza.

Sin duda alguna, Carmen Montejo siempre fue una actriz a la que le gustaron los desafíos sin importarle los créditos, pues si le gustaba el personaje que le ofrecían, aunque llevará un crédito secundario, lo realizaba con gran entrega, de ahí su presencia en varios títulos en su filmografía, que también son parte de la historia del cine mexicano, como la secuela de A toda máquina, ¿Qué te ha dado esa mujer?, dirigida por Ismael Rodríguez.

En el filme, que tiene como estrellas a Pedro Infante y Luis Aguilar, Montejo da una cátedra de actuación, colocándose no en el género melodramático, encarnando a una mujer de la gran ciudad, que es arrastrada por la maldad y es rescatada por el personaje de Pedro Infante. Su interpretación ahí muestra la problemática de la mujer subyugada por el machismo.

Mención aparte merece su papel de madre de Chachita en Nosotros los pobres, igual de valioso por la dirección de Ismael Rodríguez. Por su parte, Roberto Gavaldón volvió a aprovechar su extenso rango dramático al incluirla en el elenco de En la palma de tu mano, obra maestra de este director.

Cuando llegó a la madurez, no le importaba hacer el rol de madre. Todo consistía en encontrar un director que entendiera su potencial, dando como resultado varios títulos, ubicados varios de ellos en la década del setenta.

Algunos de ellos son Presagio, de Luis Alcoriza; En la trampa, de Raúl Araiza; y Coronación, de Sergio Olhovich. En las décadas del 70 y el 80, se convirtió en una especie de talismán para el llamado nuevo cine mexicano, emergente pero menesteroso para encontrar a su público.

De la década del 70, también hay que destacar La verdadera vocación de Magdalena, de Jaime Humberto Hermosillo, con la cual el en ese entonces director debutante intentó romper el molde en el que estaba encasillada esta primera actriz y su compañera de escena, Angélica María, dando como resultado una comedia agridulce en la que una joven se rebelaba contra una madre dictatorial y se lanzaba como cantante de rock.

Carmen Montejo tenía una gran pasión por el teatro. Gracias a ello, durante un periodo de su carrera, se permitió estrenar a autores mexicanos que nadie conocía, como fue el caso de Antonio González Caballero, a quien apoyó con la obra El medio pelo, haciendo el papel de una viuda de Apaseo el Alto, Guanajuato, que era cortejada por un charro que encarnó Eric del Casillo.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

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