El inédito y creativo documental sobre Fidel Castro

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Un inédito y creativo documental sobre las últimas cuatro décadas de Cuba hasta la muerte de Fidel Castro el año pasado, fue presentado por el director estadounidense Jon Alpert, como producción original de Netflix y fuera de concurso en la 74 Muestra de Cine de Venecia, que concluyó este fin de semana.

Bautizado Cuba and the Cameraman, se trata de un fresco de casi 45 años de viajes e imágenes filmadas en Cuba entre 1973 y 2016.

Una isla que vive entre utopías, sueños, contradicciones, trabajo, injusticias y reinicios, reflejo de la vida diaria de personas comunes como tres volcánicos hermanos campesinos, una niña que sueña con convertirse en enfermera y decide de adulta migrar a Estados Unidos o el joven Luis, que se mantiene con el mercado negro. El argumento tiene entre sus puntos centrales distintos encuentros de Alpert con Castro, desde fines del  70 hasta 1992, más una visita sin cámaras de 2016, pocos meses antes del deceso del máximo líder de la Revolución Cubana, con tanta sintonía lograda por el periodista como para llegar a exhibir una inédita perspectiva más privada.

Con mi trabajo busco siempre mostrar cosas que nadie llega a ver y así ocurrió con Castro. Le hice preguntas que no se esperaba, desperté su curiosidad y esto favoreció un reportaje más personal”, contó Alpert.

Vemos al líder cubano tanto en lo más pleno de su carisma como jefe de Estado al que nada se le escapa, atento a sopesar cada palabra, así como en otro plano más irónico, relajado y bromista, al punto de abrirse la camisa para desmentir la leyenda urbana de que siempre llevaba puesto un chaleco antibalas. Sin embargo la relación con Fidel y la isla no fue siempre fácil para Alpert.

Tras mostrar el éxodo desde el puerto de Mariel en 1980, en el que el gobierno cubano deportó en barcos a muchos ex presidiarios y enfermos mentales y el presidente James Carter frenó los barcos y dejó fuera a casi 300 mil personas que pedían asilo político, por un largo período no fui bien recibido en Cuba“, recordó.

Pude retornar en 1992 gracias a Lucio Manisco que me invitó a sumarme a una delegación italiana que visitó a Castro. Fidel estaba sorprendido de verme, pero reaccionó bien“, agregó.

El vínculo profundo y con vaivenes del documentalista con Cuba nació de la curiosidad por descubrir un país en el cual “se creó la asistencia pública gratuita, la idea de una casa para todos. Quería verlo en persona, aunque la primera vez fui arrestado y enviado de vuelta a casa“, rememoró Jon Alpert.

Por Cuba tuve un amor a primera vista. Me parecía que estaban tratando de crear algo fascinante, interesante, excitante. Y como cuando te enamoras, al principio no vi los defectos, que surgieron después para mí. Las amistades con algunos habitantes de la isla, que volvía a ver periódicamente, me permitieron contar también las crisis del país“, dijo.

Aunque tiene apenas referencias leves a los disidentes y no toca sombras como el turismo sexual, Alpert consigue mostrar con su trabajo el cambio de perspectiva madurado en muchos cubanos. Por ejemplo, a través de los tres campesinos, plenos de entusiasmo en el 70 y 80, pero obligados a no criar más animales en los 90 “porque en la noche por el hambre la gente venía a robárselos para comerlos.

Raúl Castro anunció que en febrero de 2018 dejará el poder, nadie sabe qué sucederá. Sería bueno que mi país instaurara con Cuba una nueva relación que favorezca la apertura, aunque en este momento en Estados Unidos estamos retornando hacia una política prehistórica“, reconoció Alpert respecto de la realidad actual.

Fuente: ANSA

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