Placeres Culpables: Viene a mi memoria la entrevista con Eduardo Manzano

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Fabián de la Cruz Polanco.-

Hace algunos años, formé parte del equipo de reporteros del proyecto de Álvaro Cueva, “Súper TV”, coordinado editorialmente por Macarena Quiroz, quien traía consigo la excelente publicación de Editorial Televisa “Somos”, en la que se hizo un vasto recorrido por el mundo del cine y el espectáculo mexicano.

Durante mi estadía en “Súper TV” tuve la fortuna de realizar varias entrevistas especiales con especialistas de este mundo, las cuales varias de ellas quedaron sin publicarse, debido a la desaparición de la misma, a consecuencia de la falta de patrocinios, como sucede con la mayoría de los trabajos independientes en este país.

Entre estos textos, algunos de ellos aún en mis archivos, encontré una entrevista que realicé con Eduardo Manzano, sobreviviente del dúo de imitadores y comediantes “Los Polivoces”, haciendo mancuerna con Enrique Cuenca.

La entrevista fue realizada en el hogar de Manzano, y en ella me platicó sobre su carrera y el humorismo mexicanos y creo prudente llevarla hasta ustedes, disculpando el tiempo en que se mantuvo guardada. Pero en este año, en el que celebro un cuarto de siglo en este medio, creí hacer prudente su aparición.

La sección se dividía en una “autobriografía” que hacía el entrevistado, seguida de la entrevista. La primera parte fue “escrita” por Manzano.

Mi nombre de pila es Eduardo Eugenio Manzano Manzano y Balderas. Nací en México, D.F., no sé si darle gracias a Dios o quejarme, un 18 de julio del año 1938, ya llovió… pertenezco al signo Cáncer, (que no tiene remedio), en el seno de una familia de clase ‘Media’ (cuando existía), fuimos dos hermanos, mi hermano Miguel Ángel (q.e.p.d.), y yo; hijos de un honorable bombero y una maravillosa esposa, los dos nacidos en Pachuca, Hidalgo. Como verán, con esa herencia me convertí en insectívoro. Referente a mi instrucción, déjenme decirles que fui a la escuela, pero no entré (por mi voluntad), pero después del empellón de mi mamita, ya estaba adentro.

“Escojo esta carrera porque de niño me descubro que tenía facultades de imitador y que sabía cantar. En ese tiempo, solo la radio era lo que nos divertía, y por haber sacado un 11 de calificación (más que un 10), mi viejo me regaló un radio de ‘galena’. Ahí solo se escuchaba la que fuera la estación ‘madre’ de todas: la XEW, emporio de grandes artistas. Fue entonces cuando escucho al que fuera mi inspiración: José Ángel Espinoza ‘Ferrusquilla’, gran imitador de voces, ahora consagrado compositor.

Estudié en la Escuela Nacional de Locutores, donde aprendí lo básico del italiano.

Durante mis estudios, actué en festivales, fiestas y eventos artísticos. En el ínter, aprendo a tocar la guitarra, (la ‘toco’, mas no la ejecuto), ya que desde niño cantaba, pues mi mamá lo hacía de maravilla.

Como el Politécnico estuvo en huelga yo mientras, queriendo aportar un ingreso a casa, le pedí prestado su coche a mi padre para conseguir un permiso para ‘ruletear’ como ‘ruletero tolerado’. Después vendí equipos contra incendio y utensilios para el hogar. En aquel tiempo, la televisión empezaba y un buen día vi a Flavio (el imitador), en un programa que se llamó ‘El estudio Raleigh’, de Pedro Vargas. Me dio muchas evasivas y nunca le pude platicar mi proyecto.

Busqué también a Rubén Fernández ‘El Chirrión’, genial imitador de teatro de revista, y tampoco me peló (sic). Yo pretendía formar un grupo de excéntricos musicales, lo cual me fue imposible, pues no hay imitadores que hagan voces ‘armónicas’, que sean afinados o que canten bien.

Mi afán me seguía impulsando a lograr algo inverosímil, en ese tiempo, (finales de 1959), aparece en la tele un programa de imitadores, y además de concurso, donde veo al que fuera mi compañero: Enrique Cuenca Martínez (q.e.p.d.), y a Luis Soto Trejo. Mi corazón palpitó y de inmediato me inscribí. Desde mi ingreso a ese programa, no los dejé volver a ganar. Terminó el programa, los llamé, les expuse mi proyecto y los puse a cantar.

Ellos tenían trabajos fijos y yo hacía mis ‘pininos’ vendiendo extinguidores, y lo primero que hice fue ponerle nombre al dueto (Luis desertó), y fue ‘Los Polivoces’. Ya dentro del medio, lo primero que consigo fue un programa llamado ‘Tiempos y contrastes’. Salvador Varela, dueño de su propia agencia nos brinda la oportunidad de entrar a dicho programa, que era conducido por Kippy Casado; ahí también conocimos a un auténtico actor cómico: Oscar Ortiz de Pinedo, a quien le aprendí mucho.

Duramos 15 años en la televisión, y luego otros dos fuera de ella, como ‘Los Polivoces’. Lo hice porque pensé podía lograr algo diferente a lo que había visto de niño en el cine y escuchado en la radio.

Después de eso, cada quien tomó su ‘garrotero’ (sic), e hicimos cada quién su programa. Hay una cúspide en todo. Se llama ciclo, y antes de que declinaran ‘Los Polivoces’, yo preferí terminar la vida artística del dueto, para que ocupáramos un lugar preponderante y lo logré, porque finalmente, los grandes ídolos se tienen que morir para ser ídolos, y sobretodo al morir joven; por ejemplo, Pedro Infante, Jorge Negrete, y antes de que nos pasara eso, los terminé”.

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LA CREATIVIDAD NO SE DA EN MACETA”, EDUARDO MANZANO

Para su momento y en lo que a marketing se refiere, “Los Polivoces” fueron un gran producto. Además de su presencia en televisión y teatro, aparecieron en cine, grabaron discos.

Pero fíjate que todo fue por la visión que tuve de muchas cosas. Como fuimos imitadores, no éramos los únicos en el país. Hicimos imitaciones de cantantes y parodias de películas y telenovelas, hasta que hicimos personajes de la vida real y eso también nos ayudó mucho para estar en el gusto del público”.

¿Sufrieron algún tipo de censura en esos momentos?

“¡Jamás! Nunca le faltamos al respeto a nadie. Nuestro humorismo fue ingenioso, inteligente, muy creativo y sobretodo, respetuoso. Por eso es que reunimos a las familias en cada programa”.

¿Cuáles son sus personajes favoritos en las etapas de “Los Polivoces” y en la de “Eduardo II”?

Bueno, yo los quiero a todos, porque fui su creador. Pero, entre los que yo me sentía a gusto, estaban ‘Gordolfo Gelatino’ y con ‘El Chachalaco’, en el programa de ‘Eduardo II’”.

¿Qué opina del humorismo que se hace actualmente?

No tienen porque poner palabras en mi boca, pero yo digo que si la gente lo ve es porque llena sus expectativas. Como no hay nada que los haga ilusionarse. La creatividad no se da en maceta, se requiere un tocado del todo poderoso y hacerlo bien. Yo no tengo estudios actorales y pude salir adelante en esa faceta”.

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Y ahora sus hijos están realizando una carrera en el medio del espectáculo…

Hicieron un dueto que se llamó ‘Los heredados’ y por ahí andan. No les estoy ayudando para nada. Lo más hermoso es hacer las cosas por tu cuenta, para que no le eches la culpa a nadie de tus desaciertos”.

¿Qué se siente ser una leyenda viviente del espectáculo?

Es un orgullo para mi tener a cuestas el cariño y la credibilidad de la gente, porque he sido un actor muy apegado a la congruencia. Jamás hago lo que no pienso, ni voy en discordancia con mis ideales. Eso es lo que me ha valido a mí, además de mis bases morales.

Soy un tipo muy lleno de cosas que han elevado mi espíritu y cuando se sabe manejar humor del bueno, es maravilloso. No hay porque usar la leperada”.

¿Cómo serían “Los Polivoces” en caso de que siguieran vigentes en estos momentos?

Bueno, yo creo que estarían al día. Estarían muy metidos para saber cómo se comunican los jóvenes, que son el problema más grande que tiene el país. En determinado momento, todos nos sentimos Superman, pero en cuanto nos llega la criptonita ¡aguas!”.

FABIÁN DE LA CRUZ POLANCO. Periodista con más de 23 años de trabajo en la fuente de cine e industria del entretenimiento. Ha formado parte de los equipos periodísticos de medios como El Heraldo de México y Playboy México; además de conducir y producir programas de radio como Hoy por Hoy (Televisa Radio), De Revista con Martha Susana (Radio Fórmula) y Pitos y flautas (Radio 13). Es autor de los libros Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2011) y Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa, ambos por SamSara Editores; además del libro colectivo Partículas de luz: El cine se encuentra en Guanajuato (Fundación Expresión en Corto A.C.). Director de contenidos del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA) en 2014; y Director adjunto de la novena edición del Festival Internacional de Cine Gay exhibido en la UNAM en 2015. Dirige la revista electrónica Filmeweb.

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