Placeres Culpables: Un fantástico viaje a la ciudad de las estrellas

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Fabián de la Cruz Polanco.-

Acudir a una función del musical “La La Land: La ciudad de las estrellas” (Damien Chazelle; USA. 2016) es, sin temor a equivocarme, una de las experiencias más gratificantes que puede recibir quien tiene cierta o demasiada afición por este género cinematográfico, que por desgracia no es la mayoría del público actual, mucho menos el joven que vive fusionado a las redes sociales a través de sus móviles, ni aquel cuya afición al musical se perfila por el catalogado ‘de rockola’, esperando escuchar en cualquier momento un éxito radiofónico llevado a las tablas.

Viajar a esta ciudad de las estrellas significa, tal y como sucedió con quien esto firma y el resto de sus amigos, aclarando que cada uno lo hicimos en distintas funciones, formar parte de un gran homenaje realizado por Chazelle y su equipo de trabajo, al clásico cine musical realizado en el cincuenta del siglo pasado y protagonizado por leyendas como Fred Astaire, Ginger Rogers, Humbhrey Bogart y Lauren Bacall, entre otros.

Esto teniendo como fondo una historia al parecer común y corriente, sucedida entre un pianista de jazz y una actriz en busca de ese proyecto que la consagre; esto hecho tal vez con la finalidad de atraer a las salas justo a ese público que hoy día ve el cine a través de YouTube y que carece de interés por involucrarse en tramas que duren más allá de lo que dura un click en sus teléfonos móviles.

Sin embargo, “La La Land” es una película romántica, acompañada de una enorme sensación de melancolía y nostalgia que logra atrapar a los espectadores, sin importar su edad, ofreciendo además un gran trabajo de producción musical que es apreciado desde el inicio de la cinta, teniendo como escenario un caos vial en una carretera de Los Ángeles, California, otro de los personajes protagonistas de la película, para enmarcar un soberbio número musical, (‘Another Day Of Sun’), cuya preparación cabe mencionar, tuvo tres meses de trabajo previo.

Justo es ese caos vial el que provoca que los personajes principales, ‘Mia’ y ‘Sebastian’, interpretados por Emma Stone y Ryan Gosling, se conozcan y nos dejen observar que al igual que el tráfico, sus vidas están estancadas; una por no encontrar ese papel que la lleve al éxito y otro por intentar convencer a la gente que el jazz tradicional puede seguir existiendo.

Aunque vive de la nostalgia, esta pareja simboliza a las que viven hoy día en nuestro entorno; en las que los sueños y propósitos personales y laborales juegan un papel primordial en nuestro desarrollo, dejándonos en claro que son decisiones que cambiarán para bien o para mal nuestro destino.

Esto teniendo como herramientas números musicales, compuestos por Justin Hurwitz y con letras de Benj Pasek y Justin Paul, ambos con amplia experiencia en Broadway; mismos que cuentan con excelentes coreografías, concebidas por Mandy Morre, una experta en la danza contemporánea que aquí recibió la posibilidad de debutar en la pantalla grande.

Con “La Land: La ciudad de las estrellas” Damien Chazelle, su director y autor, cristalizó el deseo de realizar una película que uniera lo mágico de las películas musicales de la época dorada del cine hollywoodense, con la actual era insensible y estresada que nos rodea.

Para conseguirlo, tomó como ingredientes el color, el estilo, el vestuario y demás elementos que rodearon a esa era de antaño.

Cabe mencionar la propuesta musical de “La ciudad de las estrellas”, cuya concepción inició en 2006, es completamente nueva en el entorno artístico, presentando letras y música originales, haciendo a un lado casos recientes dentro de este género, como el musical de rockola “Rock of Ages” (Adam Shankman; USA. 2012), así como “Hairspray” (Adam Shankman: USA. 2007) y “Los Miserables” (Tom Hooper; USA. 2012), todas ellas estrenadas primero en los escenarios teatrales.

En el aspecto técnico, lo que ha llamado mucho la atención de “La Land”, que cuenta con 14 nominaciones al premio Oscar, igualándola con “Titanic” y “Todo sobre Eva”, es que está realizada como se hacía con las películas de antaño de este género, motivo por el cual ha recibido tantas menciones en las ternas de premios, incluidos también el Globo de Oro, el BAFTA, los de la Crítica Cinematográfica y el premio del Sindicato de Actores, por mencionar algunos.

Prueba de ello es que, a diferencia del cine actual, la película se filmó en formato de 35 milímetros y los números musicales se llevaron a cabo sin cortes, como sucedía antaño.

Otro número filmado en plano secuencia fue “Someone in the Crowd”; además de mencionar el número estelar del filme, “Planetarium”, en el cual Emma Stone y Ryan Gosling bailaron en el aire un vals.

Otra presencia sorprendente en esta área, es la del formato Cinemascope, el cual se logró gracias a que se solicitó a Panavision la modificación de algunos objetivos, además de la fabricación de vidrios esmerilados, esto para evitar someter a la película a efectos adicionales en la posproducción.

Sobre el vestuario, podemos mencionar que la diseñadora Mary Zophres recurrió a telas y colores similares a los que se usaban en las películas musicales clásicas; además de que para los protagonistas se realizaron más de cincuenta cambios para cada uno, y en lo referente a los trajes usados por Gosling fueron hechos a la medida.

La la land 4

En lo que respecta a los actores, Ryan Gosling (que se confesó un fanático del género musical), tomó clases de baile y canto, además de que aprendió a tocar el piano, evitando así ser “doblado” en los primeros planos en los que su personaje ejecuta este instrumento.

Por su parte, para darle mayor movilidad a ‘Mia’, Emma Stone tomó clases de claqué, jazz y baile de salón durante varios meses, además de clases de canto.

Cabe mencionar también la presencia del cantante John Legend, quien interpreta a ‘Keith’, el líder de ‘The Messengers’, y quien co-compuso el tema “Star a Fire”. En breve, lo escucharemos interpretando el tema “Beauty and the Beast”, en la cinta homónima.

Si aún no la han ido a ver, corran al cine a realizar este viaje al pasado con todas las herramientas existentes en la actualidad y vivan la experiencia “La Land”.

FABIÁN DE LA CRUZ POLANCO. Periodista con más de 23 años de trabajo en la fuente de cine e industria del entretenimiento. Ha formado parte de los equipos periodísticos de medios como El Heraldo de México y Playboy México; además de conducir y producir programas de radio como Hoy por Hoy (Televisa Radio), De Revista con Martha Susana (Radio Fórmula) y Pitos y flautas (Radio 13). Es autor de los libros Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2011) y Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa, ambos por SamSara Editores; además del libro colectivo Partículas de luz: El cine se encuentra en Guanajuato (Fundación Expresión en Corto A.C.). Director de contenidos del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA) en 2014; y Director adjunto de la novena edición del Festival Internacional de Cine Gay exhibido en la UNAM en 2015. Dirige la revista electrónica Filmeweb (filmeweb.com.mx).