Placeres culpables: Les Miserables levantaron barricadas en la CDMX

abril 28, 2019

Escrito por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Este 28 de abril dio por concluida la segunda temporada en nuestro país del musical de Cameron Mackintosh Les Miserables, aquí producido por Federico González Compeán para Ocesa Entretenimiento, el cual contó con una nueva versión en su puesta en escena, que estuvo basada en la versión cinematográfica que este clásico del teatro musical tuvo en 2012, bajo la dirección de Tom Hooper; cuyo montaje no pudo alcanzar la misma popularidad que su versión original, que en nuestro país contó con más de 700 representaciones en una temporada que duró del 14 de noviembre de 2002 al 30 de agosto de 2004, con 850 mil espectadores.

La nueva producción de Les Miserables se estrenó en México en marzo de 2018 y concluyó tan solo un mes después de celebrar un año en cartelera; destacando que se trató de una versión completamente renovada, creada como pretexto de su 25 aniversario, con el trabajo de un equipo creativo diferente, bajo la dirección original de Laurence Connor y James Powell, destacando el diseño de escenografía, a cargo de Matt Kinley, para el cual se inspiró en las pinturas de Víctor Hugo, incluyendo más iluminación y la desaparición del disco giratorio en escena.

No obstante, para las nuevas generaciones que no vieron el anterior montaje, protagonizado en su momento por luminarias del género como Carlos Vittori, Luis René Aguirre, Pía Aún, Claudia Cota, Irazema Terrazas, Lisardo, Natalia Sosa, Roberto Blandón, Laura Cortés, José Antonio López Tercero y Rodrigo de la Rosa, entre otros; o que eran muy pequeños en ese entonces, fue provechoso poder vivir la experiencia y presenciar la que ahora es ‘Su’ versión de esta adaptación al teatro musical de la célebre novela del francés Víctor Hugo.

En relación a su versión cinematográfica en la que se basaron para este nuevo montaje, en su momento se creó una cuestión entre los críticos y adversarios del género musical, sobre si son rentables y provechosos los proyectos de este tipo de obras, que aun cuando despiertan el interés de los aficionados al teatro, siguen siendo por desgracia una minorías, pues hoy día carecen del impacto que tuvo en su tiempo el llamado ‘cine musical’, cuando muchas estrellas se forjaron en él.

Para nuestra fortuna como seguidores de este género, tanto en el cine como en el teatro, la respuesta fue positiva, pues los niveles de entradas que tuvo esta versión cinematográfica, protagonizada por Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, además de Eddie Redmayne, fueron más que prometedores aumentando con la llegada de premios y nominaciones mismos que, aunque no la colocaron en el umbral, si le dieron un buen lugar por lo menos en México, donde este género no tiene muchos adeptos.

Para convertir en éxito taquillero a la versión fílmica de Los Miserables pasaron muchas cosas, siendo el más destacado que se construyó alrededor de ella una leyenda por la fama de algunas de sus canciones. Por ejemplo, Aretha Franklin cantó ‘I Dream a Dream’ en la toma de posesión del primer periodo de Barack Obama. Este mismo tema fue el mismo que convirtió en estrella instantánea a la prodigiosa Susan Boyle en el reality Inglaterra tiene talento. También con “Hoy el pueblo cantará”, el himno de los jóvenes revolucionarios franceses, se hizo homenaje a los mártires de Tianamen, China en la década del 90.

No obstante, la experiencia de levar al cine estos musicales gigantescos, que triunfan en Broadway, Londres y otras capitales del teatro, en ocasiones no ha dado muy buenos resultados. Películas como El violinista en el tejado, Mamma mía! y El fantasma de la ópera resultaron sonados fracasos, a pesar de que había elementos de talento y atracción popular en ellas. En la segunda mencionada estaba Meryl Streep, pero a la tercera le faltaron actores de peso.

Para sorpresa de muchos, Mamma mía! tuvo una segunda parte en 2018, una precuela titulada Mamma Mia! Vamos otra vez, hecha exprofeso para el cine, que contó con un poco más de aceptación, incluyendo en su elenco a jóvenes pero talentosas promesas del cine, además de la presencia de todo su elenco original, sumándose a él la estrella Cher, quien le dio un toque especial y luminoso a este proyecto. De hecho, el disco siguiente de la intérprete de ‘Believe’ después de esta cinta, fue un tributo muy a su estilo de temas clásicos de Abba.

Sin embargo, no hay ningún ejemplo que podamos citar como paralelo a la película de Los Miserables, porque las obras clásicas cuando se han convertido en musicales y luego llevadas al celuloide, parecen veneno seguro para la taquilla. Recordemos El hombre de La Mancha, que los grandes seguidores de Sophia Loren y Peter O’Toole, están convencidos que es el peor título en sus respectivas carreras.

En México siempre hubo una especie de leyenda negra alrededor de las películas musicales. En su momento, Mauricio Peña nos comentaba que recordaba algunas de las reacciones que despertó Amor sin barreras, de Robert Wise y Jerome Robbins, cuando se estrenó en el original Cine Diana del Paseo de la Reforma. “Los espectadores gritaban: ‘¡Chin! ¿Otra canción?’, cuando los personajes empezaban a interpretar uno más de los temas musicales de este clásico del género y de la historia del cine internacional”, comentaba.

Yo era fanático de esta cinta y me acuerdo que casi al final de su corrida de exhibiciones, fue mutilada y le ‘cortaron’ la canción ‘Un corazón’, con Natalie Wood, cuando el personaje de ‘María’ hacía una acusación a los pandilleros puertorriqueños y sajones, señalándolos como responsables de la muerte del héroe ‘Tony’”, recordaba Mauricio.

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