Placeres culpables: Jacques Demy, un especialista francés en comedias musicales

agosto 17, 2019

Escrito por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Sin hacer a un lado el trabajo realizado por estudiosos e investigadores sobre el paso en el cine del director francés Jacques Demy (1931-1990), mención aparte merece la labor por preservar su legado que realizó en su momento su viuda, la también cineasta Agnes Varda (1928), fallecida en marzo de este 2019, quien en ningún momento dejó de promover cada una de sus películas, y peleó con los productores para que sus filmes recibieran el tratamiento y restauración adecuados que les permitieran continuar con su exhibición en las pantallas del mundo, sin hacer a un lado también su difusión por el mercado digital.

En su constante esfuerzo por mantener viva la presencia de su esposo, Varda realizó también un filme documental, titulado Jacquot de Nantes, que es una revisión de todo lo que él hizo durante su carrera.

La película con la cual Jacques Demy se consagró fue Los paraguas de Cherburgo, que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes, deslumbrando por el tratamiento que hizo el director de una historia de amor en el género de comedia musical. Con la música y canciones de Michel Legrand, logró una película desbordante de buen gusto, original y fascinante, que convirtió en estrella internacional a su protagonista, Catherine Deneuve.

Esta no era la primera vez que un cineasta francés probaba suerte dentro de un género típicamente norteamericano, pues existe el antecedente de El millón, de René Clair, realizada en los primeros años del cine sonoro.

Jacques Demy deseaba rendir homenaje con Los paraguas de Cherburgo a los directores de Hollywood que siempre había admirado, como Vincente Minnelli, Stanley Donen y George Sidney, pero contando una historia que sólo podía suceder en territorio francés. De hecho, para algunos críticos, la cinta de Demy parece una ópera porque sus personajes siempre están cantando y lo que tienen que decir lo hacen precisamente con el trasfondo de la música de Legrand; aunque más bien podría tratarse de un proyecto ubicado en el ahora conocido como género musical, en donde la orquesta y las canciones están presentes de principio a fin durante toda la trama.

Demy estaba muy orgulloso de su película, pero tuvo que esperar varios años antes de repetir la experiencia de otra comedia musical, en la década del 60, con Las señoritas de Rochefort, de nuevo con su estrella fetiche, Catherine Deneuve, que hacía pareja artística con su hermana Francois Dorleac (una belleza del cine francés que falleció en un trágico accidente años después). De nuevo la música de Legrand era el principal atractivo en esta cinta realizada con fotografía de Raoul Coutard, en 70 milímetros, con sonido estereofónicoa.

Además de la presencia del elenco francés, en donde se incluía a una diva del pasado, Danielle Darrieux, el director Demy se dió el lujo de invitar al astro norteamericano Gene Kelly para una actuación especial. Esta película era otro homenaje del cineasta francés al musical de Hollywood, en este caso a Los caballeros las prefieren rubias, de Howard Hawks, en el que las hermanas Deneuve y Dorleac, se caracterizaban con Marilyn Monroe y Jane Russell, estrellas de la cinta original.

Otras cintas que consagraron a Jacques Demy fueron Bahía de los ángeles, con Jeanne Moreau; y Lola, película emblemática en la carrera de otra gran presencia de la pantalla: Anouk Aimée. Además de Piel de asno, una obra maestra más en la filmografía de Demy con Catherine Deneuve, que es una versión muy fiel del cuento de Charles Perrault.

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