Placeres culpables: Daniela Rosen, una bella del cine mexicano

julio 12, 2019

Escrito por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Como una manera de homenaje, a continuación recordamos algunos comentarios y anécdotas que el recordado Mauricio Peña nos hizo sobre una de sus mejores amigas, Sylvia Ripstein, quien falleció el 7 de noviembre de 2013 y quien, aunque se había retirado como actriz, ‘Daniela Rosen’ (su nombre artístico) no pudo resistir la oferta que le hizo el director Jaime Humberto Hermosillo para hacer un return en 2005 en su realización en video digital Amor.

Hay por lo menos una decena de títulos en los que participó Daniela Rosen con papel estelar y que pertenecen a una etapa intermedia de recuperación del cine mexicano.

Mauricio comentó que el crítico José de la Colina aseguraba que Daniela Rosen era la única “mujer Cukoriana” (o sea del mundo de las películas del director George Cukor), porque su personalidad tenía esa cualidad misteriosa “de una mujer que no sabe dónde termina la ficción y comienza la realidad”.

Comenzando por Corona de lágrimas, de Alejandro Galindo. Los recuerdos del porvenir, sólo por que se basaba en la novela de Elena Garro. Las visitaciones del diablo, de Alberto Isaac, sobre la novela de Emilio Carballido. El señor de Osanto, de Hermosillo con una fotografía alucinante del laureado Gabriel Figueroa. Sin salida, de Toni Sbert, ‘cine negro’ de lo mejor que hubo en el cine mexicano. Muñeca reina, de Sergio Olhovich, sobre el cuento clásico de Carlos Fuentes.

Sylvia Ripstein llevaba la vocación artística en sus venas y siempre tuvo debilidad por las películas, que le heredó su padre don Alfredo Ripstein (productor de El callejón de los milagros y El crimen del padre Amaro).

Para Mauricio y sus amigos, fue una buena amiga y para el público era ‘Daniela Rosen’, nombre artístico que llevó en honor de su abuelo, Daniel Rosen.

Mauricio Peña decía que los Ripstein siempre habían vivido apasionadamente para el cine mexicano. Como ejemplo mencionó a Arturo, su hermano, director; Daniel Birtman, quien sigue los pasos de su abuelo en la producción; y mencionaba que por allí andaba un nieto que podría debutar pronto en la realización.

‘Daniela Rosen’ también hizo teatro. Su debut fue en una obra de Harold Pinter, La colección, con Héctor Bonilla y Claudio Obregón, que dirigió Rubén Broido; Retablo de la lujuria, dirigida por José Estrada; La comedia Flor de huevo, dirigida por Enrique Gómez Vadillo; además de algunas telenovelas históricas como La tempestad.

Decía que esa personalidad, un poco enigmática, convirtió a ‘Daniela Rosen’ en personaje de aquella Zona Rosa que ya desapareció, con grupos de artistas e intelectuales que se daban cita en el restaurante El perro andaluz, y su presencia fue muy bien captada por fotógrafos que veían en ella la esencia del divismo como el mexicano Jesús Magaña, o la neoyorkina Rebeca Blake, que aparecieron en las páginas de El Heraldo de México en su versión original.

Mauricio decía que “No hay cinéfilo que se respete que no la descubra cuando se exhiba en la televisión ‘Corona de lágrimas’, como la temible ‘Olga Ancira’, una villana de altos vuelos”, además de disfrutar la gran actuación de Marga López en este filme de Alejandro Galindo, sobre la obra radiofónica de Manuel Canseco Noriega.

Mauricio nos platicó que él y su amigo Xavier Labrada tuvieron la oportunidad de compartir dos experiencias de ‘Daniela Rosen’ como productora de teatro; primero con El beso de la mujer araña, de Manuel Puig, con Héctor Gómez y Gonzalo Vega, que fue el debut teatral del director Arturo Ripstein; y también en La visita de la bestia (Extremities), de William Mastrosimone, con Sylvia Pasquel, Miguel Ángel Ferriz y Rebecca Jones.

También mencionaba que la cámara siempre la trató muy bien, como la vio en una fotografía de su infancia, en una fiesta de cumpleaños para su gran amiga Angélica María, a la que asistió vestida de China Poblana, y que era uno de los tesoros del álbum familiar, al igual que como esa otra imagen de su encuentro con el escritor argentino Julio Cortázar, que compartió con Rodolfo Echeverría, con quien estuvo casada.

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