Placeres Culpables: Cuando Mauricio Peña salvó las Diosas de Plata

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Fabián de la Cruz Polanco.-

En últimas fechas, durante las recientes coberturas periodísticas que he realizado, mucho se me ha cuestionado sobre mi ‘permanencia’ como miembro de la agrupación de Periodistas Cinematográficos de México, PECIME, cuyos niveles de ‘popularidad’ y veracidad han disminuido sobremanera en los últimos años, iniciándose con ello al parecer, su tan anunciado principio del fin.

Esta ‘inclusión’ se dio a consecuencia de la colaboración que realicé para la misma, -desde 2003 y que duró varios años-, a petición de mi querido mentor Mauricio Peña, quien en ese entonces se desempeñaba como vice presidente de la misma, siendo su cabeza principal, como hasta el momento, Alejandro Vázquez.

Cabe mencionar que en ese año, se llevó a cabo el resurgimiento de las Diosas de Plata, ocurrido a consecuencia de la falta de recursos para seguir realizándolas en años anteriores.

Sin embargo, esta invitación la decliné de manera directa desde 2010, debido a la desorganización y falta de comunicación que empezaba a existir en el interior de PECIME, siendo la principal la lucha de egos y ver quién de los involucrados saltaba más alto.

Pese a ello, el nombre de Mauricio Peña era lo que mantenía la credibilidad de las Diosas de Plata entre la comunidad cinematográfica y de espectáculos del país, pues se trataba de uno de los periodistas de cine y de espectáculos en activo con mayor credibilidad, contando con el respaldo de publicaciones también con una amplia historia en el país, como El Heraldo de México, obvio en su versión original, bajo el cobijo de la Familia Alarcón; Editorial Televisa y Radio Fórmula, entre otros.

Fundada en septiembre de 1945, por iniciativa del también periodista y crítico de cine Efraín Huerta, PECIME tiene, o tenía, como principal objetivo promover al cine mexicano y alentar a quienes forman parte de él a través de la entrega de la Diosa de Plata, premio que los socios instituyeron para reconocer el trabajo del gremio cinematográfico nacional.

Su primera presidenta fue la actriz, periodista y comentarista de cine Rosa Castro y la primera entrega de Diosas de Plata se realizó el 8 de marzo de 1963, teniendo como escenario el Hotel ‘María Isabel Sheraton’, siendo la primera película en obtenerla “Tlayucan”, de Luis Alcoriza.

Ante esta iniciativa y siendo firme en su honradez y profesionalismo, Mauricio Peña siempre  defendió la representatividad del premio y decía que las Diosas de Plata tenían un prestigio ganado entre el medio periodístico y cinematográfico; al mismo tiempo que aseguraba que la directiva de PECIME “si representan la especialidad del periodismo cinematográfico mexicano”, lo cual por desgracia, con su ausencia quedó más que en duda.

Incluso, llegó a comentar que las Diosas de Plata eran un poco más importantes y no pretendían ser una competencia de los premios Ariel, pues en estos no están representados los periodistas, cuyo testimonio es necesario para poder entregar un premio a las películas exhibidas en el país.

Es por eso que, desde hace tres años, tiempo que tiene de fallecido el también crítico e investigador, las entregas de Diosas de Plata han sido las peores en su historia y peor aún, las más criticadas y condenadas por propios y extraños; dicho esto no por mí, sino por toda la fuente de cine y espectáculos del país.

Y esto es debido a muchas circunstancias, entre ellas que entre su comité ejecutivo no existe ningún periodista con el peso necesario para sostener una entrega de premios que se habían convertido en la segunda entregas de reconocimientos a lo mejor del cine mexicano más importante del país, antecedida por el Ariel de la AMACC, pues por muchos años dejaron la responsabilidad de cimentar las entregas en una sola persona: Mauricio Peña.

Para la entrega correspondiente a 2014, año de la muerte de Mauricio, PECIME se escudó en su memoria para rescatar el barco del hundimiento, pues muchos de los invitados acudieron para rendirle tributo. No obstante, el desastre sucedió en los años siguientes.

Otro gran problema que ha existido dentro de PECIME, no sabemos el por qué, es la negativa en la modificación de sus estatutos para permitir el ingreso de nuevos socios, los nuevos periodistas, para que con su sangre nueva e ideas renovadoras, hagan lo propio con esta agrupación, la cual repito, ha entrado en una etapa de agonía ante esta situación.

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En el Comité Ejecutivo actual están los nombres de: Alejandro Vázquez Cruz (Presidente); Agustín Pérez Gutiérrez ‘Gurezpe’ (Secretario Tesorero); Mónica Beltrán Pérez Tagle (Secretaria de Organización); Oscar Díaz Rodríguez (Secretario de Actas); Roberto Aparicio Ponce (Secretario de Previsión Social); Sally De Perete (Secretaria de Relaciones Públicas); y Alejandro Salazar Hernández (Consejo de Votación); todos ellos inactivos dentro de la fuente.

Esto ha restado credibilidad y confianza en la entrega de Diosas de Plata; sumado además al retiro de algunas de las preseas tributo, bautizadas con los nombres de personalidades que han respaldado a estos premios, incluida la del mismo Mauricio Peña.

En fin, es una pena presenciar la que podría ser la desaparición de uno de los premios más importantes en el mundo del cine mexicano, debido a la poca visión de quienes forman parte del esqueleto llamado PECIME, lo cual sería una pena, no por ellos, sino por los más de cuarenta años de historia que tiene esta presea y los más de setenta que posee su agrupación, la cual se supone fue creada para ser tribuna del periodismo cinematográfico nacional.

Ilustración: Fernando Díaz

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