“Parásitos”: Vender el alma al diablo para tener una mejor vida

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Jaime Rosales Domínguez.-

Vender el alma al diablo a cambio de bienes materiales o favores espirituales o físicos, es un tema recurrente en la literatura. Inaugurado por el “Fausto” de la leyenda popular alemana, del que escribieron notables versiones Goethe y Marlowe, el tema ha sido explotado con múltiples variantes en la música, la ópera, películas, ballet y por supuesto en el teatro.

El inglés Philip Ridley (1964) se une a esa pléyade de textos sobre el tema con su obra “Variant Vermin” (algo así como “Alimaña resplandeciente”), que en México ya puede verse con el título de “Parásitos” en el Teatro Helénico, estelarizada por Regina Blandón, Alberto Guerra y la magnífica Mónica Dionne.

En esta puesta en escena, traducida y dirigida por Miguel Santa Rita, una mefistofélica mujer (“Miss Dee”) ofrece a una joven pareja (“Oliver” y “Julia Santos”) acogerse a los beneficios de un programa gubernamental que los ha elegido para obsequiarles una casa en un barrio en el que el hijo que esperan, tendría mejores posibilidades de un futuro brillante.

Ya instalados en su nuevo hogar, éste se irá transformando en una mansión lujosísima cada vez que la pareja lleva a cabo un acto condenable. A diferencia de “El retrato de Dorian Gray”, del también inglés Oscar Wilde, cuya pintura se va desfigurando a medida que se incrementan las perversiones del protagonista, en “Parásitos” a cada acto reprobable la casa se va embelleciendo.

El tema al que se alude son las situaciones límite a las que puede conducir el consumismo en un sistema cuyo modelo del éxito se basa en la incesante voracidad por conseguir más y más cosas, a costa incluso de la limpieza social.

Aunque Ridley ha sido catalogado como un autor perteneciente a la corriente In-yer-face-theatre (literalmente “en tus narices”), que busca marcar e incomodar al espectador a partir del cuestionamiento de las normas morales, “Parásitos” resulta más bien una obra de corte ejemplarizante en la que se muestran los extremos de una conducta juzgada como anómala para disuadir al público de transgredir esos límites.

Parasitos 2

Aquí lo único que resulta cuestionador para el espectador es que en la parte final de la obra los actores bajan del escenario y los confrontan sobre el tema.

De este modo el planteamiento también puede leerse así: Vender tu alma al diablo para alcanzar el nivel de vida al que paradójicamente te impulsa la imperante ideología del éxito, resulta reprobable cuando se traspasan los límites que te condenan a no ser parte de ese estilo de vida.

Hay que destacar que Regina Blandón, Alberto Guerra y Mónica Dionne nos entregan un desarrollo de sus personajes bastante convincente y que incluso alcanza un momento brillante cuando los dos primeros caracterizan a los ocho personajes invitados al cumpleaños de su hijo, en un torrente de cambios de registro, de expresión corporal y gestualidad verdaderamente notable e hilarante.

La escenografía de Adrián Martínez Frausto es un escenario vacío a no ser por las sillas que utilizan en algunos pasajes los protagonistas y por la pared rústica sobre la que descansan unas lámparas de neón ‒la iluminación es de Roberto Paredes‒ que harán el efecto del resplandor (de ahí el título original de la obra) que emiten los indigentes (parásitos sociales), cuando caen en manos de la pareja.

Hay que añadir, por último, que Regina Blandón deberá tener cuidado en elegir los proyectos en que participa para no repetirse tan de continuo, pues “Parásitos” se parece mucho a “Bright Ideas”, de Eric Coble y al personaje Ginebra Bradley que interpretó allí. En ambas obras su papel evoluciona en el mismo sentido maligno hasta convertirse en instigadora de las más atroces acciones por conseguir su propósito.

De hecho, a ambas obras podría aplicárseles la misma pregunta insignia: ¿Qué estarías dispuesto a hacer por tus hijos?

“Parásitos” se estrenó el 15 de junio y se mantendrá en cartelera hasta el 7 de septiembre, con funciones los miércoles en el Teatro Helénico.

Fotografías: Jaime Rosales Domínguez

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