Óscar Chávez deleita a sus seguidores en el Teatro de la Ciudad

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Composiciones musicales devenidas de su inspiración así como temas clásicos casi obligatorios y poemas musicalizados fue lo que interpretó Óscar Chávez este fin de semana en el Teatro de la Ciudad 'Esperanza Iris', dando como resultado una excepcional velada la cual recogió lo mejor de su carrera de musical que suma hoy poco más de tres décadas ininterrumpidas.

De manera suave introdujo su concierto con los temas La paloma azul, seguido del baladí peruano titulado Amargura. Después retomó una obra musical de Rafael Elizondo con letra de Juan Ramón Jiménez A la luna. Luego tocó el turno al poeta argentino Oliverio Girondo quien fue evocado a través de A pleno llanto, cuya prosa adquirió ritmo gracias al aporte que Chávez presentó al público.

Como un homenaje a Ramón López Velarde interpretó No me condenes, poema musicalizado por el trovador. Más tarde, llevó al escenario una creación del venezolano Otilio Galíndez con Caramba, y amenazó a los asistentes “todavía no se pueden ir porque está lloviendo”, bromeó.

Óscar Chávez

Posteriormente, Óscar retomó parte de su repertorio inédito con canciones que el mismo ha compuesto a lo largo de su trayectoria, así se escucharon Cada Palabra, Lamento obstinado sobre la ciudad, Guitarra y Juego. Sobre estas comentó “si no las canto yo, no las canta nadie. Lamento obstinado sobre la ciudad la escribí en 1982, lo trágico es que siga tan vigente, habla de nosotros de nuestros gobernantes, triste habla de la Ciudad de México”, lamentó.

Tras prometer temas más movidos y divertidos cantó un bolero Ayer tarde yo cantaba inspirado en la prosa de Federico García Lorca para después rendir tributo a Violeta Parra a cien años de su natalicio con Gracias a la vida y dijo “creemos que es una de las mejores de canciones de tantas que ella compuso y quizá es la más célebre”.

Le siguió una serie de composiciones originales realizadas por el propio Óscar Chávez que incluyeron Huapango, acompañado de las palmas de los asistentes interpretó Mariana, después rescató una pieza del siglo XVI, la célebre sevillana titulada El adiós y prosiguió con Alta traición que retoma un texto de José Emilio Pacheco, escritor a quien recordó como un entrañable amigo.

Me da pena que desaparecen los amigos, de José Emilio Pacheco, gran poeta, decidí tomar ese hermoso poema”, manifestó. El concierto lo cerró con broche de oro al entonar Petróleo, Perdón, Se vende mi país, Por ti y Comandante Che Guevara.

Por: Nadia Galaviz