Ray Zubiri

Noam Chomsky y el desvanecido sueño americano

Cristóbal Torres.-

“Requiem for the American Dream” es un documental realizado en conjunto por Kelly Nyks, Peter D. Hutchison y Jared P. Scott. Siempre motivados por este género, comenzaron su carrera de realizadores de manera autodidacta, al menos eso afirmaron en el Festival de Tribeca el año pasado, lejos de las escuelas de cine y el esnobismo tejido alrededor.

Con “Requiem for the American Dream” logran dar un vistazo a cómo el sueño americano se ha ido desvaneciendo poco a poco en Estados Unidos. Esto para nada es noticia, lo interesante de este documental es que está hecho únicamente con varias entrevistas al mismísimo Noam Chomsky.

Aunque dicho así podría sonar aburrido y plano, lo cierto es que son las palabras de este gran intelectual lo que le da vida a todo el largometraje. La cantidad de referencias que posee es verdaderamente abismal (en el mejor sentido de la palabra), así como su capacidad para recordar pasajes de los mismos con gran claridad y detalle. Esto permite que el discurso del documental esté muy bien fundamentado.

Plantea el problema actual de la desigualdad, partiendo cronológicamente desde la Política de Aristóteles, pasando por Adam Smith en el siglo XVIII, hasta la fundación de Estados Unidos y su constitución.

Aunque todas las tomas son un close up al rostro del Noam Chomsky, a éste se añaden gráficos que van presentando cada capítulo del decálogo expuesto por el especialista. Esas cortinillas fueron hechas mutilando billetes reales, haciendo interesantes collages en un claro intento por destruir el valor simbólico-monetario del billete (imagen de abajo).

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Afortunadamente el director no se quedó de brazos cruzados y acude a las mismas fuentes que Chomsky menciona, como el Memorándum Powell y las actas del congreso citadas por el lingüista, consiguiendo ilustrar lo que Chomsky narra pero también demostrando que no se lo está sacando de la manga.

Aunque el documental se antoja parco, denso y aburrido, una de las características que poseen los grandes mentores, como sin duda Chomsky lo es, es que saben explicar las cosas. Su dicción atrapa, no habla de más ni se enreda con tecnicismos o verborrea que truncan su mensaje. No necesita alzar la voz ni mostrar enojo para que sus palabras tengan convicción y persuasión. Este documental resalta como pocos ese rasgo de Chomsky.

Otra característica es que su amplio acervo le permite no sólo analizar los fenómenos desde la superficie sino que siempre se remite al origen histórico del mismo; para explicar un suceso actual puede acudir a acontecimientos ocurridos décadas o incuso siglos atrás, lo que le da un gran contexto a sus planteamientos.

Por desgracia, la pertinencia de este documental se reduce única y exclusivamente a los linderos de Estados Unidos. Aunque en muchos de sus planteamientos podamos reconocer similitudes con lo que sucede en otras naciones, su discurso va únicamente dirigido al país del norte.

Esto hace preguntarnos: ¿es que acaso no hay alguien de su calibre en este lado del río; no existen personajes que puedan explicar y reconocer los problemas actuales de forma como él lo hace? Estoy seguro que sí lo hay, pero también estoy seguro que su voz carece del eco que sí tiene Chomsky.

“Requiem for the American Dream” se aprecia desde dos aristas. Por un lado está la denuncia misma de cómo la época actual se ha derrumbado. Y el otro lado es tener todavía vivo a Noam Chomsky hablando ante la cámara. Ya sea para entender el estado de la situación actual o simplemente para escuchar las palabras de una persona de pensamiento trascendental, este documental funciona muy bien en ambos niveles.

Finalmente mencionar que la única cuenta que pendiente que el mundo tiene con Chomsky es reconocer su valor como lingüista. La mayoría de sus apariciones mediáticas giran alrededor de su rol como activista, no obstante su aportación al campo del lenguaje hablado lo coloca en la historia fácilmente al nivel de Einstein.

A grandes (y muy reducidos) rasgos, percibe en todos los idiomas del mundo una estructura gramatical universal que va ligada más al proceso cerebral del ser humano y no a una regla sintáctica impuesta.

Es curioso que la aproximación más cercana a esta faceta la haya realizado Michel Gondry en: “¿Es feliz el hombre que es alto?” (2013) muy a pesar de que éste apenas si le podía hablar en inglés a Chomsky.

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