Narcos, la serie de Netflix que a Colombia le duele exportar

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Abundan los actores y directores iberoamericanos, pero no todos los compatriotas de Pablo Escobar (y de García Márquez) se enorgullecen de este éxito.

Colombia, un país con una riqueza forestal única, es uno de los mayores productores mundiales de café, esmeraldas y flores. En el panorama cultural, es mundialmente conocido por ser la tierra del escritor Gabriel García Márquez, del pintor Fernando Botero y de la actriz Sofía Vergara.

Sin embargo, en los últimos años el colombiano que más metraje televisivo y cinematográfico ha acaparado es el narcotraficante Pablo Escobar. Aunque finalmente fue capturado y abatido por la policía, su historia fascina ahora a millones de espectadores alrededor del mundo gracias a series como El patrón del mal y Narcos, que acaba de estrenar su tercera temporada, centrada ahora en sus sucesores: los líderes del cártel de Cali.

Pablo decía: ‘No me gusta este tipo, lo voy a matar’. En cambio estos narcos decían: ‘No me gusta este tipo, lo voy a comprar’. Esa es la principal diferencia entre Escobar y los que se hacían llamar ‘los caballeros de Cali”, cuenta Francisco Denis, quien interpreta a uno de los cabecillas de la banda, Miguel Rodríguez Orejuela.

“A ellos nadie los conocía, pero calladitos y poco a poco tomaron todo el poder político y económico. Tenían a todos en su mano”, añade Pepe Rapazote, quien interpreta a Chepe Santacruz, otro líder de Cali, encargado del negocio en Nueva York. Por su parte Damián Alcázar (Gilberto Rodríguez Orejuela) y Alberto Ammann (Pacho Herrera) completan el retrato de la más alta jerarquía.

La historia es diferente, porque Cali es muy distinto a Medellín. Pablo Escobar era el rey allí, y en Cali hay cuatro padrinos muy metidos en la sociedad que la controlaban. La historia es muy distinta y mucho más compleja. Eran más ricos, había más personajes y por tanto podían pasar cosas más impredecibles”, plantea el actor chileno Pedro Pascal, quien encarna al agente Javier Peña, encargado de darles captura.

Pascal también narra esta historia, todo un reto para un personaje como el suyo, “que apenas habla. Además yo no tengo la voz sexy y sureña de Boyd Holbrook (agente Murphy) y no podía imitarlo”, bromea.

En Colombia no hay censura y esto es parte de nuestra historia. Es importante tratar el asunto con autenticidad y honestidad y enseñar a las generaciones futuras lo que pasamos y los errores que cometimos para no repetirlos. El hecho de que se ruede en Colombia ha mostrado también la evolución del país estos días. Entiendo la resistencia a estas narcoseries, al estereotipo, porque fuera piensan en nosotros como la droga y el país de García Márquez, y es mucho más”, reconoce orgulloso Andi Baiz, director de la serie.

De hecho, personajes como el de Paula (Taliana Vargas), esposa de Jorge Salcedo (Matías Varela), antiguo jefe de seguridad de los capos y hoy testigo protegido de Estados Unidos, representan a esa parte de la sociedad que se resistió al dinero fácil y acabó “derrotando al narcotráfico con otros valores”, cuenta la actriz colombiana.

Para colombianos comunes y corrientes, como el taxista Freddie Orlando, estas figuras generan opiniones encontradas: “En Medellín Pablo Escobar ayudó a gente, y hay quienes lo apoyaban. Contaban que financiaba a clubes de fútbol locales e incluso hay un hotel en el que se alojaba donde colocó el primer helicóptero con el que llevó droga a Estados Unidos”.

Otro de los actores, el español Miguel Ángel Silvestre, se confesó enamorado de Cartagena de Indias, una ciudad que parece sacada “de los cuentos de Lorca”.

LIBROS Y ACENTO

No obstante, para mostrar el país y toda esta historia de forma honesta, explica su director, tanto los actores como los guionistas han buscado infinidad de información sobre estos líderes y su forma de vida. Acceder a ellos directamente ha sido imposible, excepto en el caso de algunos agentes actuales de la DEA.

“Algunas puertas se han abierto y otras no, la mayoría ha hablado con gente cercana a ellos. Hay un verdadero esfuerzo para que la serie sea tan auténtica como sea posible”, reconoció Baiz, que anticipándose a las críticas recuerda que no estamos ante un documental. La mayoría del elenco leyó libros como En la boca del lobo y A la mesa del diablo, éste basado en la experiencia de Jorge Salcedo.

Para darle más autenticidad, actores españoles como Miguel Ángel Silvestre, quien da vida a Franklin Jurado, encargado de lavar el dinero negro de la droga, tuvieron entrenadores de acentos.

Javier Cámara, otro español, fue el primerito que agarró el caleño”, contó Rapazote. “Hemos hecho una gran familia, hasta tenemos un grupo de Whatsapp que se llama ‘Narcos Never Forget”, agregó. “De todas formas estas historias se van a hacer, así que mejor que se hagan aquí. En Hollywood hubieran traído a unos gringos a hacer de narcos”, bromea su compañero Denis.

Pero no todo es pura verosimilitud. “Los guiones están muy bien escritos, pero los hacen en Santa Mónica y a veces están traducidos con las herramientas de Google, así que nos toca reescribirlos y pedir un nuevo OK del director”, cuenta José María Yazpik, quien da vida al mexicano Amado Carrillo, líder del cártel de Juárez.

En otras ocasiones los cambios no han sido tan inocentes. “Yo hice la prueba para entrar en la serie con una escena eliminada en la que Gilberto decía al expresidente Samper, entonces embajador en España, que lo apoyaría en su campaña. Estoy seguro de que el político le dijo a Netflix que si incluían esa escena los demandaban”, recordó Denis.

Fuente: ANSA