“Miss Hokusai”: El despertar artístico de una pintora japonesa

noviembre 23, 2016

Diana Ruiz.-

Décadas antes de que pintores como Renoir, Van Gogh, Monet y Klimt fueran inmortalizados mundialmente debido a lo magistral de sus obras, el artista japonés Katsushika Hokusai dedicaba la mayor parte de su día a pintar en su desordenado estudio en el antiguo Tokio, en ese entonces llamado Edo.

Es el año 1814 en una de las ciudades más pobladas del mundo, pues por sus calles transitan campesinos, cortesanas, samuráis, comerciantes y hasta algunas criaturas sobrenaturales.

O-Ei, la tercera de las cuatro hijas de Hokusai, heredó el talento y ciertos tonos del carácter de su padre. Pero muchas veces ella pintaba en su lugar sin recibir algún crédito.

Incentivado por este hecho, el cineasta nipón Keiichi Hara realizó “Miss Hokusai” (Sarusuberi: Miss Hokusai, 2016), una cinta animada que descubre a esa mujer detrás de uno de los pintores más representativos de Japón, y que forma parte de la 61 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.

El filme, que podrá verse hasta este 24 de noviembre, está basado en un manga de culto de Hinako Sugiura, reconocida investigadora y autora especializada en el periodo Edo.

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“Sarusuberi”, su nombre original, fue publicado en la revista Manga Sunday entre los años 1983 y 1987, y recopilada más tarde en tres tomos. La historia fue adaptada posteriormente por el escritor Miho Maruo, con quién Hara ya había trabajado anteriormente en su premiada obra “Colorful” (2010).

Retomando su esencia de origen, “Miss Hokusai” es una obra episódica que retrata varios momentos de la vida de O-Ei sin centrar ni desarrollar alguno en especial. De esta manera puede conocerse la relación con su padre en distintas situaciones, de respeto y resistencia al mismo tiempo.

También se observan fragmentos donde los espectadores pueden acercarse a la historia amorosa de la protagonista e incluso a sus descubrimientos sexuales. Pero si algo une cada uno de estos episodios es su afición por observar, el permanecer contemplando todo lo que la rodea.

En una escena, O-Ei le enseña a su hermana menor, ciega de nacimiento, a observar; se le ve navegando tranquilamente en una barca mientras ésta le describe el mar y la pantalla transita, fluye —como el propio movimiento del agua— hasta dejar en primer plano a La gran ola de Kanagawa, quizá la obra más representativa de Katsushika Hokusai.

Con una animación que hace que los kimonos respondan a cada tipo de luz y a la intensidad del viento, el filme impacta al espectador con imágenes en movimiento que conjuntan cierta poética visual con elementos distintivos de la cultura japonesa, como lo son la muerte, la religión, el silencio y las estaciones del año.

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