“Mentiras blancas”: Tres mujeres unidas por la maternidad

mayo 12, 2016

Omar Villalpando.-

Para la cineasta Dana Rotberg, la forma de relacionarse con el país al que había emigrado con su hija, uno tan lejano y aparentemente ajeno a México como Nueva Zelanda, fue la literatura.

Lo que menos esperaba era encontrar en un breve cuento sobre la cultura maorí, la inspiración para retomar su labor cinematográfica al hablar de los temas más cercanos a su carrera y su vida personal: la identidad, la supervivencia en medio y luego de la colonización, todo anclado en la experiencia de la maternidad.

En entrevista, la directora y guionista mexicana platicó sobre su más reciente filme “Mentiras blancas”, (White Lies/Tuakiri Huna), que tras haber formado parte de la 58 Muestra Internacional de Cine, por fin puede verse como parte de la corrida comercial en la Cineteca Nacional.

De acuerdo con Rotberg, la película tiene como origen el cuento “Medicine Woman”, del escritor neozelandés de origen maorí Witi Ihimaera, el cual encontró en una recopilación del autor.

El texto me pareció de un enorme potencial para un proceso de adaptación al cine, y por otro lado, era una historia que toca cosas que me interesan a nivel personal. Además me sorprendió cómo era tan cercano a nuestra cultura.

Por extraño que parezca, sentí una inmediata conexión porque reconocí mucho del territorio mexicano en él. Este cuento estaba lleno de referencias a la medicina tradicional maorí, y esa es una realidad con la que todos los mexicanos vivimos. Por otro lado, aborda también un conflicto de identidad, algo con lo que los mexicanos nos enfrentamos constantemente”, precisó.

Mentiras blancas 2

Ubicada a inicios del siglo XX en un pequeño pueblo de Nueva Zelanda, la trama de “Mentiras blancas” gira en torno a la inusual relación de tres mujeres: “Paraiti” (Whirimako Black) es una sabia curandera y partera maorí que, a pesar de las leyes que se lo prohíben, atiende a muchas mujeres, incluso a las pakeha (blancas).

Un día es abordada por un ama de llaves, otra mujer maorí de nombre “Maraea” (Rachel House), para que atienda urgentemente a su empleadora, “Rebecca” (Antonia Prebble), la consentida esposa de un adinerado hombre de negocios. “Paraiti” debe decidir si ayuda o no a “Rebecca” a terminar un embarazo que aparentemente es resultado de una infidelidad.

“Invertí dos años para leer todo lo relacionado en términos de historia, cosmogonía y religión maoríes, además del idioma, sin embargo, el proceso más complejo pero gratificante previo a la escritura del guión fueron los años que pasé en contacto con los Tuhoe”, señaló la realizadora.

Se trata de una remota población originaria maorí que nunca firmó el tratado de soberanía a la reina de Inglaterra y que, de acuerdo con la cineasta, es muy celosa de su identidad, sus tradiciones, su idioma y su territorio.

Hemos visto como mexicanos, cómo somos retratados por el cine extranjero, sobre todo el norteamericano; se trata de un imagen superficial y mucha veces humillante y patética. Quise retribuir la generosidad con que me recibió Nueva Zelanda y no ser superficial al retratar una historia tan cercana a la cultura maorí”.

La primera proyección del filme se realizó para los Tuhoe, en la ciudad más cercana a su población. Dana Rotberg expuso: “Al final un tohunga, el hombre más sagrado, se levantó y habló de la película, diciendo que era la primera vez que veían su propia historia en la pantalla”.

Después, agregó la cineasta, el hombre empezó a cantar una bendición maorí para la cinta, para todo el equipo de producción, para ella y su hija. “Ese fue el momento en el que sentí que podía dormir en paz. Eso era una especie de aval moral y ético de la película”.

Hablada en inglés y principalmente en maorí, la lengua de los habitantes polinesios originarios del país, la película ha roto récords de taquilla en las principales ciudades de Nueva Zelanda.

Con información de agencias y la CN

Fotografía de Dana Rotberg: Cortesía Cineteca Nacional

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