Melodrama en cine mexicano: Educación emocional durante la Época de Oro

mayo 5, 2016

Por: Redacción

Diana Ruiz.-

Los temas ‒casi siempre melodramas amorosos‒ y personajes femeninos que fueron mostrados en diversos filmes producidos durante la Época de Oro del cine mexicano, influyeron en la forma de actuar y pensar de la sociedad que vivía en esa época.

De acuerdo con el especialista Andrés Foglia Ortegate, el melodrama fílmico mexicano que predominó desde los años treinta hasta los cincuenta, tanto en sus versiones ranchera, indigenista o urbanista, fue la educación emocional de más de una generación.

Bajo el lema de ‘el amor lo puede todo’, se consolidaron modelos y conductas para la vida emocional y social”, aseguró.

El magister en Investigación en Prácticas Artísticas y Visuales analizó ciertas características del cine mexicano de aquel periodo, identificando una transición psicológica en las representaciones melodramáticas del celuloide nacional.

Los personajes y sus conflictos internos pasaron de exponer ideas propias de la moral judeo-cristiana, como el recato o el amor pecaminoso, a una temática fundamentada en la creciente popularidad del psicoanálisis, lo que se llama razón emocional”.

A su consideración, ésta quedó consolidada en la formación de arquetipos relativos al amor (la figura del matrimonio como sociedad natural, el amor-sacrificio o los tipos patológicos como “la loca”, “el marica”, “la bandida”, etc.), así como en la purga terapéutica que el público mexicano encontraba en el cine.

Entre los arquetipos más destacados, los que se distinguen por representar dos conceptos contrastantes con la masculinidad de los protagonistas, son la inferioridad y el peligro. La figura de la madre, la hermana, la esposa y la novia ilustran la inferioridad; ‘la mala’ o la prostituta representan el peligro, y la amante combina las dos ideas”, precisó Foglia, de origen colombiano.

También expuso ejemplos que rompen con estas convenciones, como la mayoría de los personajes de María Félix, uno de ellos en “Doña Diabla” (1950), dirigida por Tito Davison; o Ninón Sevilla en “Aventurera” (1950), de Alberto Gout, quienes se separaron del ideal femenino hegemónico por su fiereza y rebelión sexual.

Estas ideas y conceptos vertidos por Andrés Foglia Ortegate, formaron parte de la charla “Vivir y morir por los cuerpos que llamamos Amor: una aproximación crítica a la razón del Yo enamorado en la Edad de Oro del cine mexicano”, que se llevó a cabo en la Cineteca Nacional, organizada por el Centro de Documentación de ésta y la Asociación de Análisis y Teoría Cinematográfica (SEPANCINE).

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