Despertando la montaña: Mauro Rallano, entre la lucha libre y el desorden bipolar

enero 26, 2019

Mauro Rallano es quizá el mejor narrador de deportes de contacto hoy en día, combina dos grandes bondades como lo son, primero, una exhaustiva preparación previa que le permite llenar su mente de datos y antecedentes; y, segundo, una dicción privilegiada que le posibilita expresarse con increíble pasión sin dejar de darse a entender.

Su carrera lo ha llevado a narrar peleas de box, artes marciales mixtas y lucha libre; aunque en sus inicios también cubrió eventos deportivos de la más diversa índole.

Sin embargo, detrás del micrófono, su vida cuenta una historia muy oscura y siniestra, misma que Haris Usanovic se encargó de narrar en su documental: Bipolar Rock ‘N Roller.

El título hace referencia al mote que el mismo Rallano se puso debido a su desorden bipolar. Comenzó su carrera como narrador a los 16 años, en All Star Wrestling, una promoción luchística de su natal Columbia Británica donde, después de tres años muy fructíferos, la muerte de un ser querido lo marcó de por vida.

El repentino fallecimiento de Michael Janzen, entrañable amigo de Mauro Rallano, lo afectó sobremanera al grado de terminar hospitalizado por una profunda depresión.

Una mala práctica médica recibiendo una sobredosis de fármacos terminó dañándolo al punto de desarrollar un desequilibrio mental, que más tarde sería reconocido como trastorno bipolar.

Haris Usanovic juega seguro y utiliza los recursos más comunes del género como las cabezas parlantes; entrevista a la familia del comentarista: Dulia Rallano, su madre; Elio Rallano, su padre; y sus hermanos.

También acude a varios protagonistas involucrados, como Al Tomiko, quien le dio su primera oportunidad en All Star Wrestling, y al mismo padre de Michael Janzen.

Una larga entrevista realizada a Mauro Rallano sirve como voz en off, donde el comentarista va explicando aquellos tiempos tan difíciles para él; su conclusión es clara e insólita: sus veintes fue la peor etapa de su vida.

El documental muestra mucho material de archivo de las transmisiones de All Star Wrestling, dejando ver a un Rallano muy joven puliendo sus habilidades al habla.

Cuando el material de archivo le resulta insuficiente, utiliza escenas dramatizadas, sobre todo cuando se refiere a la niñez de Mauro y su primera estancia en el hospital, aunque al final es un simple pretexto para tener algo que mostrar en la pantalla.

Después de narrar ese episodio traumático en la vida de Mauro, la historia se enfoca en cómo fue consiguiendo una chamba tras otra al tiempo que lidiaba con su desequilibrio.

Aquí la narración ya no es retrospectiva, sino que Haris Usanovic graba en tiempo real a Mauro; lo acompaña en las peleas que narró de Saúl Álvares, Manny Pacquiao y Floyd Mayweather Jr.

Hay un momento donde el documental se cae: cuando Mauro aparece en su propia casa tocando el teclado; las escenas resultan muy largas y repetitivas pues la premisa queda clara de inmediato: la música y la creatividad le ayudan a lidiar con su desequilibrio.

Después de ese letárgico valle, Bipolar Rock ‘N Roller se recupera enormemente explicando su llegada a WWE, los problemas que tuvo al narrar en SmackDown y el enorme papel que ha jugado en la popularidad de NXT.

Aquí el director rompe un poco su método y se va a conseguir testimonios de fanáticos afuera de un evento de NXT, obteniendo reacciones casi unánimes de lo mucho que les gusta la forma de narrar de Mauro.

Bipolar Rock ‘N Roller se estrenó en mayo del año pasado directo en televisión en el canal Showtime, como parte del Mes de la Salud Mental en Estados Unidos.

Es un documental que no exige ser fanático de la lucha libre para disfrutarlo; es la historia de cómo una persona ha logrado salir adelante pese a las circunstancias gracias a la enorme pasión de hacer lo que le gusta.

Por: Cristóbal Torres | @lanzaddt

Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM. Apasionado del documental, ha participado en festivales como DocsDF (ahora DocsMx) y Ambulante. Obtuvo mención honorífica por su investigación sobre la formación de audiencias cinematográficas en la Ciudad de México.

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