María Félix y Pedro Infante, pareja inmortal del cine nacional

enero 15, 2018

No hay duda que María Félix La Doña y Pedro Infante son dos leyendas que ponen en evidencia lo grande que fue el cine mexicano en décadas pasadas. Aunque sólo hayan filmado juntos una película: Tizoc, que dirigió Ismael Rodríguez, se considera un título excepcional en sus respectivas filmografías.

Con esta película el ídolo de Guamuchil obtuvo, de forma póstuma, el Oso de Plata como Mejor actor en el Festival Internacional de Berlín y en la historia de su filmación hay anécdotas que aclaran la supuesta distancia entre “la señora de Alamos” e Infante, por la falsa versión que circuló sobre un comentario de ella que lo calificaba como “un ranchero”.

Pero si La Félix le llamó de esa forma de seguro que fue para hacerle un elogio, porque ella siempre estuvo orgullosa también de su origen campirano. Ismael Rodríguez fue el principal responsable de juntar a la pareja, aunque le costó grandes esfuerzos.

Era 1956 y el cine mexicano tenía que competir con las grandes producciones en el mercado nacional y en el extranjero, y por eso Rodríguez puso sus cartas sobre la mesa con el propósito de filmar Tizoc en el formato de Cinemascope y Pathecolor, atractivos fundamentales para crear el marco ideal de la reunión de María y Pedro.

A ella la quería también para hacer otra gran producción, La Cucaracha, que se filmó al año siguiente, pero también el director quería darse el capricho de reunirla con el actor que prácticamente había forjado a lo largo de muchas historias.

El salario de María estaba en ese tiempo de acuerdo a su cotización en el mercado europeo, porque ya había filmado varias películas en Francia e Italia, e Infante no era tampoco un actor menos cotizado en todo el continente.

Apurado por hacer la película antes de que María Félix regresara a Europa, Ismael Rodríguez puso en práctica su estrategia consiguiendo de socio al productor Antonio Matouk, pero todavía tenía que esforzarse más para completar su nómina y se vio obligado a hipotecar su casa para tener los fondos necesarios que garantizaran la base de otro préstamo del Banco Nacional Cinematográfico para el lanzamiento comercial.

La institución entró a darle mayor apoyo al proyecto de Rodríguez en cuanto se firmaron los contratos de Félix e Infante. Durante el rodaje que se hizo en escenarios naturales de Oaxaca, los dos actores trabaron una excelente relación amistosa, era obvio que Pedro conquistó en buena lid a su compañera y el año de filmación llegó el cumpleaños de La Doña, y para agasajarla le llevó serenata que confirmó su amistad y excelente relación hasta el último día de filmación.

La película se estrenó hasta el mes de octubre de 1957, cuando Pedro ya había fallecido, pero en su estreno en cuatro salas del Distrito Federal resultó un taquillazo que la mantuvo en exhibición durante siete semanas.

Estos actores fueron amigos más allá del rodaje y para demostrarle su afecto Pedro, que nunca había olvidado su oficio de carpintero, le fabricó un juego de comedor para doce personas que le obsequió a María; el mueble lo colocó ella en su residencia de Coatipoato, en Tlalpan, precisamente donde ahora funciona el restaurant Hacienda de Tlalpan.

Luego, cuando desmontó la residencia, fue a parar a manos de un hermano de María Félix y por allí debe estar como una curiosidad que debería ser rescatado por algún coleccionista o fundación cultural.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Relacionados