María Félix, las joyas, Cartier y el cine

agosto 18, 2016

Por: Redacción

Fernando Díaz Juárez.-

Al principio la escena resultó increíble, pero a la altura de aquellas leyendas que sólo existieron en los años dorados del cine, ahora inalcanzables y muchas veces imitadas por quienes aspiran a ser “auténticas” divas de la pantalla grande.

Un día en la década del 70, María Félix viajó a París, y sin anunciarse se presentó en Cartier. Llevaba sus diamantes envueltos en un pañuelo para que la marca de joyería más famosa del mundo le fabricara algo “diferente”.

El atelier trabajó en una pieza que se volvería icónica en la vida de la Félix: dos reptiles entrelazados por sus colas, pero lujosa y artesanalmente elaborados en oro, con incrustaciones de esmeraldas, rubíes y desde luego, los diamantes amarillos que ella había entregado.

Esa no era la primera vez que Cartier consentía los caprichos de María. En 1955 la firma de joyas confeccionó para ella un collar de coral platino, con perlas, esmeraldas y ónice; e incluso la famosa serpiente engastada con más de dos mil diamantes, que luego serviría como arma para acrecentar la supuesta rivalidad con otra diva del cine mexicano.

Dolores (del Río) no tiene joyas, tiene joyitas”, declaró alguna vez en una entrevista para televisión —con su característico tono irónico—, cuando el reportero le preguntó sobre las alhajas de quien protagonizara “María Candelaria”.

Muchos periodistas se empeñaron en hacerlas pasar como rivales; lo cierto es que siempre llevaron una relación cordial. Incluso existe un video televisivo en el que Dolores del Río aparece entrevistando a María.

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Lujo en pantalla grande

Entre las joyas que también destacaron en su colección figura el collar de esmeraldas que Jorge Negrete le regaló —no terminó de pagarlo por su repentina muerte—, y que años más tarde luciría en el filme “La Bella Otero”, dirigida en 1954 por el francés Richard Pottier.

En la cinta interpreta a “Carolina Otero”, la bailarina, cantante y actriz de origen español afincada en Francia, considerada uno de los personajes más destacados de la Belle Époque en los círculos artísticos del país galo, a finales del siglo XIX.

Algunas de sus serpientes “diamantadas” o con turquesas también aparecen en películas como “La generala” y “La estrella vacía”, en esta última bajo las órdenes de Emilio Gómez Muriel encarnando a “Olga Lang”, una famosa estrella de cine que paga con creces sus éxitos y ambiciones.

Diva como era, se dice que la Félix puso en aprietos económicos a la producción, pues todo su vestuario incluyó modelos originales de Balenciaga. En los créditos iniciales de la película hay un error ortográfico en el nombre del diseñador, pues aparece como “Valenciaga”. Un error imperdonable que tuvo consecuencias.

Aunque sencillos pero elegantes, sus collares y aretes de perlas también los usó en los filmes “La pasión desnuda” (1953, Luis César Amadori ); “Reportaje” (1953, Emilio Fernández), en una secuencia memorable con Jorge Negrete interpretándose casi a sí misma; o “Faustina” (1957, José Luis Sáenz de Heredia).

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Inspiración y tendencias

La belleza de María Félix sedujo a más de un hombre en todo el mundo, con el propósito de conquistarla, mostrar sus lujos o simplemente trasladar su beldad al cine o la pintura: de Emilio “El Indio” Fernández y Carmine Gallone a Jean Renoir; de Jack Palance y Gérard Philipe a Jean Gabin; de Diego Rivera a Jean Paul Sartre y Jean Cocteau…

En la lista también figura —nuevamente— Cartier, firma a la que donó en vida sus joyas para que pudieran exhibirse, como ocurrió hace unos meses, cuando en una especie de tributo formaron parte de la muestra “Le Style et l’Historie”, montada en el Grand Palais de París.

Sus coronas, anillos, aretes, collares y desde luego los emblemáticos cocodrilos con diamantes, fueron vistos en la exposición, que también dio cabida a piezas de lujo pertenecientes en su momento María Bonaparte y Grace Kelly, mostrando los gustos y caprichos de otras personalidades en determinadas épocas.

De acuerdo con la casa joyera, a finales del siglo XIX la mayor parte de las clientas eran reinas y princesas, pero en los años 50 y 60 “La Doña” fue una de las más atrevidas por sus extravagantes pedidos, que incluyeron, como se ha dicho, reptiles únicos en su diseño y confección.

Por otro lado, modelos famosas también han sido inspiradas por María Félix para posar con el estilo que la caracterizó en vida. Por ejemplo, en 2010 la polaca Daria Werbowy posó para la lente del fotógrafo Mario Testino, con sombreros y puro incluido; y el año pasado Cindy Crawford lució como “La Doña” para una revista de moda en su edición mexicana.

Lo cierto es que las grandes leyendas del cine jamás pasarán de moda. María Félix es una de ellas, que a cien años de su nacimiento y doce de su fallecimiento este 8 de abril, continúa vigente en la memoria del mundo y de los mexicanos.

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