“Mamá, te voy a demandar”, una poco lograda comedia sesentera

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Jaime Rosales Domínguez.-

Después de la muy interesante y sugerente “Remedios para Leonora”, un texto poético y evocador sobre un imaginario reencuentro entre Leonora Carrington y Remedios Varo, la compañía “Este lado del teatro” nos entrega ahora “Mamá, te voy a demandar”, una poco lograda comedia de ambiente sesentero que plantea el desencuentro vital entre una madre de aquellos años y una hija de hoy.

Para empezar, las cuentas no salen porque una joven del 68, que diera a luz en ese año o en 1970 no tendría en nuestros días una hija de unos 30-35 años, como la que representa Alpha Acosta, sino una de por lo menos 48. Ese desajuste cronológico distrae y resulta chocante en todo el planteamiento.

El conflicto propuesto es, sin embargo, interesante: los problemas para encontrar su lugar en el mundo de una joven que recibió una formación nada convencional, una educación sin atavismos ni moralismos, pero que vive en una sociedad globalizada donde los sueños y las utopías libertarias perdieron atractivo o prestigio, y en el que campea el más absoluto conservadurismo.

¿Cómo se inserta en un contexto social plagado de tradiciones y valores entendidos una joven a la que desde niña le hicieron saber que Santa Claus no existía y que él y otros como él no eran sino productos de un pensamiento mágico y consumista?

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Y sin embargo, la resolución de semejante conflicto se escapa por la tangente de una muy convencional y corriente moraleja según la cual madre e hija convergen –sin que se sepa cómo ni a qué hora—merced a algo que podría resumirse como “la fuerza de la sangre”. Un planteamiento grande con una resolución chiquita que deja a más de uno preguntándose “¿Y…?”, y que da cuenta de cómo a su autor, Alberto Castillo Pérez, se le escapó la historia.

Ante un texto así era difícil que la dirección de Gema Aparicio lograra salvar la puesta en escena. A lo más, consiguió un muy solvente desempeño de la ya mencionada Acosta y de Emoé de la Parra, quien dejando de lado cualquier rigidez, se representa cuando era joven, bailando y poniéndose “hasta atrás” con LSD en aquella legendaria acampada juvenil en Avándaro, Valle de Bravo. Y hasta ahí.

La escenografía e iluminación están a cargo de Patricia Gutiérrez Arriaga, quien construye para el desplazamiento de los personajes una funcional tarima cuya forma reproduce el símbolo de Peace and love, con el que se identificó el movimiento hippie de los años 70 del siglo pasado.

“Mamá, te voy a demandar” se presenta los lunes y martes del 5 de septiembre al 22 de noviembre, en el Foro Lucerna, de la Ciudad de México.

Fotografías: Jaime Rosales Domínguez

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