“Los hijos de Sánchez fue un fracaso terrible”, Ignacio López Tarso

enero 12, 2019

Por: Redacción

Poseedor de una de las carreras cinematográficas y artísticas más provechosas del espectáculo mexicano, que ha sido reconocida en México y otras partes del mundo, Ignacio López Tarso, que este 15 de enero celebra su cumpleaños número 94, tuvo en la década del setenta un paso amplio y seguro por la industria cinematográfica, demostrando, como siempre, que puede enfrentarse con buenos resultados a retos de cualquier estilo histriónico.

Aunque su paso fílmico en el setenta lo inició filmando junto a María Félix La Generala (México, 1970), bajo la dirección de Juan Ibáñez, el primer recuerdo que tiene de esta década es que, después de estar enlatada desde 1961, en 1972 por fin se estrenó una película que había filmado bajo la dirección de Roberto Gavaldón y la fotografía de Ismael Rodríguez, dos de las personas con las que considera haber hecho sus mejores trabajos en el Séptimo Arte.

A pesar de que trabajé con muchos directores famosos, ellos dos son fundamentales en mi carrera de cine”, mencionó. 

El título del filme es Rosa blanca (México, 1961), y fue rodado después de que Gavaldón realizara  Macario (México, 1959), otro largometraje que dio renombre internacional a López Tarso, su protagonista, y que mostraba la idiosincrasia y cultura del mexicano ante la muerte.

Por su parte, la cinta en cuestión hablaba sobre la fiebre de los mexicanos por encontrar el “oro negro” (petróleo) en el año de 1937.

La película fue censurada porque esa fue la opinión del en ese entonces secretario de Gobernación, que intervenía mucho en las decisiones que se tomaban en torno al cine. Él dijo que Rosa blanca era peligrosa y que podía afectar las relaciones con Estados Unidos, lo cual me pareció una grandísima estupidez. Decía también que hablar de la expropiación petrolera los podía ofender.

Tiempo después ese secretario de Gobernación se convirtió en Presidente de la República y durante todo ese periodo la película estuvo guardada”, subrayó.

Gracias a su trabajo en ese largometraje, en 1973 Ignacio López Tarso fue nominado y galardonado con el Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas como Mejor actor.

¿Cómo se da el acercamiento con Roberto Gavaldón?

Conocí a Roberto antes de ‘Macario’, la primera película que hice con él, pero ya lo conocía a través de Gabriel Figueroa. Él me prestó una gran atención y me presentó con varias personas, entre ellas a María Félix y con el ‘Indio’ Fernández, gente importante del cine siendo que yo estaba totalmente desconectado.

Gabriel Figueroa me vio en el teatro y un día entró a saludarme y a felicitarme a mi camerino. Cuando me dijo quién era le dije, ‘maestro, le tengo gran admiración’. Debido a esto nos empezamos a tratar y él me presentó con Roberto Gavaldón.

Tiempo después, cuando se presenta como proyecto la película de ‘Macario’ en la productora Plaza Films Mundiales, y se la dieron a Figueroa para que la fotografiara y a Gavaldón para que la dirigiera, ambos coincidieron en que yo podía protagonizarla, aunque en primera instancia el papel para Pedro Armendáriz, quien tenía un compromiso en Europa y no pudo continuar, así que me lo ofrecieron a mí.

“‘Macario’ fue una grata sorpresa, pues fue mi primer estelar grande; la primera película de responsabilidad absoluta de mi parte con una historia que ya conocía y que me gustó muchísimo. Con Gavaldón fue muy buena la amistad, porque la primera vez que me presenté a filmar en Taxco, Guerrero, cuando estaba instalándome, recibí un telefonazo de él para que cenáramos juntos. Al estar charlando me dijo: ‘te habrán dicho que estoy loco, que soy un ogro, que soy majadero, que aviento y que rompo la escenografía’, a lo cual asentí.

Pero me aclaró: ‘yo sólo me encabrono con los pendejos y por eso nos llevamos muy bien, pues tú no lo eres’, lo cual me agradó bastante”.

Otro de los títulos que han destacado del cine mexicano hecho en el setenta fue Los hijos de Sánchez (México-Estados Unidos, 1978; Hall Bartlett). Además de usted, participaron Anthony Quinn, Dolores del Río, Katy Jurado, Lupita Ferrer, Lucía Méndez, Héctor Bonilla y Patricia Reyes Spíndola.

Fue un fracaso terrible y era un asunto muy bueno. Un libro magnífico; un best seller que se vendió en todas partes del mundo. Es más, la tradujeron a muchos idiomas. Como usted lo dice, tenía un reparto sensacional y se hizo pensando que sería un gran trancazo, pero no fue así.

El director andaba muy enamorado de Lupita Ferrer y se dedicó mejor a la ‘nalguita’ en lugar de a la dirección. Anduvo muy ilusionado con ella; incluso se fue una temporada y dejó la dirección del filme en manos de Anthony Quinn, quien no tenía entre sus planes incursionar como cineasta. A él lo habían traído como actor.

Fue una desilusión horrorosa, un fracaso total y una pérdida absoluta para el productor y para todos los que pusieron dinero en ella. Echaron a perder todo y desaprovecharon un asunto formidable.  Muy malas críticas, un fracaso absoluto”.

Pese a esto, también nos encontramos con otros títulos de buena aceptación y en los que usted se involucró de principio a fin, como Los albañiles (México, 1976; Jorge Fons).

Ese es un asunto que conozco mucho, porque es una historia que hice primero en teatro, producida y dirigida por Gabriel Retes. Después tuvo los derechos para cine y la dirigió Jorge Fons, que creo es uno de los mejores directores después de Roberto Gavaldón e Ismael Rodríguez. Sin embargo dirige poquísimo, no entiendo por qué. Debería de ser el director que más películas tuviera hechas; se lo merece por su talento y porque conoce muchísimo de cine.

Nuestra experiencia en Berlín fue muy buena. Nos trataron muy bien. La película tuvo una gran respuesta del público, mucho interés. Fue exhibida en la Universidad de Berlín. Fuimos allá, hablamos con los jóvenes y se logró a pesar de que el idioma siempre es una terrible barrera. Pero fue muy buena experiencia la que tuvimos con ‘Los albañiles’, pues ganamos el Oso de Plata en ese festival”.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Fotografía: Jerry Bereta

Nota bene: La entrevista que aquí se reproduce forma parte del libro Cine Mexicano del 70: La Década Prodigiosa (SamSara Editores), de Fabián Polanco, que presenta entrevistas y testimonios con luminarias y directores que formaron parte de ella.

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