Los gruperos que volaron alto en el cine mexicano

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El común denominador del cine mexicano en su historia es que ha sido benevolente, tanto que ha abierto sus puertas a cantantes para que protagonicen películas, con resultados dispares, pues a pesar de esta popularidad, las cintas no siempre han sido exitosas.

Si bien en la Época de Oro del cine nacional despuntaron figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete, Luis Aguilar, Lucha Villa, Lola Beltrán, Antonio Aguilar y gente destacada dentro del género vernáculo, poco a poco era más común ver a gente involucrada en el canto haciendo actuaciones en cine y televisión.

A principios de los años 70, algunos conjuntos norteños se dedicaron a realizar apariciones especiales en películas, generalmente en escenas que involucraban a bares, cantinas y salones de baile.

Inolvidables fueron presentaciones de grupos como Los Cadetes de Linares, Las Potranquitas del Norte, Los Humildes y otros más, que aderezaban las historias justo como los mariachis lo hacían en las películas rancheras que se filmaban en la llamada “época de oro”.

Entre esos grupos, destacan Los Tigres del Norte. Este grupo con más de 40 años de trayectoria, comenzaría en el cine como grupo, participando en cintas como “La banda del carro rojo” y “La muerte del soplón”, ambas de 1978, o “La camioneta gris” (1990).

Después, habría una evolución en cintas que abordan temáticas sociales como “La jaula de oro” (1987) y “Tres veces mojado” (1989), y otras de corte romántico como “La puerta negra” (1988), “Ni parientes somos” (1990) o “Amor a la medida” (1993). La última participación de los hermanos Hernández en una película, fue en una actuación especial en “La misma luna” (Patricia Riggen, 2007), como ellos mismos.

Además, también hicieron acto de presencia grupos tropicales o cumbieros. De hecho, este género tuvo una película significativa: “El baile” (1983), dirigida por Víctor Vio, donde se muestran las peripecias que se presentan durante la realización de un baile popular en el Distrito Federal. No había actores destacados, sino más bien fue la grabación de la presentación de grupos importantes del género, como Miramar y los legendarios Tremendos Sepultureros y su Dulce Rosario, entre muchos otros.

El orgullo de Matamoros, Tamaulipas, Rigo Tovar, no sólo fue popular en el mundo de la música, sino que también realizó películas que fueron bien recibidas por sus fanáticos, en parte porque en la mayoría de sus personajes eran cantantes en busca del triunfo, y de las cosas que se pierden cuando éste se consigue.

Su primer trabajo fue con el documental biográfico “Rigo, una confesión total” (1979) y tras esa experiencia participó en otras cuatro películas, siendo la primera de ellas “Vivir para amar” (1980), donde alternó con Ana Martin, Kitty de Hoyos y Víctor Junco.

Sin embargo, con las dos siguientes películas, dirigidas nada menos que por Felipe Cazals, que consiguió un éxito rotundo: “Rigo es amor” (1980, con Angélica Chaín, Rafael Inclán y Pilar Pellicer) y “El gran triunfo” (1981, con Amparo Muñoz). Su última película, que no tuvo éxito absoluto, fue “Memorias de un mojado” (1988), donde actuó también Enrique Cuenca El Polivoz”.

Por ese entonces, otros grupos también decidieron hacer sus películas, aunque no contaron con éxito rotundo, como Los Bukis en “Las Musiqueras” (Federico Curiel, 1981), con Evita Muñoz “Chachita”, Norma Lazareno y Pedro Armendáriz Jr.; Los Yonics en “Las baileras” (José Loza Martínez, 1990) y Los Caminantes en “Caminantes… sí hay camino” (Rodolfo Lopezreal, 1994).

El grupo Bronco, que adquirió gran popularidad a finales de los años 80, aprovechó la misma para filmar su propia película, dirigida por José Luis Urquieta en 1990. La película tuvo la particularidad de que no trató de la biografía del grupo, sino que se trató de una historia donde los integrantes del grupo hoy conocido como Gigante de América pudieron hacer un papel escrito de acuerdo a su personalidad.

En la película también actuaron gente como Julio Alemán, Jorge Luke y Lina Santos, y la respuesta del público a la misma fue sólo un síntoma de la popularidad que en ese entonces poseía.

Otro grupo popular en aquellos años eran Los Temerarios, quienes iniciaron en el cine con “Sueño y Realidad”, dirigida por Raúl Araiza (padre) en 1993, donde también actuaron Laura Flores, Claudia Ramírez y Norma Herrera, entre otros y básicamente trataba de cómo habían logrado su ascenso a la fama. La película fue recibida con aceptación por parte del público.

Su segundo filme fue “La mujer de los dos” (1996). En este filme de los hermanos Adolfo y Gilberto Martínez Solares acompañaron al popular grupo Roberto Palazuelos, Maya Mishalska, Hugo Stiglitz, Elizabeth Katz y hasta Wolf Rubinskis, y obviamente es la historia de un triángulo amoroso aderezado con escenas de violencia moderada.

Hay cintas en las que, aunque no participa ningún grupero, tienen amplia relación con este tipo de música. Habría que recordar “A ritmo de salsa” (Ramón Obón, 1994), con Maribel Guardia, Sergio Corona y Roxana Chávez o “Quebradita” (Alberto Vidaurri, 1994), con Lorena Rojas y Héctor Suárez Gomís.

Pero lo más reciente que se ha visto en este rubro es “Rudo y cursi” (Carlos Cuarón, 2008), donde Gael García interpreta a un joven cuyo sueño es ser cantante grupero. Para esta cinta, Gael no solamente, sino que se encargó de hacer una versión norteña de “I Want You to Want me” de Cheap Trick a la que llamó “Quiero que me quieras” y que se convirtió en un hit a lo largo y ancho de la República, tan es así, que está pensando sacar un disco en este género musical.

Por: Omar Villalpando