Los cuatro lados del espectáculo: Psicosis, un clásico del cine que continuará inviolable

julio 17, 2016

Por: Redacción

Fabián de la Cruz Polanco.-

En días pasados, después de algún tiempo de haberla visto por primera vez, tuve la oportunidad de disfrutar nuevamente del clásico filme de Alfred HichcockPsicosis”, el cual marcó una etapa importante dentro de la historia del cine e, irónicamente, provocó el estancamiento de su protagonista Anthony Perkins, quien no pudo quitarse de encima al desequilibrado personaje principal de esta historia.

Sin lugar a dudas, esta cinta enciende en el público el misterio, la esencia y la motivación por el vouyerismo, al crear la identificación de los espectadores con la mirada de uno u otro personaje el cual, ante el desagrado de los seguidores de Hichcock, tuvo dos secuelas y un “remake”, producido y dirigido por Gus Van Sant en 1998, el cual pasó sin pena, ni gloria ante el original, realizado en la década del sesenta del siglo pasado.

Este es un filme donde la mirada vouyer de los personajes, y la del propio espectador, es conducida y dirigida por el director según le interesa en cada momento. En ese sentido, la película cumple las convenciones narrativas.

En la primera parte somos “Marion Crane”, la chica interpretada por Janet Leigh quien, intentando salir de su triste rutina, roba una buena cantidad de dinero de su trabajo para, posteriormente, escapara con la intención de reunirse con su amante, llegando posteriormente al hotel propiedad de “Norman Bates” (Anthony Perkins).

Minutos después, el director no tarda en quitarse de encima a la protagonista, siendo asesinada en la ducha, haciendo que nos dejemos de identificar con ella para fusionarnos con el destino de Norman Bates a quien, aún en esos momentos, creemos inocente del asesinato, culpando a su madre.

Más adelante, Alfred Hichcock nos “mete” en las visiones de “Lila Crane”, hermana de la víctima del baño y “John”, su novio, en las investigaciones sobre la desaparición de “Marion” e, incluso, más adelante ocurrirá lo mismo con el antipático detective “Arbogast”, a quien seguimos, incluso, hasta el momento de su muerte, cuando es apuñaleado por “la madre” de “Bates”, logrando otro momento cumbre en “Psicosis” que queda en las sombras por la famosa escena en la regadera.

Psicosis” es un filme sin guión. Hichcock se encargaría de decir que “el argumento era horrible, no había personajes”. Pero eso no es un problema del trabajo del guionista Joseph Stefano. Todo era un punto de partida premeditado por parte del director. El director quería experimentar con la imagen, construir escenas que, por encima de todo, fueran la lectura de lo que hace la cámara con la acción de los personajes. “Psicosis” triunfa en todo lo referente al guión literario.

Considerada en su momento como una cinta experimental de su director, “Psicosis” fue producida por Alfred Hickcock, siendo más barata de lo normal, además de que fue filmada en blanco y negro. Resultó ser un éxito comercial sin precedentes en la filmografía del cineasta, proporcionándole suficiente dinero para vivir holgadamente hasta el final de su vida, además de que un nuevo público más joven se identificó con el terror visceral que el director mostró en su la película.

Además, esto provocó la realización de dos secuelas las cuales, se diga lo que se diga, quedaron en las tinieblas por su poca creatividad y malos intentos por mostrar el motivo de la locura de su protagonista.

Por ejemplo, “Psicosis 2” fue un vano intento de reflotar la serie, en esta tardía y a la vez apurada secuela del clásico de Hichcock, dirigida por el simplón Richard Benjamin. Tras varios años entre rejas, “Norman Bates” es liberado por su médico, para terminar nuevamente a merced de sus demonios y de su madre, esta vez interpretada por “Lila” y su hija “Mary”. La pobre dirección es acompañada por un inexplicable flaco guión de Tom Holland.

Anthony  Perkins nunca lució más acabado y su interpretación no produce el menor efecto. Quien sí resulta convincente es Vera Miles, a pesar de su escasa participación. La presencia de Robert Loggia no llama para nada la atención. Su personaje resulta desconcertante y sin dirección fija. Una lástima por Perkins, quien ajustaría cuentas en la siguiente entrega de la serie. Sin embargo, esta película resulta mucho más efectiva que la secuela de “Los Pájaros“.

Finalmente, en “Psicosis 3”, “Norman Bates” regresa a administrar su motel. Ha envejecido mucho, así que contrata a un hombre para que le ayude con las tareas. Mientras, una joven monja se escapa de su convento porque deja de creer en Dios.

Tras un largo viaje llega al motel “Bates”, donde se aloja. Allí comienza una relación con “Norman”, pero su “madre” no esta de acuerdo. La cinta se rodó en 1986 y contó con la dirección y actuación principal de Anthony Perkins, así como la de Diana Scarwid.

En cuanto a su guión, se puede decir que esta cinta es un poco más clara que su antecesora pero, jamás, logró superar a la película inicial de esta serie que, afortunadamente, hasta el momento no será ultrajada de nueva cuenta, pero no hay que cantar victoria.

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