Los cuatro lados del espectáculo: Lucía es luna morena

noviembre 28, 2014

Por: Redacción

Por qué no compartir la suerte

Y hasta el cepillo de los dientes

Por qué no compartir la suerte

Y desde hoy, vida en común”…

Justo el día de hoy por la mañana, en un increíble desayuno de reencuentro con mis ex compañeros de la sección de espectáculos de El Heraldo de México, Mauricio Peña (quien además de mi ex jefe, fue mi padre putativo y editor honorifico de Filmeweb), me hizo un comentario relacionado con Lucía Méndez, de quien estuve hablando en relación a la actual retransmisión en TV de paga de su hit ochentero “Colorina”, el cual provocó un comentario muy ameno entre los presentes, tomando en cuenta lo magnífico de la producción, actuaciones y lo mejor de todo, el momento en que se encontraba en todos los sentidos Lucía Leticia Méndez Pérez.

Y continuando siempre con el dicho que dice que “las cosas siempre suceden por algo”, este mismo día por la noche, en lo que subía el número nuevo de esta revista, me dio por desempolvar mi reproductor de CD portátil –el cual adquirí hace nada más 20 años-, y me dediqué a escuchar algunos discos catalogados como “clásicos” en mi discoteca personal y me topé, nada más ni nada menos que con “Lucía es Luna Morena”, a mi parecer el mejor disco que “Miss Méndez” ha dado a conocer a lo largo de su carrera, la cual por cierto este año celebra 40 años de iniciada.

Con temas de José Ramón Flores, G.P. Felisatti y Miguel Blasco, este penúltimo disco en acetato de Lucía Méndez (el último fue “Bésame”, el siguiente), contó con un tremendo sistema de marketing y prensa tremendo; así como de producción audiovisual pues, en ese entonces, “El Rostro” de El Heraldo de 1972 estaba casada con Pedro Torres, con quien casi acababa de debutar como mamá de Pedro Antonio Torres Méndez, su único hijo.

Por esta razón, -por el matrimonio, no por el hijo- Torres, quien en esos momentos de inicios de la década del noventa del siglo pasado, era el mejor director y productor de los en ese entonces llamados “video clips”, se dedicó a hacer un video por cada uno de los once temas que conformaron este disco y que, repito, han sido de los mejores que la intérprete de “Contigo o sin ti” ha realizado en su carrera.

Entre ellos se pueden mencionar “Nos aburriremos juntos”, “Juntos por costumbre”, “No hay hombres”, “Luna Morena” y un “bonus” que se incluyó en una redición, del tema “Amor de nadie” tema de la telenovela que hizo en ese momento, por cierto, la última con Televisa antes de un mega veto que duró años.

Cabe mencionar que, como ha ocurrido en la carrera de Lucía Méndez, fueron temas polémicos en su momento, pues en ellos se hablaba de amor libre, fastidio en el matrimonio y que, por más que se buscara, no había hombres (una frase que de inmediato, y aún con el paso del tiempo, fue y sigue siendo utilizado por solteras, solteronas y por la comunidad gay).

Bueno, en esos momentos también la dupla Méndez-Torres-Méndez dieron a conocer un mega espectáculo nocturno, a la altura de los mejores de Las Vegas e incluso, se comentó que hasta de Europa, llamado “Noches de cabaret”, el cual contó con una campaña de publicidad tremenda obligando a todos, incluyendo a un servidor –en ese entonces un “pequeño” de 14 años-, a querer asistir a El Patio, el mejor centro nocturno de mi México de ese entonces, para ser parte de esas noches, sus noches de cabaret.

Cabe mencionar que a finales de ese año, justo el 29 de diciembre de 1990, tuve oportunidad de ver cumplido mi “Méndez-capricho” y pude asistir a presenciar el espectáculo, pero no en el lugar de Atenas 33, sino en uno de los salones del Hotel Presidente Intercontinental, frente al Auditorio Nacional aún sin reestrenar, en el cual se llevó a cabo una mini temporada de “Noches de cabaret”, al cual pude entrar porque no era un centro nocturno y no había problema en dejarme entrar, lo cual fue for mi da ble.

Fue una impresión tremenda ver a La Méndez cantando en vivo mis canciones favoritas (las cuales coree sin pena, ni gloria), incluidas en ese disco así como en los demás de su discografía, los cuales tenía y aún tengo en óptimas condiciones; así como otros clásicos nacionales e internacionales, incluidos “Cielo rojo” y “Amado mío”, ésta última de la cinta “Gilda” con Rita Hayworth, la cual desde ese momento se convirtió en mi favorita.

Desde siempre Lucía se ha manejado como una Diva y, en verdad, con este espectáculo lo dejaba en claro para aquellos que aún lo dudaban…“Lucrecia Dupris” se quedaba corta en comparación a lo que era Lucía Méndez, su intérprete 22 años atrás, en esos momentos.

Raúl Velasco (q.e.p.d) presentó un programa especial con Lucía y este disco de dos horas de duración, algo que sólo ocurría con las estrellas verdaderas del espectáculo en esos momentos, en el que la estrella aprovechó para desmentir los rumores que la vinculaban con sectas satánicas, además de presentar los 11 videos de “Luna Morena” que, por cierto, tuvo una fantástica presentación a medios en los Estudios Churubusco, producida por Pedro Torres, cargada de grandes escenografías, videos, autos de lujo y efectos especiales, mismos elementos que se usaron en “Noches de cabaret” y que le permitieron tener casi un año de temporada en El Patio.

Lucía era aún más bella. Se encontraba en una etapa más que plena de su vida; ya rebasados los 30, pero sin llegar a los 35… en su punto. Era la “Diva” viviente del espectáculo en México.

En ese entonces yo iba en secundaria, una etapa algo pesada en mi vida por cuestiones de un aún desconocido “bullying”, a cargo de mis “compañeros” de grupo, entre ellos un gordo desagradable de apellido Magaña, quien era el encargado de joderme a diario; y recuerdo también que tenía un compañero (con el que aún tengo contacto, siendo ahora uno de mis mejores amigos), con quien tenía una rivalidad medio compleja y mucho más siendo en ese entonces unos niños.

El chiste es que ese compañero, Iván, ahora llamado “Bruno”, también era “chiqui Méndez” lo cual me ponía furioso, quien sabe por qué, a tal grado de desear en ese momento tener los poderes de “Diana Salazar”, que ya había pasado en ese tiempo por la TV, y querer colgarlo de una lanza como esta lo hizo con “Lucrecia/Irene”, interpretada por Alma Muriel; repito, quien sabe por qué… tal vez quería ser el único en mi especie.

Y lo peor vino cuando un día, el susodicho llegó a la escuela con un ejemplar de la revista TVyNovelas en la que él aparecía nada más, ni nada menos que en compañía de ¡Lucía Méndez!, esto a consecuencia de que participó en un concurso organizado por esa revista, cuyo premio era ir a casa de la artista y comer con ella… jijos!!!

Pese al coraje que pasé esa tarde, repito, años después me reencontré con Bruno y ahora somos muy buenos amigos y nos hemos reído de estas tonterías de pubertad y de divismo joto; ¿te acuerdas Bruno? Éramos muy tontos y, en verdad, muy inocentes… lo que daría por volver a vivir ese tiempo, en verdad.

Años después, ya trabajando como periodista, justo en El Heraldo de México –el diario que la dio a conocer-, tuve la suerte de entrevistar muchas veces a Lucía, y poder hablarle de “” y que ella me ubicara lo cual era, en verdad, formidable… ahora han pasado muchos años y no he tenido la oportunidad de volverla a ver, lo cual sería muy bueno en verdad.

Tuve la posibilidad de incluir su testimonio en mi primer libro, el cual habla de la historia del Teatro Musical en la Ciudad de México, en el cual ella intervino siendo la primera “Christine Dae” de una versión musical de “El fantasma de la ópera”, la cual hizo Raúl Astor en 1976 en el Teatro Insurgentes.

Son muchas las cosas que definen la vida y el destino de una persona. Nacemos ya con ese camino trazado y a nosotros sólo nos toca hacerle caso y recorrerlo. En mi caso así sucedió y, gracias a ello, hoy estoy donde estoy ya sea para bien o para mal y no me apena decir que, gran parte de mis deseos por ser periodista se debieron a ser “fan” de la Méndez, por lo cual no me queda más que decirle únicamente gracias.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Con más de 25 años de trabajo en la fuente de cine e industria del entretenimiento, ejerce los oficios de reportero, editor, jefe de información, periodista, productor radiofónico, productor de eventos y gerente de prensa. Trabajó en El Heraldo de México (versión original) y Playboy México, entre otros. Es autor de los libros Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2011) y Cine mexicano del 70: La Década Prodigiosa, ambos por SamSara Editores; además del libro colectivo Partículas de luz: El cine se encuentra en Guanajuato (Fundación Expresión en Corto A. C.). Fue director de contenidos del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA), en 2014 y Director adjunto del Noveno Festival Internacional de Cine Gay Exhibido en la UNAM. Dirige la revista electrónica Filmeweb (filmeweb.com.mx).

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