Los cuatro lados del espectáculo: Fabian´s Creek

agosto 20, 2018

Por: Redacción

Mi gusto y atracción hacia el cine inició desde temprana edad gracias a mis padres quienes, gracias a su bien ubicada posición en la clase media mexicana, no encontraron otro atractivo para su primogénito, además de las horas que se me permitía estar frente al televisor, que el llevarme o a la feria de Chapultepec o al cine y ver, aunque fuera a través de la pantalla grande, un mundo lleno de fantasía e ilusión al cual, por ende, no podían darle forma real.

No recuerdo cuál fue la primera película que me llevaron a ver. Mucho menos ellos. Pero con el paso del tiempo, es aún memorable la anécdota en la que el pequeño Fabián gritó a todo pulmón, frente a la pantalla grande, un sonoro “¡Mira, como mi abuelita!” al estar frente al King Kong de la versión de esa historia, filmada en 1976, por Dino De Laurentiis, la cual relacioné con la vista a través de la televisión, realizada en 1933 por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, teniendo como sala de exhibición justo la casa de mis abuelos paternos.

Pero bueno, volviendo al punto, durante mi infancia los géneros fantástico y de ciencia ficción penetró en mi intelecto, continuando ahí durante más de tres décadas, siendo Steven Spielberg el principal responsable de esta “aversión”, dicho esto por algunos de mis amigos, todos ellos con un gusto fílmico “exquisito”.

Era de ley, más bien obligatorio, que cuando se anunciaba la llegada de un nuevo largometraje de Spielberg a la pantalla grande, el niño tenía que ser llevado a presenciarla casi de inmediato, lo mismo acompañado por su mamá, o por lo general por su papá, quien tenía que fregarse y pasar una tarde, destinada al descanso laboral en el sofá, llevando al peque al cine más cercano, en este caso los desaparecidos Cine Cuitláhuac o Cinema Clavería, para que viera la cinta en mención.

 

De esa manera pude viajar por el mundo de la imaginación, y vi las mejores aventuras de todos los tiempos, además de algunas de las más aterradoras, para un niño de mi edad. Estas iban desde la llegada al planeta de seres de otras galaxias, ya fuera en banda, o en solitario porque se olvidaron de él en una parada al baño, hasta vivir la descarga de adrenalina, acompañando a dos bribones tras la esmeralda perdida, o viajando a través del tiempo en una máquina transportadora, instalada en un DeLorean.

Mención aparte merece el temor que generaron en mí al momento de visitar la playa y meterme a bañar al mar, entre algunas otras cuestiones y lugares.

Steven Spielberg fue el responsable de que, años más tarde, mis impulsos vocacionales se perfilaran hacia la industria del cine, lo cual fue desechado al ver lo caro que era estudiar esa carrera para alguien de mi posición socioeconómica, desviándome por ende al periodismo en el cual, la verdad, me he desarrollado de manera satisfactoria.

Pero fue gracias al cine ‘spilbergiano’ que, cada vez que en el cine se estrenaba cualquier cinta de tipo fantástico, tenía que irla a ver.

Volver al futuro (en sus tres partes), TiburónJaws 1 y 2, obvio E. T. El Extraterrestre, Gremlins, Los Goonies y el dramón vivido por Christian Bale en El imperio del sol, fueron obligados en ese entonces; además de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, en su momento un gran logo en la carrera de Spielberg, y años más tarde con Jurassic Park.

A estos le siguieron otros clásicos de este tipo de cintas, como El cristal encantado, Laberinto y La película de Los Muppets, (todas estas realizadas por Jim Henson, a quien le dedicaré un espacio especial más adelante), además de Star Wars, La cosa de otro mundo y Furia de Titanes, las cuales figuraron en mi lista filmográfica y, si tuviera posibilidad de volverlas a ver en pantalla grande, y lo mejor, volver a ser niño, lo haría con gusto. Sin duda.

Por eso, cuando conocí la serie de televisión Dawson´s Creek, cuyo protagonista interpretado por James Van Der Beek, -quien después de este proyecto pasó al anonimato absoluto-, tenía una obsesión por el cine de Steven Spielberg, motivo por el cual también fue señalado de manera abrupta, sentí una identificación con él.

Como lo dicta el mundo de la fantasía, al final de la serie, el teto de ‘Dawson Leery’ ve cristalizado su sueño y sale de su apacible Capeside, Massachusetts para integrarse al equipo del realizador.

En el mundo real, tuve la posibilidad de continuar gozando del mundo del cine, ahora como periodista de la fuente, y dirijo este semanario dedicado al séptimo arte, lo cual conseguí a la influencia que tuvieron en mí los mundos creados por Steven Spielberg.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Con más de 25 años de trabajo en la fuente de cine e industria del entretenimiento, ejerce los oficios de reportero, editor, jefe de información, periodista, productor radiofónico, productor de eventos y gerente de prensa. Trabajó en El Heraldo de México (versión original) y Playboy México, entre otros. Es autor de los libros Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2011) y Cine mexicano del 70: La Década Prodigiosa, ambos por SamSara Editores; además del libro colectivo Partículas de luz: El cine se encuentra en Guanajuato (Fundación Expresión en Corto A. C.). Fue director de contenidos del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA), en 2014 y Director adjunto del Noveno Festival Internacional de Cine Gay Exhibido en la UNAM. Dirige la revista electrónica Filmeweb (filmeweb.com.mx).

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