Los cuatro lados del espectáculo: Cuando pensamos que el Cine Diana moriría

octubre 3, 2018

Por: Redacción

Asistir a una sala de cine en la actualidad puede ser una experiencia alucinante o deslumbrante. Estedes elijan, porque es muy diferente a lo que se acostumbraba en otros tiempos cuando los cines de barrio nos quedaban a la mano y se podía revisar la cartelera con sólo un paseo por el lobby de las instalaciones, imaginando las emociones que producían las películas de vaqueros, de amor o de aventura.

Hace cincuenta y todavía hace treinta años, los medios promocionales de las películas se limitaban a las páginas de espectáculos en los periódicos, algún reportaje en las revistas de moda o política, o las especializadas como lo fueron Cine Universal y Cine Avance, dos instituciones que crearon expertos en el periodismo de espectáculos como Guillermo Vázquez Villalobos, Enrique Rosado, Efraín Huerta y mi siempre querido y nunca olvidado Mauricio Peña.

Así como cantaba Maurice Chevalier en el musical de Vincente Minnelli, Gigi, Thank Heaven for Little Girls, podemos parafrasear diciendo “Gracias al cielo porque no se ha perdido la costumbre de ir a buscar diversión frente a las pantallas”, aunque ahora para llegar a un cine, uno se tiene que acompañar de un celular, al que se ha consultado por horarios, incluso se han pagado por anticipado los boletos.

Hay quienes todavía no nos acostumbramos a tanta modernidad cibernética, porque preferimos llegar a la taquilla, sacar el efectivo o tarjeta de debito, prepago o crédito, porque en el último momento podemos cambiar de selección dejándonos llevar por la intuición de que la película que hubiéramos seleccionado “ya no me late”, en cuanto vimos el cartel publicitario que, como decía el creador de este medio publicitario, el pintor Toulouse-Lautrec, debe ser siempre como “un grito en la pared”.

La desaparición de una sala de cine con tradición, fue casi motivo para guardar luto entre los cinéfilos, y así estuvimos hace algunos años cuando alguien nos dijo erróneamente que el otrora conocido como Cine Diana, ahora Cinépolis Diana, del  Paseo de la Reforma aquí en la Ciudad de México, había cerrado sus puertas para dar paso a la construcción de un rascacielos que competiría con aquellos que ya existen alrededor de la fuente de la Diana. Quien nos dio el pitazo puso en guardia en su momento al equipo de Filmeweb, que inmediatamente hizo la investigación.

No obstante, lo que pasó en ese momento es que se estaba haciendo la renovación de su fachada, y daba la impresión para que se creara el rumor de su posible demolición. Las exhibiciones habían seguido de manera normal, pero de cualquier forma fue un “gancho directo al hígado” el pensar que estaba difunta es pantalla que para nosotros tiene mucha historia y relación con los clásicos del cine.

Esa sala fue la primera que rompió el cerco de cuatro pesos por boleto en 1966, cobrando el doble y estrenando una serie de películas que ahora atesoramos en el video digital: Dr. Zhivago, con Omar Sharif; Lawrence de Arabia, con Peter O’Toole, ambas dirigidas por David Lean; West Side Story, de Robert Wise y Jerome Robbins, con Natalie Wood, Rita Moreno y George Chakiris.

Y de las mexicanas, fueron de recuerdo las alfombras rojas de cintas clásicas como La vida inútil de Pito Pérez, de Roberto Gavaldón, con Ignacio López Tarso.

Cuentan los presentes que, cuando le encargaron al poeta Salvador Novo que hiciera la presentación de esa cuarta versión de la novela de José Rubén Romero en el cine mexicano, con su acostumbrada agudeza se refirió a las caracterizaciones del personaje que antes habían hecho Manuel Medel y Germán Valdés Tin Tan, y que esa noche de premier ya era hora de conocer cómo le había quedado el Pito a López Tarso, desatando la risa del público con su albur.

Por: Fabián de la Cruz Polanco | @fabiancpolanco

Con más de 25 años de trabajo en la fuente de cine e industria del entretenimiento, ejerce los oficios de reportero, editor, jefe de información, periodista, productor radiofónico, productor de eventos y gerente de prensa. Trabajó en El Heraldo de México (versión original) y Playboy México, entre otros. Es autor de los libros Magia pura y total (Historia del Teatro Musical en la Ciudad de México 1952-2011) y Cine mexicano del 70: La Década Prodigiosa, ambos por SamSara Editores; además del libro colectivo Partículas de luz: El cine se encuentra en Guanajuato (Fundación Expresión en Corto A. C.). Fue director de contenidos del Festival Internacional de Cine Acapulco (FICA), en 2014 y Director adjunto del Noveno Festival Internacional de Cine Gay Exhibido en la UNAM. Dirige la revista electrónica Filmeweb (filmeweb.com.mx).

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