Los añorados formatos de cine

marzo 4, 2016

Por: Redacción

Omar Villalpando.-

La experiencia de meterse a un cine para ver una película de moda y estreno, es producto de la evolución que ha tenido el espectáculo fílmico en la actualidad. La  concepción de los complejos de salas nos lleva a buscar su oferta de títulos en dispositivos móviles como  tablets y celulares, que ya son como una extensión ortopédica en nuestras manos. ¡No sólo de enviar y recibir correos vive el hombre!

Con la paulatina desaparición de las carteleras impresas en los periódicos, sólo tenemos oportunidad de conocer el arte publicitario de esas películas que nos prometen “dos horas de balazos”, como anunciaban antaño las películas del Viejo Oeste, en los apresurados trailers que trasmite la televisión, pero sin duda que las páginas en la red, ya nos describen en gran medida el arte de las cintas de hoy. También se pueden comprar las entradas para la sala y elegir desde los celulares las butacas donde nos vamos a sentar, y la forma que tenemos para pagar por ellas.

Hace cuatro décadas, cuando surgieron las películas en video (¿se acuerdan del Betamax?), los agoreros decían que eso significaba la muerte del espectáculo de las películas en salas públicas. Se creía que a partir del momento en que comenzó el auge del sistema del video, iba a cambiar incluso los formatos, historias y las técnicas. Era novedoso y tenía su atractivo, pero no era lo mismo.

Puede ser que hayan desmayado un poco quienes organizaban el concepto de la exhibición a nivel mundial, que se hayan perdido para siempre aquellas salas gigantescas (el cine Internacional aquí en la Ciudad de México, que cayó con el terremoto de 1985, tenía un aforo para 4 mil espectadores), pero se levantó el negocio cuando se descubrió que muchas películas planeadas para ser lanzadas en el video, eran todo un fracaso.

Fracasaban sobre todo las comedias, porque en familia a lo mejor los menores no podían echar el mismo relajo que en una sala cinematográfica, pues estaban bajo la mirada ¿de cesura?, de los padres. Fue en ese momento, todavía en la década del 70 del siglo pasado, cuando nacieron las multisalas, o sea recintos muy pequeños con estrenos que iban de cuatro a ocho cada semana, ubicadas en centros comerciales que son los grandes promotores del negocio fílmico en la actualidad.

¿Antes del IMAX y los otros formatos con efectos y butacas que se “zangolotean”, se dio en México una forma espectacular para atraer espectadores? Pues en el recuerdo estaban las películas de formato cuadrado, luego llegaron las de Cinemascope (con sus variantes según la casa productora: el vista visión, el Mexiscope para las cintas nacionales), pero un día surgió en Estados Unidos el Cinerama.

Éste es un formato tan antiguo que se remonta al cine mudo y lo inventó Abel Gance para su obra monumental “Napoleón”, que se veía a través de tres proyectores en forma simultánea y que era muy costoso. Fue hasta en la década del 60 cuando renació en salas especiales. En México sólo hubo una que se llamó Hollywood Cinerama, frente al Toreo, y curiosamente sólo estrenó un documental sobre ese formato que se llamó “Esto es Cinerama”.

Fue la única película con el mencionado sistema, porque según consignan en su libro de “Cartelera cinematográfica”, de la década del 60, Jorge Ayala Blanco y María Luisa Amador, que se estrenó en aquel enorme cine Hollywood Cinerama. ¿Por qué?, simplemente porque no se permitió que se cobraran por boleto más de ocho pesos (cuando el dólar valía 12.50), que era el precio límite para cintas de estreno. Ahora en las salas IMAX se permite cobrar en pesos, alrededor de ocho dólares.

Imagen: Still de la cinta “Napoleón”, de Abel Gance

Relacionados

Anunciate en Filmweb