Llegan los secretos de la cocina con el sabor y olor de abuelita

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Valentina Boeta Madera.-

Otros que caen rendidos. La periodista española Verónica Zumalacárregui y el equipo de su programa “Me voy a comer el mundo” se aficionaron a la gastronomía de México cuando la producción visitó el país, uno de los 22 a los que viajó para conocer su oferta culinaria.

Consecuencia de ese afecto es un nuevo programa de televisión, “Abuelita linda”, que el canal El Gourmet comenzará a transmitir los miércoles, a partir del 5 de abril próximo.

Nos enamoramos de la comida mexicana, entre otros motivos porque es muy diversa, tiene muchísima mezcla de influencias, pero sobre todo mucha tradición y es la gastronomía que, me atrevo a decir, tiene más raíces del mundo”, dijo Verónica Zumalacárregui.

Quisimos profundizar en este tipo de comida y pensamos: ¿quiénes son las personas que conocen mejor la gastronomía tradicional, la más auténtica? Pues las abuelitas. El Gourmet está haciendo un poco un homenaje a las abuelas que llevan décadas cocinando con sabiduría, amor, y eso contribuye a crear familia”.

La primera temporada de “Abuelita linda” consta de 22 episodios, de los cuales los cuatro primeros se grabaron en la Península de Yucatán. De hecho, el capítulo de estreno tiene a Mérida y al queso relleno como protagonistas. En los siguientes se visita a abuelitas de Sanahcat, donde se prepara cochinita pibil; Cancún, la mojarra en cama de hoja santa con achiote, y Campeche, el pan de cazón.

Verónica va con sus entrevistadas al mercado para comprar los ingredientes, las acompaña en la preparación de la receta, platica con sus familiares y muestra los espacios más representativos de la ciudad.

Según explicó, se pusieron en contacto con personas de la región para que les refirieran a abuelitas que podrían aparecer en el programa. Procuraron que las seleccionadas fueran mayores de 65 años “porque queríamos alguien con mucha experiencia gastronómica, que le gustase cocinar y un poco le llamara la atención de la experiencia televisiva”.

Después de investigar cuáles son los platillos típicos de la zona, pidieron a las invitadas que eligieran aquél que les gustara más hacer o tuviera un valor especial para su familia. “Nos sorprendimos gratamente porque son personas de la tercera edad que se pusieron delante de las cámaras por primera vez en su vida y no lo han podido hacer mejor, han sido supernaturales, superauténticas, divertidas, carismáticas. Para ellas, pero sobre todo para mí, ha sido una experiencia fantástica”.

Hace un mes se grabaron los episodios en Yucatán, de cuya gastronomía destaca Verónica el conjunto de influencias. “Esa fusión es realmente interesante: cómo se mezcló la tradición maya con la influencia europea y le dio su sazón especial”.

En Cancún “al principio pensamos hacer el tikinxik, pero fuimos con una abuela que es tan exótica como Cancún y ella quiso plasmar en su receta la riqueza que tienen su vida y su gastronomía”, señaló.

La abuelita Tita, agregó, conserva como tesoro un libro de recetas de su propia abuela que escribió su mamá de puño y letra. “De esas recetas que tenían tanto valor para ella hizo una adaptación con un pescado de la zona, hoja santa y achiote”.

Abuelita linda2

Aunque el programa muestra platillos comunes en la región, Verónica afirmó que será también de interés para los peninsulares. “No estamos hablando únicamente de recetas. Estamos hablando de una persona en concreto, abuelitas con muchísima experiencia en sus hombros, de sus familias y el valor que tiene el platillo que están elaborando”.

Pone de ejemplo el episodio que grabaron en Sanahcat, donde doña Cheli le muestra la preparación de la cochinita pibil. “La hicimos bajo tierra, tal y como manda la tradición. Cada miembro de la familia tenía una labor en la elaboración: el hijo mayor hacía el hoyo, otro transportaba la carne, otro se fijaba que las piedras ya estuvieran calientes”.

A través de las entrevistas a los familiares en los capítulos se pone en valor “el papel de la abuela, de la madre en la cocina y a nivel de unión de la familia”, porque “gracias a ese plato que ella ha elaborado toda la vida se reúnen al menos una vez a la semana para disfrutar todos juntos a la mesa”.

Fuente: Diario de Yucatán