La violencia de género, a revisión en “La última palabra”

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Jaime Rosales Domínguez.-

“Para superar el problema de la violencia de género, lo primero que debemos saber es que los roles de hombre y mujer son construcciones sociales, es decir, son roles aprendidos que de ninguna manera están escritos de antemano en ningún código”.

Habla la actriz y directora Angélica Aragón, quien dirige la puesta en escena “La última palabra”, una obra del argentino Luis Agustoni, que se escenifica todos los lunes hasta el 26 de septiembre en el Teatro Milán, en la Ciudad de México.

“Los clichés, según los cuales las mujeres somos sentimentales y lloramos por cualquier cosa, y que los hombres no lo hacen porque son muy valientes, son conceptos que parecen naturales y hasta biológicos, pero que no lo son. Se trata de versiones construidas por nosotros mismos, por lo que es urgente revisar nuestros puntos de vista al respecto”, enfatizó la primera actriz.

Protagonista de la legendaria “Mirada de mujer”, una telenovela que rompió esquemas por el tema y lo alejada del melodrama tradicional, Angélica Aragón señala que el teatro permite una revisión multifacética y multilateral de un tema como el de la violencia contra las mujeres, y que esta obra en particular es una oportunidad para entender el problema para realmente asumirlo.

Recordó que se trata del caso de una mujer que, cansada de la violencia del marido contra ella y su hijo, lo asesina a balazos. La obra expone la deliberación de tres magistrados de la Suprema Corte de Justicia, quienes tienen 24 horas para dilucidar un fallo que condene o exculpe a la mujer.

En la obra queda claro que leyes como el código civil de la Ciudad de México están muy avanzados en términos de la protección contra la violencia de género, pero lo que no está a la par son nuestras costumbres, nuestra idiosincrasia cultural y en general el comportamiento de la sociedad, todo lo cual no corresponde con el lugar que como ciudadanas otorgan las leyes a las mujeres, señaló Aragón.

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Participante en campañas nacionales e internacionales contra la violencia de género (“El que golpea a una nos golpea a todas”), la actriz y directora enfatiza que en este tema la sociedad mexicana no ha tocado fondo, pues siguen en aumento los feminicidios, el bullying en las escuelas, la publicidad y la educación con sus sesgos sexistas, por lo que señaló que el riesgo es que todo ello siga viéndose como algo normal.

El escenario del Teatro Milán –dijo- les permitirá, por su perfil, llegar a un público más joven, tras una temporada de dos meses en el Centro Cultural Helénico donde, “sospecho que llegamos a un público mayor en términos de edad, y creo que ahora vamos a medir la respuesta de la juventud”, ya que se dijo convencida de la importancia de que el tema de la violencia contra la mujer se revise desde todos los sectores de la población, particularmente desde los jóvenes que están conformando sus relaciones de pareja o con sus compañeros de trabajo.

De su desempeño como directora de escena en la obra, señaló que el trabajo de mesa consistió en integrar al elenco y unificar criterios respecto de esta problemática, así como entender de manera puntual el proceso legal por lo que realizaron un trabajo de investigación muy profundo asesorados por don Luis de la Barreda Solórzano, quien fuera Ombudsman de la Ciudad de México.

Confrontación escénica

En “La última palabra” tres ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tienen que resolver el caso de Adriana Vélez, una mujer que asesinó a su esposo a balazos para terminar con la cauda de violencia física que amenazaba la integridad física de ella y su hijo.

Los tres magistrados se enfrascan en una discusión que no solo muestra los alcances y recovecos de la propia legislación sino la ideología y el bagaje cultural, no exento de tradición y prejuicios con los que cada juez interpretará las leyes aplicables al caso.

La dirección de Angélica Aragón resulta equilibrada y sin estridencias, lo cual es agradecible tratándose de un tema que requiere menos desbordamientos que análisis. Se apega, con las adaptaciones del caso, a un texto que si bien es bastante claridoso en apuntar que lo que aquí falla no es el individuo sino el sistema que lo determina, en general da oportunidad a confrontar diversos puntos de vista.

Y es que al autor Luis Agustini, lo que le interesa más allá del nombrar o verbalizar esta problemática, es resolver. Se nombra, dice, para no hacer nada; para ocultar la realidad con eufemismos. El declaracionismo, al designar y ponerle nombre a problemas como la violencia de género, en realidad no hace más que ocultarlos, cuando de lo que se trata es de confrontarlo.

En esta puesta en escena Roberto D’Amico, Adriana Llabrés, Víctor Huggo Martín y Pablo Perroni, conforman un cuarteto muy parejo y sólido, con un desempeño actoral convincente por la energía que despliegan en la caracterización de unos personajes enfrentados entre sí por la pasión con que asumen sus convicciones.

“La última palabra” se presenta todos los lunes de septiembre en el teatro Milán, con dos funciones, y donde al cabo de la segunda, se invita a los asistentes a discutir con el elenco su experiencia con la obra y con el tema que expone.

Fotografías: Jaime Rosales Domínguez

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