“La realidad de Pitzi”, la vida de otro modo

Jaime Rosales Domínguez.-

“La realidad de Pitzi” es más que un monólogo teatral escrito con acierto y sensibilidad por el escritor Ro Banda. Es, sobre todo, la vida diciéndonos a todos: “también soy esto” “también puedo manifestarme de este otro modo que ustedes consideran anormal”. La vida sobre el escenario mostrando una de sus múltiples caras en la humanidad de “Sofi”.

Ella es una pequeña nacida en 2010 a la que tres meses más tarde le diagnosticaron Síndrome de West, un padecimiento causado por diferentes alteraciones y catalogado como encelopatía epiléptica catastrófica, según el neurólogo clínico César Álvarez, quien escribe esa nota en el blog de donde la obra toma su nombre: “La realidad de Pitzi”, escrito por la académica de la Universidad La Salle, Alejandra Ortega Legaspi, madre de Sofi.

A partir del relato escrito en esa bitácora del dolor, pero también de mucho carácter y aprendizaje, Ortega Legaspi nos recuerda que si bien tener un hijo siempre genera muchas expectativas, hay también que estar dispuestos a romperlas todas, lo cual incluye una lección de vida capital: si no existe, créalo., algo que han tenido que hacer sus padres para empezar a vencer los problemas de comunicación, una de las más grandes barreras que el síndrome interpuso entre Sofi y su familia.

La puesta en escena escrita y dirigida por Ro banda recoge esa experiencia y nos la ofrece en una pieza en forma de monólogo en que la madre, representada por tres actrices que alternan funciones: Yolanda Ventura, Paloma Cordero y Natalia Sosa, nos cuenta todo sobre “Sofi”: las ilusiones con que esperaron su nacimiento, cómo fueron descubriendo el padecimiento a partir de lo que se pensaba que sólo eran problemas de reflujo, uno de los síntomas de esta enfermedad la cual resulta difícil de diagnosticar.

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“La realidad de Pitzi” busca hacer visible un problema de salud de difícil control, como el Síndrome de West, una epilepsia que no tiene cura y que en México ninguna institución de salud atiende.

La noche del estreno, el pasado 13 de octubre, el monólogo fue interpretado por Yolanda Ventura, en el papel de la madre que nos cuenta su experiencia no sólo de vida sino desgranando una gran cantidad de información sobre el padecimiento, lo que da a la obra un tono racional y evita que caiga en la victimización ante un destino implacable.

Hay dolor, sí, pero también una férrea voluntad por trastocar esa realidad vivida en algo que no solo siga siendo digno de vivirse, sino que nos haga mejores personas. Ventura da a su interpretación todos esos matices emocionales: angustia, ansiedad, frustración, desesperación, tristeza, desesperanza, derrota, victoria, fortaleza, fuerza, emotividad, pero sin desbordamientos innecesarios ateniéndose a un texto conmovedor, pero que se cuida muy bien de precipitarse por la pendiente del melodrama y la sensiblería.

En un escenario vacío, de cuyas paredes cuelgan persianas que la intérprete subirá o bajará conforme a las necesidades del texto, Ventura logra conectar pronto con el público y mantenerse ahí, llevándonos las fluctuaciones de su personaje a lo largo de los apenas 40 minutos que dura la representación. Los suficientes para exponer el problema, documentar el padecimiento, compartir experiencias y dejar constancia de que la felicidad también depende de cómo enfrentamos nuestra realidad.

“La realidad de Pitzi” es una producción de Ellos (Saúl Campos y Ro Banda). La escenografía e iluminación es de Natalia Sedano, y la música original de Brandon Torres. La obra se escenifica todos los jueves a las 21 horas en La Teatrería.

Fotografías: Jaime Rosales Domínguez

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