La Metamorfosis de la Música: La vertiginosa evolución del disco

diciembre 13, 2014

Por: Redacción

Bertha Negrete.-

Un poco de historia. Esta vez analizaremos la gran Metamorfosis que ha sufrido el disco como soporte físico para la música, desde sus inicios al día de hoy. Del vinil, pasando por los de pasta, hasta llegar al “revolucionario” CD (compact disc)” para terminar otra vez con los de ¿vinil? Extraña Metamorfosis.

En 1881, Thomas Edison (1847-1931) creó un aparato capaz de transformar la energía acústica en mecánica: el fonógrafo. Los sonidos se grababan en un cilindro de cera y para escucharlos, se utilizaba una aguja unida a un audífono.

Esta aguja debía recorrer los surcos para poder recoger las ínfimas vibraciones que se lograban captar. El sonido era malo y cada grabación podía tocarse sólo una vez.

En 1887, Emile Berliner inventó un sistema de grabación que podía ser usado una y otra vez, además de que permitía hacer muchas copias de la grabación original a bajo costo.

Cambió el cilindro por un disco plano, primero de vidrio, luego de zinc y más tarde de plástico. Los sonidos eran grabados en ranuras onduladas y “leídos” por una aguja que transmitía el patrón de vibraciones a un diafragma, el cual reproducía los sonidos originales. Berliner patentó su invento llamado gramófono.

Este inventor fundó su propia compañía para producir masivamente discos sonoros, así como el gramófono para tocarlos, estableciendo sucursales en Gran Bretaña y Alemania, con el objetivo de cubrir también el mercado europeo.

Para promover sus ventas, se le ocurrió convencer a varios artistas populares para que grabaran su música, usando su sistema.

Polivinil de larga duración

Uno de los primeros en firmar contrato con la compañía de Berliner fue el italiano Enrico Caruso, quien comenzó a grabar mediante un nuevo disco maestro que ya se hacía de cobre, del que se imprimían posteriormente las copias en discos de pasta negros.

El gramófono de Berliner y su método para duplicar discos fueron eventualmente adquiridos por la Compañía Victor Talking Machine, que después se convirtió en la RCA, donde comienza la comercialización como tal de los discos de pasta de 16, 33 y 45 revoluciones por minuto.

El segundo artista firmado por la RCA fue Glenn Miller.

El 21 de junio de 1948, un equipo de la CBS, bajo el mando del ingeniero Peter Golmark, presentó en el Hotel Waldford Astoria de Nueva York el disco de larga duración fabricado en una resina de polivinil. Este nuevo sistema acabaría por imponerse sobre sus antecesores, el gramófono y el fonógrafo.

El disco de polivinil se impuso con rapidez por sus muchas ventajas: se aumentó la duración de la grabación de los cuatro o cinco minutos del fonógrafo y el gramófono, hasta 45 minutos del polivinil (long play o larga duración), lo cual quiere decir que en un disco las melodías iban de una o dos hasta siete u ocho aproximadamente.

Soporte innovador pero costoso

Hacia 1985, el disco de polivinil fue desplazado por el CD (compact disc o disco compacto), de menor tamaño y mayor durabilidad. Entonces las discográficas comenzaron a editar la música en este soporte físico, dejando de lado al polivinil, del que se pensaba era su fin, pero las compañías independientes seguían editando en él, principalmente para ser usados por DJ’s, que se resistían al cambio, pues no lograban la misma calidez de sonido y sobre todo, al no poder tocarlo y realizar el famoso scratch que realizan al mezclar música en sus presentaciones.

En los 90 el CD alcanza su máximo auge, ya que en sus inicios incluía 10 melodías o “cortes”, presentando producciones de hasta 14 temas. Y es precisamente este auge el que lleva a las compañías discográficas a ofrecer en el mercado tres tipos de CD en base a sus precios de venta (bajo, medio y alto, dependiendo del artista), dándose el lujo de lanzar álbumes “de lujo” de tres y seis discos en un solo paquete.

Los costos de dichas producciones eran verdaderamente exorbitantes, lo que llevaba a las compañías a aumentar los precios en sus materiales.

El alto costo fue tal, que las ventas disminuyen considerablemente al transcurrir los años y las compañías discográficas se ven en la necesidad de dar por concluidos contratos de los artistas que tenían firmados, y cuyas ganancias no redituaban lo suficiente para soportar los altos costos.

Esto y el nacimiento de las redes sociales y las distintas plataformas musicales vía web a partir del 2005 aproximadamente, han llevado a la quiebra a las compañías disqueras y por ende, a que varios artistas buscaran otra forma de llegar a su público mediante producciones independientes y tiendas virtuales.

Formato en aprietos

¿Cómo han resuelto las compañías discográficas el tema de los altos costos, bajas ventas y el fortalecimiento de las plataformas musicales en internet, y otros canales de ventas de música, de artistas independientes?

Muy fácil: grabando discos de duetos cantantes que estén firmados en la misma disquera, remasterizando discos, relanzando álbumes de catálogo y producciones que sólo contienen cuatro temas, a fin de lograr que el público vuelva a comprar discos.

Es un hecho que anteriormente, aunque el CD llegaba a contener hasta 14 temas, la mayoría de las veces se promocionaban sólo tres o cuatro sencillos y, peor aún, existían producciones de mediana calidad que sólo ofrecían un sencillo aceptable o apto para la radio, y que el público, a pesar de todo, debía pagar por la producción entera.

Este experimento de ofrecer solo cuatro temas en un disco ayudará a bajar costos, lo que se reflejará en la venta al público. Tal es el caso de la nueva producción en solitario de Emmanuel, cuya compañía discográfica tiene programado lanzar en enero próximo, únicamente con cuatro canciones inéditas. Ya veremos los resultados…

Y mientras el CD está en aprietos, desde inicios de 2012 regresa el disco en vinil. Después de muchos años de que la gente pensaba que este formato había desaparecido, vuelve con más fuerza que nunca.

Los fabricantes de discos de vinil están relanzando sus catálogos con prensados de alta calidad, mientras que las ventas de tocadiscos han crecido y el mercado dispone de nuevas marcas dispuestas a revolucionar, como por ejemplo, la gran novedad nipona: el lector láser de vinilos, que ofrece las mismas características de los modernos reproductores de CD.

Qué maravilla para los fans volver a escuchar en vinil a Depeche Mode o The Beatles.

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