Noches de estreno: La experiencia karaoke de “El otro lado de la cama”

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Sin duda alguna, esta la cama será una de las reseñas más difíciles que escribiré por muchas razones, siendo la principal el hecho de conocer a buena parte del equipo involucrado dentro de este proyecto, lo mismo arriba como detrás del escenario. Sin embargo, creo, esa misma confianza hace aún más obligada la objetividad y profesionalismo.

Desde hace algunos meses, inició en la Ciudad de México la temporada de la propuesta musical de rockola, proveniente de España, “El otro lado de la cama”, original de David Serrano, bajo la dirección de Ricardo Díaz, una joven presencia dentro del teatro musical mexicano, pero a la vez muy experimentada en el mismo, tanto en su dirección como en su interpretación, por lo cual fue un tanto sorprendente la experiencia vivida al conocer este producto.

El otro lado de” la cama tuvo su origen en el cine español en 2002, siendo una película dirigida por Emilio Martínez-Lázaro, en la que los protagonistas interpretan canciones de grupos de esa región, como ‘Kiko Veneno’, ‘Tequila’, ‘Mastretta’, ‘Los Rodríguez’ y ‘Coque Malla’; además de contar con algunos temas originales y scores, estos últimos a cargo de Roque Baños.

La película tuvo varias nominaciones a los premios Goya, ganando el correspondiente a Mejor Sonido y también fue ganadora de la Biznaga de Oro, al Mejor Largometraje, en el quinto Festival de Málaga.

El éxito fue tal que, incluso, en 2005 se llevó a cabo la filmación de una secuela, llamada “Los 2 lados de la cama”, siguiendo también el concepto de musical de rockola, incluyendo en esta ocasión temas de Alaska, Jeanette, Pablo Abraira y Los Rodríguez, entre otros. Este largometraje fue dirigido por Emilio Martínez Lázaro.

La adaptación para teatro se estrenó en España en 2004, con un reestreno diez años más tarde.

El otro lado de la cama

El otro lado de la cama es una comedia de enredos, presentando los líos amorosos de dos parejas, ‘Sonia’ y ‘Javier’; y ‘Paula’ y ‘Pedro’. Ellos se verán envueltos en una historia de sexo, amistad, enredos y mentiras, en la que las cosas nunca terminan como uno quisiera.

En nuestro país y según la página web del montaje, la adaptación del texto y producción fue también realizada por David Serrano, desapareciendo por completo el repertorio original de su obra, esto para “tropicalizarla” (situación que no debería de suceder en una obra de teatro o, por lo menos, no de la manera en como sucede en algunos proyectos, incluyendo este), y hacerla más ad hoc para el público mexicano.

De hecho, al existir una película previa, además de la obtención de menciones y premios en su país natal para la misma, lo más lógico hubiera sido respetar el proyecto original para que el público constara el porqué de la obtención del mismo. Pero esas son decisiones que deben tomar los productores del proyecto.

En nuestro país, los temas que se interpretan son en su mayoría los creados entre la década del ochenta y noventa, y que ahora son reconocidos porque son los que se cantan por grupos versátiles, como “La planta” y “La flaca”, entre otros, además de conservar solamente uno de los originales.

Y aquí es donde se incluye el “pero” principal del proyecto. La obra no cuenta con el apoyo de músicos en vivo, lo cual la hace en verdad una tarde de karaoke con los amigos pues, como se mencionó líneas arriba, la mayoría de los temas que se interpretan los hemos escuchado en bares y fiestas, por ende tocadas en vivo, por lo cual escucharlas en pistas, representa un intenso golpe que nos obliga a recordar esos momentos, en los que las escuchábamos en vivo y al calor de las charlas, botanas y bebidas.

Y aquí otro “pero”. Se supone que al tener la música en vivo y llevarnos de viaje por nuestra juventud, el concepto de la obra permite que los espectadores beban y consuman alimentos en la sala lo cual, ante la ausencia de la música en vivo y de esa descarga que adrenalina, que provoca escuchar los acordes de las canciones en directo, resulta incómodo, más aún si nos toca un espectador extra ‘chavo-ruco’ pasado de copas, con ganas de cantar y pasarla bien entre sus cuates, aunque haya cambiado su estadía en un bar por una sala de teatro.

Sin embargo, al parecer esto al público que acude a una función de El otro lado de la cama parece no importarle, pues hoy en día a la gente no le afecta ya nada de esto, tal vez porque todos viven inmersos en sus problemas y redes sociales, y acudir a una sala de teatro o cine, es sólo para cumplir un requisito que los haga verse como los que están ‘in’ dentro de sus cuentas de Twitter, Facebook o Instagram.

El otro lado de la cama

Otro de los problemas que esta puesta tuvo en su estreno original en México fue, sin duda alguna, el elenco que formó parte del mismo, el cual llegó a escena con muchos dimes y diretes encima sobre su vida privada, en especial con Camila Sodi, quien venía de un supuesto romance con Javier ‘Chicharito’ Hernández, lo cual la hizo el blanco de la prensa llamada ‘del corazón’, llevándose consigo a Tessa Ia, que era como su ‘vocera’, tirando por la borda el trabajo de sus demás compañeros: Sebastián Zurita, Erick Elías, Gloria Aura y Faisy.

En esta ocasión, del original sobrevive Faisy; acompañando a Ana Layevska, José Ángel Bichir, Marimar Vega, Alex Sirvent, Valeria Vera y Luz Edith Rojas, la mayoría de ellos con experiencia dentro del teatro musical, además de contar con antecedentes en televisión y cine, lo cual llama la atención del público.

El otro lado de la cama es una buena opción para pasar un rato agradable, pero estoy seguro que invirtiendo un poco en la incursión de músicos en vivo, la experiencia sería mucho más que atractiva, sin duda alguna; y más aun teniendo en cartelera, bajo el mando de otro productor, el regreso de “Hoy no me puedo levantar”, también escrita por David Serrano, siendo su tributo a Mecano el que lo colocó en la mira internacional dentro del teatro musical.

Todo el equipo de producción de El otro lado de la cama, además del elenco, está conformado por profesionales en sus respectivos campos. Por lo que una breve alza a la producción, incluyendo músicos en vivo, hará en verdad de El otro lado de la cama una experiencia en verdad inolvidable para aquellos que gustan de la música que conforma el repertorio de la historia; y la posibilidad de ser aceptada del todo por aquellos que no gustamos del musical de ‘rockola’, justo por eso.

Fotografías: Cortesía Talent On The Road

Por: Fabián de la Cruz Polanco.