“La Dalia Negra”, un espectáculo teatral multimedia

Jaime Rosales Domínguez.-

La era del multimedia llegó al teatro, no se sabe todavía si para potenciar sus posibilidades o para tergiversar su naturaleza. Ya se irá viendo conforme a los usos y resultados que se obtengan. Por lo pronto la frase “parece cine, pero es teatro” con que se promociona la puesta en escena “La Dalia Negra”, describe a la perfección este sincretismo de recursos escénicos y digitales.

Con una escenografía virtual en 2 y 3 D, y una pantalla de cine sobre la que se proyectan en blanco y negro los diversos escenarios y los efectos especiales requeridos (la escena en que los detectives circulan en un auto virtual es notable), discurre la trama de una obra en que los actores trabajan detrás de esa pantalla, casi siempre confinados a uno de los cuatro cuadros en que se divide la escena.

Visualmente el resultado es agradable y novedoso, porque el espectador parece que asiste a una película animada en la que los humanos interactúan con los cómics, con la diferencia de aquí es en vivo.

La propia actuación del elenco encabezado por Ariadne Díaz (La Dalia negra), Fernando Luján y Erik Hayser, es iluminada de tal modo que parecen ellos mismos muñequitos animados en 3D.

Y luego está la trama: el terrible asesinado de la joven “Elizabeth Short”, que aspira a convertirse en estrella de Hollywood, y cuya extraordinaria belleza y comportamiento aparentemente disipado hacen recaer en ella un sinfín de conjeturas acerca del móvil que alguien tendría para cometer un crimen tan atroz.

La trama de “La Dalia Negra”, de John Richman en versión libre y traducción de Oscar Ortiz de Pinedo, es la historia de ese asesinato perpetrado en Los Ángeles en enero de 1947, y el cual la policía nunca fue capaz de resolver.

Ahora estamos en 1968 y el detective “Harry Murphy” (Fernando Luján) rememora el caso que ya de joven (Erik Hayser) intentó resolver, y que ahora, ante nuevos datos e inferencias lo conducirán a un sorprendente y verosímil esclarecimiento.

Hay que decir que el abordamiento de la obra mediante los recursos virtuales descritos le permiten, si cabe la expresión, darle un tratamiento más “amable” al difícil tema del feminicidio que se expone: no sólo porque presenta mediante animaciones escenas que de otro modo resultarían muy sangrientas, sino porque además, contribuyen a recordarnos que si bien la pieza se basa en hechos reales, de lo que se trata aquí es de una ficción que se recrea a partir de recursos estilísticos y escénicos todavía experimentales, pero atractivos para el público que se acerca al espectáculo teatral.

Actoralmente resultó un reto más bien técnico para los integrantes del elenco, pues actuando detrás de las pantallas no tienen contacto visual con el público, por lo que debieron marcar mucho sus movimientos para que éstos fueran percibidos correctamente, y además están sometidos a una iluminación muy potente para que la escena se aprecie en la pantalla.

No obstante, salen bien librados del asunto, pues sus personajes fluyen naturalmente, y aunque es destacable el trabajo del conjunto, sobresalen Fernando Luján y Ariadne Díaz, por su presencia escénica el primero, y por su carisma y desenvolvimiento, la segunda.

Como se anotó al principio: todavía está por verse cómo el teatro se enriquece de la experiencia multimedia, por lo pronto, aunque en “La Dalia Negra” lo que resulta es un espectáculo bien armado y entretenido, el uso de micrófonos por parte de los actores, hace que se pierda algo que es esencial en la dramaturgia: la fuerza y las inflexiones de la voz natural.

Producida por Jorge y Óscar Ortiz de Pinedo, la obra tiene un elenco en el que figuran Juan Ríos, Darío Ripoll, quien alternará funciones con Héctor Berzunza; Fátima Torre, Salvador Petrola Majo Pérez, Mario Loría, José Ramón Berganza, Mauricio Isaac. La iluminación es de Matías Gorlero y la dirección artística y de escena están a cargo de Sergio Villegas y Alejandra Ballina, respectivamente.

Tanto por el formato de la obra, como por la calidad de su elenco, “La Dalia Negra” tendrá sin duda una exitosa temporada en el Foro Cultural Chapultepec, donde se presenta de jueves a domingo.

Fotografía: Jaime Rosales Domínguez

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