La comedia romántica del cine mexicano en el neoliberalismo

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Omar Villalpando.-

Aspectos como ignorar la pobreza y la cultura indígena; glorificar el Distrito Federal como capital de lo moderno; o resaltar el gusto por carreras profesionales “creativas” como la publicidad o la comunicación, han sido exaltados en diversas películas mexicanas desde los años 90 hasta la actualidad.

Para Ignacio Sánchez Prado, profesor de español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Washington en St. Louis, el género de la comedia romántica en el cine nacional ha reflejado a la perfección esos valores neoliberales, resultado de los cambios económicos que el Tratado de Libre Comercio trajo al país.

Este género en el cine mexicano surgió para reconectar con la nueva audiencia de los grandes complejos de cine; son valores neoliberales que pertenecen al mundo autorreferencial de la clase media, y llevó a la gran pantalla ciertos fenómenos sociales.

Por ejemplo, en los años noventa la licenciatura más popular en universidades privadas de México era Ciencias de la Comunicación, porque todo el mundo quería trabajar en los medios; ese fue un aspecto que varios cineastas empezaron a reflejar en sus películas”, refirió el especialista.

Durante la conferencia “La comedia romántica del cine mexicano en la etapa del neoliberalismo”, organizada por el Centro de Documentación de la Cineteca Nacional, Sánchez Prado habló de cintas como “Cilantro y perejil” (1995), “Sexo, pudor y lágrimas (1999) y “Me late chocolate” (2013), que en su opinión se apegan más a un modelo social estadounidense.

La razón: en sus historias todos —o por lo menos la mayoría— los personajes son de tez blanca (no hay morenos), pertenecen a una posición económica privilegiada (no existen los pobres); son películas clasistas y que se burlan de que exista una mexicanidad.

Las comedias románticas siguen funcionando en México por motivos de ahorro económico, pues son muy baratas de producir. No hay que pagar sets, se sostienen con un reparto de actores relativamente pequeño, y tampoco tienen demasiadas tomas en espacio abierto ni muchas locaciones distintas”, aseguró.

El especialista complementó la charla con la proyección del largometraje “Sólo con tu pareja” (1991), ópera prima de Alfonso Cuarón, por considerarla la primera película del cine comercial mexicano, y que motivó a otros a producir cintas en la misma dirección.

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