“La caridad”: Una exploración del deseo, la pérdida y la soledad

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Jaime Rosales Domínguez.-

El próximo 20 de enero llega a las salas de cine en México “La caridad”, la tercera producción que escribe y dirige Marcelino Islas Hernández. Se trata de una cinta que asfixia al espectador de tanto mostrarle la cotidianidad y grisura en que pueden naufragar las relaciones de pareja.

Islas tiene una mano muy firme y un corazón bien puesto que una vez planteado el drama le permiten llevarlo hasta sus últimas consecuencias sin ningún género de contemplación o condescendencia con sus personajes.

El matrimonio de 30 años que conforman “José Luis” (Jaime Garza en su regreso al cine) y “Angélica” (Verónica Langer) se ve alterado por un accidente automovilístico a resultas del cual aquel pierde una pierna. Esta fatalidad, con todo el shock que implica para una persona no es, sin embargo, el centro de la anécdota, sino lo que este hecho descobija.

Acaso el acierto de Islas y su grupo de actores es que configuran una narrativa sorda, a partir no tanto de las actuaciones sino de las emociones, los sentimientos y las miradas de los personajes.

En esa atmósfera donde aparentemente nada ocurre porque se trata de la cotidianeidad más feroz y rutinaria (“Angélica” recorriendo pasillos en un supermercado o cayéndole el agua de la regadera sobre su espalda, o un traslado en coche emplazada la cámara desde el asiento trasero, o ella fumando, siempre fumando como mojando sus ganas no en el café sino en el humo inasible del cigarrillo), siempre hay algo que está a punto de ocurrir y que hace que el espectador no salga huyendo de la sala ante tanta desolación anímica.

Y ese algo tiene que ver con la carga erótica que gravita sobre unos personajes que parecen contenidos hasta en eso, y que cuando se deciden a moverse hacia su liberación, de nuevo se retraen y regresan, derrotados, a la misma insustancialidad de antes.

La caridad 2

Ese modo de contar de Islas se corresponde con el emplazamiento de la cámara. Aquí el director de fotografía Rodrigo Sandoval Vega Gil recurre a planos cerrados que acentúan la importancia de las emociones y la intención de los personajes.

Los cortes directos entre una escena y otra son como frases cortas separadas por puntos y seguido, precisamente como la parquedad de los diálogos que presenciamos, muchos de ellos plagados de ambigüedad y alusiones a cosas no dichas.

El reparto es otro acierto: el regreso de Jaime Garza a la pantalla no podía ser más afortunado, apenas unos meses después de haber sido amputado, tiene oportunidad de interpretar a “José Luis”, quien debe enfrentar ese mismo proceso y acostumbrarse a su nueva condición ayudado por una enfermera (Adriana Paz), cuya actitud le parecerá al convaleciente una permanente, pero ambigua invitación al deseo.

Verónica Langer está muy precisa en el trazo de su papel de mujer madura cuyo hijo, casado, se ha ido de casa y que ahora, ante la nueva condición de su marido tras el accidente, empieza a comprender la vaciedad de esa relación. La interpretación es notable porque el drama que está en su cabeza lo podemos ver en sus escenas a solas, en cada cigarrillo que enciende, en la profunda desolación de su mirada.

Adriana Paz es un despliegue de sensualidad, pero que como en “Otra vuelta de tuerca”, la novela de Henry James, no se sabe si emana de ella o todo está en la febril imaginación de José Luis quien la convierten en el objeto del deseo.

“La caridad” es un drama de 108 minutos producido por Alex García, Santiago García Galván, Gabriela Maire y el propio Marcelino Islas. En el reparto figura además, Héctor Holten.  Es distribuida por Latam Pictures. Se estrena este 20 de enero en la Cineteca Nacional y otras salas del país.

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