“Ixcanul”: Las penurias de Guatemala a orillas de un volcán

agosto 2, 2016

Por: Redacción

Leopoldo Villarello Cervantes.-

En los Premios Platino entregados el pasado fin de semana a lo mejor del cine iberoamericano, la producción guatemalteca “Ixcanul” (El Volcán, 2015) se alzó con el galardón a Mejor Ópera Prima.

Escrita y dirigida por Jayro Bustamante, el filme expone cómo ya entrado el siglo XXI aún subsisten lugares remotos donde la gente muy pobre tiene que arreglárselas como puede para tener vivienda, empleo, y para quedar bien con el administrador de la finca donde habitan, aceptarlo como esposo de su hija recién adolescente.

Pero esto sólo es uno de los puntos observados y cuestionados por Bustamante. Uno más es el trato a los jornaleros, los sueldos que les pagan, de donde les descuentan sus gastos; las bebidas ingeridas, por lo cual terminan con deudas en lugar de cobrar y deben proseguir trabajando para saldarlas. Y dado que al concluir sus labores poco hay que hacer se refugian en la cantina y en el alcohol, en un círculo vicioso perenne.

Hacia delante saldrá un tema de mayor hondura en países del tercer mundo y zonas indigentes: el negocio y trampas para arrancarles niños recién nacidos a las madres humildes, analfabetas, quienes ni se enteran ni ven jamás a su hijo, y sus intentos por localizarlo, se los regresen, o acusar a los culpables; ello resulta oneroso, burocrático y hasta acabaría por serles perjudicial.

Ixcanul 2

El argumento incluye un drama de amor irresoluble entre adolescentes casi niños, o la normal etapa de efervescencia sexual a esa edad y la consabida aceptación de la muchacha a los requerimientos del hombre, en la creencia que de esa manera él se casará con ella o se la llevará fuera de ese entorno opresivo, sin posibilidad de mejoría.

En esas circunstancias cabe el sueño de numerosos jóvenes de irse al otro lado del volcán que les cobija, en la certidumbre que Estados Unidos se halla cerca, “bueno, cruzando México”, como si fueran unos metros, en uno de los diálogos inocentes y veraces de esa gente que piensa es sencilla la travesía y en poco tiempo tendrá empleo y dinero.

“Ixcanul” pinta con autenticidad las condiciones de vida en una choza sin comodidades ni agua corriente, ratificado al visitarles una mujer para censarlos, de quien después sabremos sus segundas intenciones y los claros nexos con el futuro esposo, quien se beneficia de que no sepan hablar o entender el idioma español para traducir a su antojo preguntas y respuestas.

Los padres pasarán de la felicidad en la comida que ofrecen a quien entregarán a su hija, y les sacará de penurias, a la desolación al descubrir lo que pesa a la hija; los vanos intentos por librarla utilizando los remedios tradicionales; y ni siquiera la salvación de que sea varón.

Ni sus tentativas de quemar el campo y aniquilar las serpientes para poder sembrar marchan a su favor. Han de aceptar lo predestinado. Se evaporan las esperanzas de tener una vivienda, así fuera reducida y sin nada, de un trabajo y una huerta para alimentarse. Han de continuar su deambular. Es la existencia de infinidad de personas.

“Ixcanul” se proyectó en el 36 Foro Internacional de la Cineteca Nacional, que en breve comenzará su recorrido por diversas ciudades al interior de la República Mexicana.

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