Hoppo! se va al sur con recital acústico para ser libre

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Nadia Galaviz.-

A media luz y con música suave como la vida, Hoppo! inundó de paz el escenario del Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, para dar a conocer su cuarta producción discográfica “Te vas al sur”. Recordaron cómo desde los sonidos latinoamericanos podemos reinventarnos para ser más libres, para convertirnos en seres humanos más independientes.

En un encuentro espiritual y bastante íntimo con sus seguidores, interpretaron canciones de sus cuatro materiales, creados en los seis años que llevan juntos como agrupación. Así, se escuchó una fusión de ritmos indígenas, latinos e hindús, propuesta independiente de los músicos mexicanos y chilenos.

El baterista Carlos Icaza; el flautista e intérprete del sitar Rodrigo Chino Aros; el bajista Giancarlo Baldevenito y el guitarrista Juan Pablo Muñeco Villanueva combinaron sus instrumentos que tocaron desde la tradición cueca –del sur de Chile– con la voz de Rubén Albarrán, quien expresó: “Espero que podamos abrir nuestro pecho y recibir todo lo bueno que tiene la vida para darnos, empezando por, simplemente, tener cuerpo y estar aquí”.

Allí, el también vocalista del grupo Café Tacvba compartió con el auditorio que su último disco contiene temas compuestos en medio del bosque, inspirados en los ríos de Chile; tal es el caso de “Seres de Luz” que aparecieron entre las butacas con trajes rojos y negros en formas femeninas, incluso, en zancos.

Luego le siguieron “Rayo de sol”, tema que interpretaron a corazón abierto para después levantar de su asiento a los asistentes quienes bailaron con “Ocio y gozo”, al escuchar las nuevas composiciones, entre ellas, “El vochito”.

Hoppo recital 2

Además, anunciaron su apoyo a la Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio y recordó los lamentables hechos ocurridos en San Francisco Xochicuautla, cuando fueron agredidos miembros de dicha comunidad el pasado fin de semana ya que como es bien sabido para Rubén ser activista y no solo exponente del rock nacional constituyes sus dos facetas.

Así, regalaron al público momentos de baile con piezas también del albúm “Olin Rollin”. Los desvelados que aguantaron hasta el encore, pudieron disfrutar de la segunda parte del concierto, un acústico sin cables y sin cuarta pared que se prolongó, casi, hasta las once de la noche.

Ya desenchufados, acompañados sólo de las luces de las velas y sus voces, iniciaron una lluvia de mándalas a los cuatro puntos cardinales con wakatanka y evocaron a Mercedes Sosa, Víctor Jara así como al poeta chileno Pablo de Rokha al mostrar algunos de sus versos musicalizados.

Alfonsina y el mar, Pintaré un cuadro, Vaso de vino, Nostalgia fueron escuchados en un ritmo más lento hacia la conclusión de la velada que dejó satisfechos a los melómanos que caminaron sin prisas en la noche a sus respectivos rumbos espirituales.

Fotografías: Nadia Galaviz