Historias de terror de criminales mexicanos que no llegaron al cine

Diana Ruiz.-

Conocidos por tener personalidades desequilibradas que los llevaron a cometer más de un crimen, estos personajes mexicanos inspiraron proyectos cinematográficos que, por alguna u otra razón, se quedaron en el tintero.

¿Habrá posibilidades de retomar sus historias en pantalla grande, pero alejadas del género documental? Sólo el tiempo lo dirá. Recordemos algunos casos.

LA MATAVIEJITAS”. Por casi tres años, Juana Barraza Samperio asesinó a varias ancianas, en su mayoría mujeres que vivían solas. Tras haberse ganado su fianza las golpeaba para luego herirlas con armas punzo cortantes o estrangularlas.

En cada homicidio vestía de color rojo y hasta se le llegó a confundir con un hombre debido a lo cauteloso de su modus operandi. En marzo de 2008 se le sentenció a 759 años y 17 días de prisión por 17 homicidios.

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LA NARCOSATÁNICA”. A finales de los años 80 la imagen de Sara Aldrete Villareal inundó los titulares de periódicos y noticiarios televisivos. Había sido detenida por cargos de asesinato múltiple en supuestos ritos satánicos.

De acuerdo con investigaciones operaba en compañía del cubano Adolfo de Jesús Constanzo, narcotraficante que la había iniciado en el mundo de la santería. Junto con otros cómplices descuartizaban a sus víctimas. Fue condenada a 657 años de prisión.

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EL CANÍBAL DE LA GUERRERO”. En su tiempo libre, José Luis Calva escribía poemas. Era empleado del gobierno del Distrito Federal y sus vecinos lo calificaban como un hombre tranquilo, hasta que su verdadera personalidad salió a luz.

Autoridades le imputaron los asesinatos de sus parejas sentimentales, entre ellas Alejandra Galeana Garavito, madre de sus dos hijos y cuyo cuerpo descuartizó; luego se le acusó de canibalismo y en 2007, una vez en prisión, se suicidó, pero familiares aseguran que en realidad fue asesinado.

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EL MOCHAOREJAS”. Considerado uno de los delincuentes más peligrosos de México, el secuestrador Daniel Arizmendi López cortaba las orejas de sus víctimas para presionar a los familiares de éstas y que pagaran grandes cantidades de dinero por sus rescates.

De acuerdo con investigaciones secuestró y mutiló a más de 180 personas entre 1995 y agosto de 1998, año en que fue detenido. Un lustro después fue sentenciado por los delitos de privación ilegal de la libertad, delincuencia organizada y homicidio.

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ORLANDO MAGAÑA DORANTES. En noviembre de 2002 su caso dio la vuelta al mundo: asesinó a siete personas, los integrantes de la familia Narezo Loyola: padre, madre, tres hijos y dos empleadas domésticas, de quienes era vecino en Tlalpan.

Cometió los asesinatos acompañado de un sujeto que nunca fue capturado, pero no contaba con que una de sus víctimas sobreviviría para convertirse en testigo fundamental de los crímenes. Fue sentenciado a 384 años de prisión.

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octubre 31, 2016

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